Terremoto en Azuero: 746 réplicas y cambios en la costa bajo investigación del Instituto de Geociencias

Luque confirmó que equipos especializados realizan trabajos de campo para determinar las características y la extensión de estas posibles deformaciones.

El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá registró 746 réplicas hasta las 7:40 a. m. de este viernes 16 de octubre, tras el terremoto de magnitud 7.5 que sacudió la región de Azuero el pasado 9 de octubre a las 12:56 p.m.

Néstor Luque, director del instituto, detalló que hasta las 4:00 p. m. de este jueves 15 de octubre se habían contabilizado cerca de 696 réplicas. Desde entonces, el registro aumentó en aproximadamente 50 movimientos sísmicos.

Según Luque, las réplicas se concentran alrededor del sistema de fallas de Azuero, cerca del punto donde ocurrió el terremoto principal. Estos movimientos forman parte del proceso de reacomodo de los bloques de la corteza terrestre tras la liberación de energía.

El especialista estimó que esta actividad podría prolongarse entre uno y dos meses. Aclaró, sin embargo, que los sismos registrados fuera de esta zona y que no estén vinculados con el sistema de fallas no necesariamente guardan relación con el terremoto del 9 de octubre.

El Instituto de Geociencias también investiga los cambios reportados en el relieve costero de sectores cercanos al mar

El Instituto de Geociencias también investiga los cambios reportados en el relieve costero de sectores cercanos al mar, donde residentes han observado modificaciones en la línea de costa y un aparente retroceso de las aguas.

Luque confirmó que equipos especializados realizan trabajos de campo para determinar las características y la extensión de estas posibles deformaciones. En las evaluaciones participan geólogos panameños, especialistas procedentes de Venezuela y una geóloga que se incorporará desde Colombia, como parte de la cooperación internacional.

El director explicó que los terremotos de gran magnitud pueden provocar deformaciones del terreno, incluidos levantamientos y hundimientos que también pueden afectar las zonas costeras.

“Cuando hay un evento como este, hay deformación del relieve”, señaló Luque, al explicar que la energía liberada por el movimiento del sistema de fallas pudo modificar el terreno.

El director explicó que los terremotos de gran magnitud pueden provocar deformaciones del terreno, incluidos levantamientos y hundimientos.

No obstante, las dimensiones de estos cambios aún están por determinarse. Los especialistas realizan mediciones en el terreno para obtener datos que permitan cuantificar las deformaciones y establecer sus características.

Luque identificó a La Pitalosa como el sector donde se registró el terremoto principal. Sin embargo, explicó que las deformaciones podrían abarcar áreas cercanas, por lo que las investigaciones no se limitan al punto donde ocurrió el movimiento sísmico.

Con las mediciones de campo, los especialistas buscan establecer la extensión de los cambios en el relieve costero y evaluar sus posibles efectos en las comunidades próximas al litoral.

Mientras avanzan estas investigaciones, el Instituto de Geociencias mantiene el monitoreo de las réplicas y las evaluaciones del terreno para documentar los cambios asociados al terremoto.

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