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Mary Quintero: ‘Creo que todo el mundo nace con propósito, y este es mi propósito: crear botas’
- 23/06/2026 00:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️Mary Quintero convirtió una idea nacida de su vida personal en una marca con proyección internacional. Con formación en hotelería, decidió darle un giro a su carrera y apostar por un proyecto creativo que hoy lleva identidad panameña al mundo. Apasionada de los calzados y la cultura, decidió combinar estos dos factores y combinarlos con su marca de botas de lluvia: Undercover Boots. En esta edición de ‘Mía, Voces Activas’, habla de sus inicios, los desafíos de emprender en Panamá y la importancia de soñar con estrategia.
Mari es panameña y mis papás son de Santiago. Dicen que físicamente no parezco panameña, y cuando digo Santiago dicen: “¡Claro, Santiago de Chile! Por supuesto, claro que no eres panameña”. Yo digo: claro que sí, yo soy cédula 8 del patio (ríe). Soy una persona extremadamente familiar, bastante privada, pero muy creativa. Soy madre de dos niñas hermosas y saludables, gracias a Dios, y soy hotelera. No estudié diseño, eso es algo que la gente quizás a veces no sabe, pero desde pequeña crecí con este sueño de diseñar botas de lluvia, viendo la necesidad de que no había botas bonitas que hicieran match con el outfit, siempre eran negras o blancas. Crecí con eso, era como un empeño, algo que yo decía: yo voy a diseñar botas de lluvia. Entonces creo que todo el mundo nace con propósito, y creo que este es mi propósito: crear botas.
Mira, es súper curioso porque yo siempre quise, o sea, amaba la hotelería. Estudié hotelería en Suiza y ejercí hotelería 11 años. Yo sabía, tenía esa voz que decía: yo no quiero ser gerente general, yo quiero ser comité ejecutivo, directora. Y cuando llegué a esa posición, y estuve en esa posición por un poco más de dos años, dije: ok, ya cumplí con todos los capítulos de este libro, ya es hora de escribir un nuevo capítulo o abrir inclusive un nuevo libro. Y tomé un año sabático. En ese año sabático usaba botas de otras marcas porque me encantaba usar botas siempre. Inclusive hoy en día, que me encuentro personas de la hotelería, me dicen: ‘Jefa, usted siempre decía que iba a hacer sus botas’. Y hay veces que, sabes, como que guau, de verdad, lo empezaba a decir en el universo desde hace tanto tiempo. Me paraban en la calle: ‘Disculpe, ¿dónde compró sus botas? Porque mi hija necesita, ¿dónde está su tienda?’ Y yo decía: no, esta no es mi marca, yo simplemente las compré afuera, porque era difícil encontrar botas bonitas. Y dije: ¿sabes qué? En ese año sabático tenía como una lista de cosas que quería hacer. ¿Por qué no hago 500 botas y le doy check a esa cosita que decía que tenía como propósito? Y me acuerdo que mi papá me preguntó: “¿Y por qué van a comprar tus botas y no las botas normales?” Entonces ese fue el gran diferenciador: empezamos a plasmar cultura, folclor, flora y fauna. Así nacieron las primeras botas: de tembleque, de rana dorada, de papo, de guayacán. Y ahí la gente empezó a conectar. O sea, fue como que ok, este producto es diferente. Creo que van a ser un poquito más de 500. Y así nos hemos quedado 12 años.
Bueno, he tenido que vender mi carro. Para los primeros meses de salario, alquilé mi apartamento y me tuve que mudar a la casa de mis papás. Pero yo creo que no me ha tocado tanto lo que es el género perse. Sin embargo, sí el hecho de que Panamá no es un país que produce textil, no es un país que manufactura, no es un país que tiene maquila. Donde estamos ahorita mismo en Simple AF, esto tiene apenas dos años, y es gracias a dos hermanos hondureños que tuvieron una visión de ir más allá, de compartir su conocimiento con madres vulnerables. Entonces ha sido más de infraestructura. Sí, Panamá tiene un hub logístico muy bueno y trabajamos con DHL y Maersk, que son los mejores. Entonces el desafío es tener alianzas magníficas con las mejores empresas que te puedan acompañar. A la final, todas estas empresas son como el brazo y la pierna de la empresa. Representan a la empresa cuando recibe sus pedidos, tanto en tienda en Centroamérica como en cualquier país en el mundo donde DHL. Entonces los desafíos han sido financieros. Panamá es un país muy pequeño, entonces el mercado es muy chiquito. Pero ahora, gracias a la convocatoria de SENACYT que nos acabamos de ganar de $150 mil, vamos a poder oxigenar la empresa, vamos a poder empezar a hacer productos aquí en Panamá y exportarlos a Europa. Entonces yo creo que siempre es cuestión de tener fe, de levantarse, por más oscuro que esté el túnel. Y en los momentos más difíciles, mi círculo cero me ha apoyado, no 100%, sino yo creo que en 1000%.
Haber ganado esto siempre pone la barra como un poco más alta, más presión. Sí, hay más presión. Yo creo que no la necesito porque yo me la autopongo, pero sí, las personas en la calle conectan mucho y dicen como que ella es madre, si ella pudo, yo también puedo. Y eso me encanta. En las charlas que doy trato de ser lo más aterrizada posible porque necesito que la gente conecte y sepa que yo no vengo de la industria de diseño, que mi familia no tiene una zapatería, que todos éramos trabajadores para empresas y no empresarios. Lo logré, o lo estoy logrando, porque todavía creo que me queda un camino bastante grande. Entonces SENACYT, significa un nuevo comienzo y hay presión para continuar logrando cosas más grandes. O sea, sí tengo sueños más grandes. Me encantaría hacer una alianza con Billie Eilish, por ejemplo. Y yo creo que uno de los éxitos que ha tenido la marca es porque yo no he dejado de soñar contra viento y marea, contra momentos difíciles financieros, momentos de salud, momentos de todo tipo, siempre he seguido soñando.
Siempre creer en uno mismo. Si tú no crees en ti, no hay nadie que vaya a creerte, nadie te va a parar de la cama. Tus sueños tienen que ser lo suficientemente importantes y grandes como para que tú te pares de la cama. Entonces sí, totalmente creo que primero tú tienes que creer en ti, 100%.
Primero, crecí en ese sector. Mi madre siempre nos decía desde pequeños que teníamos que ser policía. Policía es hacer limpieza en la casa dos veces al año para donar. Inclusive mi mamá siempre compraba cuadernos y útiles escolares para donar al área de Penonomé, y eso está en el ADN tanto de Mari como de la empresa. Eso es lo primero, lo segundo, creo fielmente que todo es un boomerang, es decir, todo lo que das tú lo recibes tú y multiplicado muchas veces. Siempre dicen, por ejemplo: “es que es bendición, multiplicado por”, yo creo en eso, haces el bien y recibirás bien. Yo creo fielmente en eso. La vida me lo ha demostrado con cosas tan sencillas como encontrar un pasaporte o un celular y devolverlo, y luego me han devuelto mi celular o mi pasaporte varias veces. Entonces, me gusta vivir con esa filosofía de vida: si haces el bien (no estás exento a que te pasen cosas malas) vives con esa energía de dar siempre lo mejor de ti y apoyar, todo regresa. No lo haces a propósito, no lo haces como una intención calculada, es algo natural. O sea, no hay manera de fakearlo, de decir “voy a ayudar para que”, no. Te tiene que nacer de verdad hacerlo, y yo creo que eso viene de mis padres.
El número uno es no tirar la toalla. Porque cuando viene un reto, es como si dijera: “ahora viniste a enseñarme algo, ¿qué quieres enseñarme ahora?”. Así que ese sería el primero, he aprendido a ver los desafíos como oportunidades de crecimiento. El número dos es tener un buen plan estratégico aterrizado, porque el papel lo aguanta todo. La verdad es que hoy en día miro hacia atrás y ya no lo veo como errores, sino como aprendizajes, aunque fueron momentos muy difíciles también es fundamental contar con un buen plan estratégico y financiero. Soñar es importante (yo lo promuevo muchísimo), pero uno no vive de los sueños; los sueños son la gasolina. Sin embargo, necesitas el carro, y ese carro es un buen plan estratégico y financiero, junto con un buen producto. Y, al final, ser humilde y soñar son, creo yo, los tres aprendizajes más grandes que me llevo.
Imagínate tener textiles, piezas como capotes, bolsos, que tengan el sello de “hecho en Panamá” o que representen a Panamá, y que estén en Corea, en Europa, es un sentimiento de orgullo, no se puede ser más panameño que eso. Y al final también es algo que te impacta como madre: qué legado le dejas a tus hijas, es sacar adelante el país. Este es mi país, el que me vio crecer, el que me ha dado oportunidades, el que me ha permitido soñar. Hay mucha gente muy talentosa atrás, que quizás no ha sabido cómo hacerlo o no ha tenido los contactos. Nosotros tenemos ya 12 años en la industria, y ahora está esta oportunidad, ¿por qué no aprovecharla?.
Espinitas que me hayan quedado, yo creo mucho en el no regrets (no tener arrepentimientos, en inglés) y lo aplico tanto en mi vida personal como en mi vida laboral. No tengo ninguna espinita guardada ahí, ni de atrás ni de adelante. Claro, yo quiero hacer una alianza con Billie Eilish. Hay un área de la empresa que yo dibujé hace 12 años, donde veía una conexión muy grande entre el producto y los festivales musicales. Entonces, cada vez que venía el Estéreo Picnic en Colombia, o Coachella, o Lollapalooza en Argentina, yo veía picos de ventas y decía: “¿qué está pasando aquí?”. Y me di cuenta de que hay una conexión directa con los festivales de música. Entonces pensé: vamos a ir hacia los festivales musicales, y me pregunté: ¿por qué no existe un producto de festival que incluya, por ejemplo, a los artistas que van a tocar ese año, con botas, cordones, letras de esos conciertos?.
Hacia el futuro, sí me gustaría explorar más lo musical, incursionar en ese mundo, porque siento que va muy amarrado al producto, siempre ves las botas en los festivales de música. De ahí el sueño de Billie Eilish, y aparte soy fan de Billie Eilish, y si promuevo el soñar en grande, tengo que decir también mis propios sueños. No creo en eso de no decir tus sueños porque te los roban o no se cumplen.
Y ahora también estamos trabajando en realizar unos uniformes de un lugar muy grande y muy especial en Panamá, que no puedo decir todavía. Inclusive estamos incursionando en diseñar una imagen para Panamá a través de uniformes, algo que nunca me lo esperé, pero me tocaron la puerta. Cuando salga, lo voy a poder anunciar al mundo, ya el sancocho está casi listo (ríe), ya la yuca está casi blanda. Y eso me llena de mucho orgullo, porque va muy alineado a dejar huella en Panamá y a crear una marca para el país.
A veces el sueño no sale al 100%, pero sale de alguna manera. Por eso digo que las personas piensan que no van a hacer su sueño si no sale perfecto, y no es así. A nosotros nos ha pasado: hemos mencionado alianzas que al final no llegaron a ser, pero pasaron cosas mejores. Entonces no creo en eso de no contar tus sueños, yo promuevo soñar.
Y si tuviera que resumir el legado que quisiera dejar para las próximas generaciones, no lo haría solo desde la industria de la moda, sino en cualquier industria. Que no tienes que ser un experto para lograrlo, que la vida es muy corta y muchas veces dejamos de hacer cosas por miedo: miedo a no estar preparados, miedo a no saber qué va a pasar. Dicen que los hombres, cuando aplican a un trabajo, si no están al 100% preparados igual aplican. En cambio, las mujeres, si no están 100% preparadas, no aplican. Entonces se trata de tomar riesgos, de no darse tanto palo y de entender que nunca vas a estar listo al 100% para tu próxima posición.