Más de 400 réplicas tras sismo de 7.5: el balance técnico a tres días del desastre

El Instituto de Geociencias prevé que las réplicas en la falla Azuero-Zoná continuarán entre uno y dos meses. El reacomodo del sistema evoluciona según los parámetros previstos

A 72 horas del terremoto de magnitud 7.5 que sacudió el país a las 12:56 p.m. del pasado viernes 9 de octubre, el comportamiento sísmico en el territorio nacional mantiene una clara tendencia hacia la estabilización. El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá (IGC-UP) reportó este lunes 12 de octubre que se contabilizan más de 400 réplicas, las cuales han disminuido progresivamente en frecuencia y liberación de energía.

El evento telúrico, cuyo epicentro se situó en las cercanías de Tonosí y Torio, provincia de Los Santos, se originó a una profundidad superficial de cuatro kilómetros a lo largo del sistema de fallas Azuero-Soná. Pese a la magnitud de la sacudida, las autoridades descartaron pérdidas humanas.

Néstor Luque, director del IGC-UP, explicó que la liberación de energía generó un proceso de reacomodo sísmico a lo largo de la falla transformante. “Como fue de tanta energía, las réplicas iniciales tuvieron magnitudes grandes del orden en el rango de 6. Hubo un 6.9, luego un 6.5, un 6.3, luego dos o tres de 6.1. Fue bajando, hubo eventos de magnitud 5, y ha seguido bajando”, detalló el especialista en entrevista concedida este lunes a La Estrella de Panamá.

Luque precisó que durante las primeras diez horas el sistema automático detectó unas 90 réplicas, cifra que ascendió a cerca de 140 a las 20 horas posteriores y que actualmente roza los 400 eventos secundarios. “Las magnitudes siguieron disminuyendo. Están en el orden de magnitud entre 4 y 3, y siguen bajando. Y además, el espaciamiento del tiempo entre una réplica a otra se sigue alargando”, planteó.

Brecha entre la teoría y la realidad

El impacto del sismo en Panamá contrastó de forma radical con los modelos probabilísticos de agencias internacionales. “La teoría dice que mínimo aquí debieron haber 100 muertos, es lo que he estado viendo que dicen, y aquí la teoría falló”, destacó Luque, al referirse a estimaciones del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) que proyectaban 43.000 personas habitaban la zona y severas afectaciones económicas potenciales entre el 1 % y el 10 % del Producto Interno Bruto (PIB).

El director del IGC-UP fundamentó la ausencia de víctimas fatales en una combinación de factores geológicos y demográficos: “Esa área era un área de campo, están muy espaciadas unas viviendas de otras, no es como una ciudad donde tengo mucha concentración y hay edificios altos”. Agregó que, al tratarse de un sismo tan superficial, la energía se atenuó con rapidez a medida que las ondas viajaron hacia los centros urbanos. Asimismo, resaltó el comportamiento del suelo y el cumplimiento del marco constructivo: “En la ciudad los edificios altos están construidos sobre roca dura, eso no permite que la onda se amplifique... Quiere decir que tenemos un buen código y la gente lo cumplió”.

La particularidad de este evento atrajo el interés de la comunidad científica internacional. Delegaciones de investigadores procedentes de Canadá, Costa Rica, Colombia y la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos) se coordinan con el IGC-UP para analizar el sistema de fallas y la respuesta sísmica del istmo.

Evolución del evento y retorno a la tranquilidad

Respecto a la duración de la secuencia secundaria, Luque recordó que los registros históricos guardan similitud con eventos como el terremoto de Limón en 1991 o el de Puerto Armuelles en 1934. “Aparece que duraron alrededor de un mes a dos meses las réplicas, pero obvio, cada vez va bajando en magnitud”, indicó.

Ante la inquietud de ciudadanos que permanecen en áreas públicas de la capital como el parque Omar o el parque Urracá por temor a retornar a sus residencias en pisos altos, el científico reiteró un mensaje de serenidad. “Llamar a la calma, las réplicas se van a seguir dando. Difícilmente las estamos sintiendo porque cada vez son de menor magnitud, hasta que lleguemos al nivel imperceptible por los humanos”, acotó.

Mientras el IGC-UP mantiene el monitoreo continuo con su equipo técnico, el Gobierno Nacional avanza en el despacho de ayuda humanitaria hacia el interior del país y en la rehabilitación de tramos carreteros que sufrieron afectaciones mecánicas.

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