¿Adiós a Santa?

‘. Un señor gordo vestido de rojo’ dijo el arzobispo de Resistencia, ciudad del chaco argentino, al describir a Santa Claus y hacer un ...

Un señor gordo vestido de rojo’ dijo el arzobispo de Resistencia, ciudad del chaco argentino, al describir a Santa Claus y hacer un llamado a su feligresía a desterrarlo como símbolo de la navidad y rescatar la imagen del Niño Jesús, porque ‘la navidad es Jesús’ según la iglesia católica como afirma el Arzobispo de Panamá, Monseñor José Domingo Ulloa.

La autoridad considera que ‘no pocas veces el mundo en que vivimos ha trivializado el verdadero sentido y significado de la celebración de la Navidad’ y por eso los católicos deben profundizar sobre la importancia de este hecho a la luz de su fe.

Ante la comercialización de esta fiesta, moseñor Ulloa hace un llamado a la grey católica ‘para que volvamos al espíritu de la verdadera Navidad que involucraba una adoración plena, gastar menos, dando más y amando a todos, especialmente a los ‘pobres y necesitados’’.

Igualmente enfatiza en la importancia de evitar el exceso de gastos en los regalos acostumbrados y el uso desmedido de las tarjetas de crédito. ‘Por eso debemos, en este tiempo sobretodo, centrarnos en la donación de dinero para apoyar la labor humanitaria y otros proyectos de mérito’, cloncluye el prelado.

Pero el repudio hacia Santa – típica imagen navideña en la sociedad de consumo – no es nuevo. Ya en Bosnia Herzegovina en 2004 se prohibió la presencia de este personaje en centros infantiles porque no tenía ninguna relación con la religión musulmana. Aunque posteriormente, en ese país, quienes trabajaban como Santas durante esta época del año protagonizaron una serie de protestas ante la prohibición.

También en la República Checa dos años más tarde, es decir en 2006, la Asociación Creative Copywriters Club, que une a gente de las letras y autores de publicidad, inició una campaña en internet para eliminar a Santa Claus de la publicidad navideña, los libros infantiles y otros documentos comerciales y literarios porque, según este grupo, el personaje navideño no tiene cabida en la cultura ni el mercado navideño checos. En la página web que crearon, prometen hacer llegar a quienes usan a ‘Santa Claus y otros símbolos vinculados con su figura como gorra roja, trineos tirados por renos y otros testimonios de mal gusto’, las cartas de quienes se opongan al personaje.

Con frases como ‘Los Reyes Magos son un ejemplo de multirracialidad e integración’ o ‘los Reyes Magos son la verdadera tradición navideña. Papá Noel es una costumbre impuesta’ y el ‘Rap de los Reyes Magos’, que sarcásticamente afirma que le ‘faltan los tacones para ser una dark queen’ o empapelando las calles, grupos de españoles se han sumado también a una campaña en contra de Santa Claus y en defensa de quienes son considerados en España como los representantes de la magia de la navidad, Melchor, Gaspar y Baltasar.

El último país que, según las agencias de noticias internacionales, se ha unido a esta campaña anti-Santa es Alemania. Con calma y sin insultos, los católicos se han propuesto simplemente hacer entender a la sociedad que el anciano del trineo es sólo un producto publicitario, mientras que San Nicolás (Nikolaus), protector de los que se encuentran en peligro, patrón de marineros, comerciantes y caminantes pero sobre todo, amigo de la infancia, transmite valores como la solidaridad, la justicia y el altruismo, cada vez más ausentes en el mundo actual.

"La Navidad es cada vez más una fiesta del consumo cuando en realidad, es una de las tres celebraciones más importantes para los cristianos", dice el padre Simon Rapp, presidente de la federación de Jóvenes Católicos Alemanes (BDKJ). "Queremos devolverle su significado original", insiste el sacerdote haciendo hincapié en que para ello, el primer paso es eliminar al "culpable" de la "comercialización" de esa fiesta: Papá Noel. Pero los alemanes también insisten en que es importante que los niños conozcan al verdadero San Nicolás y su leyenda, origen del actual hombrecito de rojo que cada 24 de diciembre entra por la chimenea de las casas de todo el mundo.

LA HISTORIA REAL

Nicolás de Bari nació en la actual Turquía y, ordenado sacerdote, a la muerte de su tío el obispo de Mira lo reemplazó en el cargo. De él se cuentan cientos de historias que narran sus milagros y su bondad para con la gente pobre que la granjearon la admiración de Grecia, Turquía, Rusia y la Lorena, países de los cuales se convirtió en el santo patrón. Siglos después de su muerte y al conocerse los milagros que realizaba se erigieron templos en su honor en toda Europa.

Alrededor del año 1624, con la llegada de los inmigrantes holandeses a Nueva Amsterdam, hoy Nueva York, llegó también Sinterklaas o San Nicolás y se cree que fue el escritor Washington Irving en 1809, quien transformó el nombre a la pronunciación anglosajona de Santa Claus, aunque entonces se lo representaba más parecido a un duende. Fue recién en 1863 que el dibujante alemán Thomas Naste diseñó el personaje gordo y bonachón que conocemos hoy y basó sus vestimentas en las de los obispos de épocas antiguas.

Pero fue realmente de la mano de Coca Cola que se popularizó la figura más conocida de este personaje navideño. Dicha empresa ya en el siglo XX pidió a un dibujante que rediseñara la imagen de Santa, versión que data de 1931. Y aunque no es necesariamente cierto que el blanco y el rojo fueron usados por primera vez en el personaje por los publicistas de Coca Cola, porque ya existían ilustraciones antiguas del santo original en esos colores, si es verdad que los anuncios de esta reconocida marca contribuyeron a la popularización de los mismo y del mito.

Lo cierto es que hoy en día en la mayoría de los países occidentales es imposible imaginar la navidad sin el ‘Jo jo jo’ de Santa Claus, su trineo, sus renos y el consumismo desenfrenado e irresponsable, pese a los esfuerzos realizados en diferentes partes del mundo para rescatar al histórico San Nicolás, a los Reyes Magos o al Niño Jesús en la tradición católica.

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