Recordando a Richard Wagner

PANAMÁ. Los tributos musicales permiten que las personas puedan revivir esos momentos que una vez gozaron con sus artistas favoritos. Ro...

PANAMÁ. Los tributos musicales permiten que las personas puedan revivir esos momentos que una vez gozaron con sus artistas favoritos. Rock, salsa, balada, música clásica, cual fuese que sea el género, ‘memoria y olvido son como la vida y la muerte, vivir es recordar y recordar es vivir. Morir es olvidar y olvidar es morir’, como dice una frase del escritor inglés Samuel Butler (1835- 1902). Es por ello que la Fundación Ópera Panamá, se tomó la tarea de realizar por primera vez en el país la celebración de dos figuras emblemáticas de la opera del siglo XIX: Los 200 años del nacimiento del maestro alemán Richard Wagner (1813- 1883) y el tributo al italiano Giuseppe Verdi (1813- 1901).

El próximo viernes 31 de mayo la fundación realizará el homenaje a Richard Wagner en el Teatro Anita Villalaz en el Casco Antiguo desde las 8:00 p.m.

El evento cultural contará con la participación de Irena Sylya, directora general de la fundación, quien cantará una serie de canciones junto a la Camerata de Panamá bajo la dirección del profesor Víctor Mata, explicó Alfonso Baysa, coordinador de producción de la fundación.

Baysa dijo que será un evento de lujo que tendrá una duración de una hora, donde se trasladará al público en varios de los períodos del músico con melodías que se destacaron en su momento como las óperas ‘El oro del Rin’ (completada en 1869) y ‘La Valquiria’ (finalizada en 1870).

El coordinador agregó que para el mes de octubre realizarán la segunda parte de estos homenajes, pero esta vez a Giuseppe Verdi.

TRAYECTORIA DEL MAESTRO

El nombre completo del maestro era Wilhelm Richard Wagner, nació en Leipzig, Reino de Sajonia, Confederación del Rin, hoy Alemania.

Wagner fue un compositor, director de orquesta, poeta, ensayista, dramaturgo y teórico musical del Romanticismo. En su carrera se destacan principalmente sus óperas calificadas como ‘dramas musicales’ por el propio compositor, en las que, a diferencia de otros compositores, asumió también el libreto y la escenografía.

En sus inicios fundamentó su reputación como compositor en obras como ‘El holandés errante’ y ‘Tannhäuser’ que seguían la tradición romántica de los músicos Max Weber y Giacomo Meyerbeer. Transformó el pensamiento musical con la idea de la ‘obra de arte total’, la síntesis de todas las artes poéticas, visuales, musicales y escénicas, que desarrolló en una serie de ensayos entre 1849 y 1852, y que plasmó en la primera mitad de su monumental tetralogía El anillo del nibelungo.

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