Nivia Rossana Castrellón: ‘Si a mí me dijeran entre poner dinero en laptops y en alimentación, yo lo voy a poner en nutrición’

  • 23/08/2026 00:00
Insistir en comprar laptops sin resolver las carencias básicas de las escuelas profundiza la desigualdad y pone en riesgo el futuro de una generación

Vinculada al sector educativo desde siempre, bisnieta de educadores y presidenta de la Fundación para el Desarrollo Económico y Social (Fundespa), Nivia Rossana Castrellón advierte que insistir en la compra de las laptops por la que renunció la semana pasada Lucy Molinar como ministra de Educación —y que el nuevo titular de la cartera, Ventura Vega Osorio, pretende continuar— vulnera los derechos de los niños al relegar necesidades educativas prioritarias.

Castrellón, expresidenta de la Unión Nacional de Centros Educativos Particulares y exviceministra de Relaciones Exteriores, advierte sobre el riesgo de entrar en una espiral de obsolescencia tecnológica mediante la compra recurrente de equipos en un país en el que uno de cada tres niños vive en pobreza y enfrenta carencias alimentarias.

El 80 % de los estudiantes del país asiste a centros públicos. ¿Cómo describe la educación panameña?

Es profundamente asimétrica en cuanto al acceso a oportunidades educativas. En Panamá eso ya ha sido diagnosticado: el lugar donde naces determina la calidad de la educación que recibes. Cuando se hicieron las pruebas CRECER en 2016, 2017 y 2018, uno de los hallazgos más importantes es que cuando veías las diferentes regiones educativas te dabas cuenta de que los resultados eran muy diferentes. Por ejemplo, en la región de Azuero estaban los mejores resultados y la comarca Guna obtuvo los resultados más bajos.

¿Y esto a qué se debe?

Tiene que ver con oportunidades de aprendizaje. Justo por la adversidad del tiempo, la escuela rancho en Guna Yala se la voló el viento y tuvieron que volver a una edificación en la que sabían que no podían estar porque arriesgan la vida. No solamente hay problemas en las áreas de difícil acceso y comarcas, sino que se pone en indefensión y en vulnerabilidad educativa a los más vulnerables del país, los que requieren más educación. Uno se pregunta: ¿por qué Panamá, un país con el producto interno bruto (PIB) más alto de la región y con un territorio menor a 80,000 km², tiene esas diferencias tan radicales y expone a los más vulnerables?

Un joven chiricano consigue una beca para estudiar en Brasil y se tiene que devolver a Panamá porque su base escolar era insuficiente. ¿Estamos produciendo frustrados y derrotados?

Entre 2020 y 2025, los jóvenes y los niños panameños perdieron más de 600 días de clases presenciales. Cuando empiezas a sumar los paros, las protestas y los cierres, te das cuenta de que han perdido un porcentaje muy alto de clases presenciales —que se ha demostrado como la mejor manera de aprender—, que estamos fabricando 1,000 ninis por mes: personas que ni estudian ni trabajan. Significa que el sistema no está haciendo su trabajo, por un lado, y por el otro se probó que estos jóvenes que vienen de ese periodo van a recibir ingresos a lo largo de su vida un 20 % menores que los de sus padres que tuvieron otro tipo de oportunidades educativas.

Pero no es solo con la educación pública, la prueba PISA de 2022 reveló un bajo desempeño en colegios particulares de élite: solo el 3 % lograron los niveles más altos.

A ver, ¿quién forma a los educadores en este país? La Universidad de Panamá, la Escuela Normal de Santiago. Entonces, ¿cuán bueno es un sistema educativo? Tan bueno como sus educadores. Si nosotros tenemos un problema de formación inicial y de formación continua con nuestros educadores, se va a ver reflejado en todo el sistema.

La expresidenta de la Unión Nacional de Centros Educativos Particulares plantea priorizar la alimentación y las condiciones básicas de los planteles.

¿En qué es mejor la educación particular que la oficial?

En la oficial es casi un milagro que un muchacho pueda aprender con periodos de clase tan cortos en comparación con los niños de escuela particular que están dos y tres horas más en la escuela. Estos últimos tienen mayores oportunidades de aprendizaje. El otro tema es la vulnerabilidad educativa en el sentido de los educadores que no van a trabajar, por un lado, y de los niños que en muchas ocasiones no van a la escuela.

En 2025, Panamá no participó en la aplicación de la prueba PISA, que se realiza cada tres años. ¿Era importante aplicarla?

Necesitamos que la auditoría sea externa. ¿Eso qué significa? Pruebas nacionales e internacionales estandarizadas. En el caso de la prueba PISA, lo que hace es medir el impacto de toda la formación hasta los 15 años, que en muchísimos países es el último año de obligatoriedad de la educación, para saber qué competencias han adquirido los estudiantes para poder valerse en una sociedad.

¿Cómo observa esta nueva “aVentura” en la educación con el nuevo ministro?

El presidente [José Raúl] Mulino tomó una decisión y él considera que el ministro Ventura Vega tiene el perfil para hacer el trabajo. Yo creo que se va a tener que asesorar mucho porque el Ministerio de Educación al final es una empresa inmensa. ¿Por qué digo empresa? Tiene 3,107 escuelas en todo el territorio, más de 50,000 educadores, miles de administrativos y al mismo tiempo su presupuesto equivale al 7 % del PIB, con poca eficiencia en la ejecución en las inversiones, como lo hemos visto.

Del nuevo titular de Educación se conoce que fue lobista del presidente Mulino en la Asamblea Nacional. ¿Es ese el perfil que se necesita para dirigir el sistema educativo?

Yo no voy a entrar en el perfil, ya está allí, ya asumió la responsabilidad. Ahora la pregunta es: ¿qué va a hacer? Porque si me quedo en el perfil, entonces voy a decir, de pronto, que no va a poder lograr lo que se requiere. El reto que tiene es que va a hacer todo lo necesario para rodearse de la gente correcta, va a usar los 17 acuerdos nacionales que existen, donde hay un consenso desde 1995 de qué hay que hacer desde la equidad, la calidad de la educación, la gestión administrativa, la inversión y la formación docente y los va a ejecutar.

Nivia Rossana Castrellón advierte sobre el impacto de la pérdida de clases y las deficiencias del sistema educativo en los estudiantes.

¿Cuáles tienen que ser las prioridades del nuevo ministro?

Necesita un diagnóstico, porque aquí nadie tiene idea de qué está pasando en una escuela. A mí me preocupa muchísimo que nosotros hayamos considerado siquiera pensar en laptops justo cuando no sabemos en qué estado están las escuelas. Los planteles no tienen servicios básicos, entonces les estamos violando derechos humanos a nuestros niños. No podemos aspirar a que un niño aprenda correctamente si no tiene luz, agua, saneamiento, si tiene que caminar cinco horas, arriesgar la vida para ir a la escuela y ha visto a sus compañeritos fallecer.

Pero Vega insiste en la compra de laptops, mientras un estudio de Fundespa sobre el “espejismo tecnológico” concluyó que esta no es la solución. ¿Cuál puede ser la consecuencia?

Primero, el tiempo perdido. Segundo, no tenemos evidencia desde la primera intentona, que fue en la administración del expresidente Martín Torrijos, que hayamos tenido una mejora en los aprendizajes en virtud del tema del acceso a laptops. Solo tiene impacto si hay una estrategia integral. En este momento lo que nos debe preocupar es cuando las pruebas muestran que el 80 % de los niños no comprende lo que lee, eso es un problema, tenemos que irnos a lo pedagógico.

¿Cuál sería la alternativa?

Laboratorios en las escuelas para tener la confianza de que se está haciendo lo correcto. La tecnología tiene obsolescencia. Entonces, en dos años tienes que comprar nuevamente y seguir comprando y comprando. ¿Qué debemos fortalecer nosotros? En este país tenemos 250,000 niños que están en edad de 0 a 3 años y solamente estamos cubriendo con el servicio a 15,000. Eso es un problema, una prioridad porque es precisamente en esas edades cuando se desarrolla el cociente intelectual.

Esos 17 acuerdos que menciona son producto de las tres décadas de diálogos con ocho sectores. ¿Qué es lo más relevante de ellos?

Yo participé en varios de estos diálogos, estamos teniendo las mismas situaciones. La descentralización es urgente, no podemos seguir entregando recursos en octubre cuando debieran estar en marzo. No podemos seguir teniendo las situaciones de nutrición, que si a mí me dijeran entre poner dinero en laptops y en alimentación, yo lo voy a poner en nutrición y le voy a explicar por qué: uno de cada tres niños es pobre multidimensional, va a ir a la escuela a alimentarse y eso contribuye más a la retención escolar que la beca universal. Requerimos alimentar esos cerebros porque, si no, el daño es permanente, ya el ensayo y error no puede continuar en este país porque lo que estamos haciendo es excluirlos de la sociedad y eso es terrible.

¿Cuál es el futuro que usted le ve a nuestra educación panameña?

No va a haber futuro, vamos a pagarlo todos en seguridad, en falta de empatía, ya lo estamos viendo con esas sobrerreacciones que tienen los niños y los adolescentes, los crímenes que estamos viendo en salud mental. Nuestros impuestos se van a ir a pagar asistencialismos, porque tienen que sobrevivir de alguna manera, pero no van a poder aportar a la sociedad, vamos a seguir perdiendo talento. Así como en su momento el Canal fue la gran reivindicación nacional en el siglo XX, la educación debe ser la reivindicación en el siglo XXI si queremos que este país sea más justo, más rico, más democrático, más pacífico y realmente de oportunidades para todos. De lo contrario, lo vamos a seguir pagando también en personas que no van a ser empleables.

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