El edificio, cerrado hace más de una década por problemas estructurales, pasó de albergar a cientos de estudiantes a convertirse en un albergue temporal...
- 22/09/2009 02:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️PANAMÁ. Eran las 11:35 a. m. cuando llegamos al Aeropuerto Marcos A. Gelabert. El motivo: el presidente Ricardo Martinelli partiría hacia Nueva York, Estados Unidos. Este será su quinto viaje luego de asumir el cargo.
Al llegar al aeropuerto, el presidente junto a su esposa, Marta de Martinelli, el vicecanciller Melitón Arrocha; el ministro de la Presidencia, Jimmy Papadimitiu y otros integrantes de la delegación que iría a Nueva York ya estaban dentro de las oficinas del hangar de la línea de vuelo. Sólo faltaban el canciller Juan Carlos Varela y el ministro de Economía y Finanzas, Alberto Vallarino.
Mientras el presidente esperaba a los integrantes de la delegación, el equipo de seguridad y de vuelo ultimaban los detalles. Los periodistas aguardábamos para obtener declaraciones del mandatario.
Minutos más tarde aparece un helicóptero, se baja el ministro de Economía y Finanzas, Alberto Vallarino, quien se ponía el saco. Uno de los colaboradores va hasta la aeronave, recoge dos botellas de vino y las trae hasta el avión N761 US.
Allí minutos más tarde, el presidente, el canciller, el vicecanciller y el ministro de Economía y Finanzas lo abordarían para ir al viaje programado. Con una escala en la fiesta del embajador de Panamá ante la OEA, Guillermo Cochez.
Momentos en que Vallarino camina hacia las oficinas del hangar, llegó el canciller. Entra a las oficinas donde era esperado por el presidente y el resto de la delegación.
El ministro de Economía y Finanzas aprovecha para dar detalles sobre su agenda durante el viaje. Dijo que participará de varias reuniones bilaterales con empresarios, mandatarios y ministros de otros países.
También participará de un desayuno con un grupo de banqueros e inversionistas interesados en Panamá, donde se dará una presentación del país sobre los cambios que se registran y el interés de mantener una economía muy abierta que brinde facilidades a la inversión extranjera. También se reunirá con las calificadoras de riesgo.
Explicó que uno de los aviones era proporcionado por él lo cual no representa costo alguno para el Estado.
Aprovechó para defender las contrataciones directas que ha realizado el gobierno. “Yo estoy de acuerdo que las contrataciones directas no debe ser, pero todas las que se han hecho se han realizado justificadamente se han explicado”, dijo.
“Nos hemos tomado el trabajo en el Ministerio de Economía y Finanzas de hacer conferencias de prensas como le consta a todo el país después de cada reunión —de aprobación de las contrataciones directas—“, agregó.
A las 12:00 mediodía aparece el ministro de la Presidencia, Jimmy saluda a los periodistas y a la solicitud de unas palabras, éste dice preferir que sea el presidente el que hable. “Está por salir, el presidente va a hablar”, dice frenando la insistencia de los reporteros.
Ya para las 12: 25 p.m. la lluvia empezó a caer, precisamente cuando empieza a salir la delegación para abordar los dos vuelos privados en los que irían hasta Nueva York.
El presidente saluda a los periodistas y justo cuando va a dar inicio la entrevista, Martinelli dice: “vengan para acá para que salga la carcacha esa —el actual avión presidencial, el Gulfstream II HP-1A— y se mueve de la entrada de las oficinas del hangar hasta la esquina donde el avión presidencial podía ser captado por las cámaras de televisión y fotográficas.
Allí bajo de la pertinaz llovizna y cubierto con un paraguas el presidente daba declaraciones. “En esa carcacha vieja nadie se va a montar porque es un peligro”.
“Nosotros nos vamos en nuestros aviones privados porque un país como este no puede tener un avión así, en malas condiciones”.
Agregó que “sí brindará información sobre los gastos que acarrea el funcionamiento de la aeronave —el avión presidencial— ustedes dirían que hay que comprar cosas nuevas, por que ahora le toca al pueblo y le toca saber la verdad”.
Culminando de dar declaraciones Martinelli tuvo tiempo para sujetar a una periodista antes de que cayera al piso. Luego caminó, tomó un impulso y salió corriendo a abordar el avión rumbo a Nueva York.