Petro revela que temió una operación militar como la de Venezuela tras amenazas de Trump

Gustavo Petro durante la entrevista a El País. El País
  • 09/01/2026 10:27

En conversación con el diario El País, el mandatario colombiano describe días de tensión, una llamada decisiva con Washington, su visión sobre Venezuela y el cierre de su gestión en medio de crisis internas

Durante varios días, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, vivió con la convicción de que su permanencia en el poder podía verse abruptamente interrumpida. En la Casa de Nariño, sin refugios subterráneos ni defensas antiaéreas, el mandatario llegó a imaginar un escenario extremo: una fuerza extranjera aterrizando en el techo del palacio para sacarlo del cargo.

El temor no surgió de la nada. Petro se sintió directamente aludido por las reiteradas acusaciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien lo ha señalado como narcotraficante, aliado del crimen organizado y supuesto testaferro del expresidente venezolano Nicolás Maduro. A ello se sumaron sanciones personales, la inclusión en listas restrictivas y la retirada de su visa estadounidense.

En contraste con la reciente captura de Maduro —quien intentó refugiarse antes de ser trasladado a Estados Unidos—, Petro admite que no tenía un plan de resguardo físico. Afirma que su única protección real fue la movilización ciudadana y lo que denomina “defensa popular”. En esos días, convocó concentraciones masivas en plazas de todo el país y se aferró a símbolos históricos como la espada de Simón Bolívar, custodiada cerca de su despacho.

El escenario cambió tras una llamada telefónica que, según Petro, resultó determinante. Durante una hora conversó directamente con Trump y, al finalizar, ambos mostraron satisfacción por el intercambio. Desde entonces, el mandatario colombiano percibe que la amenaza se redujo, aunque no desapareció por completo. “Se congeló”, dijo, reconociendo que podría equivocarse.

El mandatario describió su conversación con el líder republicano y reveló que Trump le confesó ”hacer cosas mallas en Colombia”.

En una entrevista concedida al diario El País, Petro relató que Trump le confesó haber considerado acciones “malas” contra Colombia y que existía una planificación en curso. A su juicio, el presidente estadounidense había recibido información sesgada desde sectores de la oposición colombiana asentados en Florida, a los que acusa de exagerar o distorsionar la realidad del país y de promover una narrativa favorable a una intervención externa. En ese contexto, Petro mencionó directamente al expresidente Álvaro Uribe, a quien responsabiliza de alimentar esa visión.

Tras la conversación, el tono del mandatario colombiano se suavizó. Petro aseguró que, pese a profundas diferencias ideológicas, comparte con Trump ciertos enfoques en materia de lucha contra el narcotráfico y sobre la necesidad de una transición política en Venezuela que desemboque en elecciones. Incluso destacó rasgos personales similares: actuar conforme a lo que se piensa y priorizar la eficacia, aunque —bromeó— con estilos muy distintos de comunicación.

A ocho meses del final de su mandato, Petro reconoce que el contexto internacional le resulta más cómodo que la política doméstica. Su presidencia ha estado marcada por escándalos de corrupción que alcanzaron a exministros hoy encarcelados, una violencia persistente pese a su apuesta por la “paz total” y una compleja situación fiscal. En diciembre decretó una emergencia económica para cubrir un déficit de más de 16 billones de pesos en el presupuesto de 2026, una medida excepcional en la antesala de las elecciones.

El presidente también abordó la crisis venezolana y confirmó contactos con Delcy Rodríguez, a quien describió como sometida a presiones internas y externas. A su juicio, la prioridad debe ser preservar la unidad social y política del país. “Si el pueblo se divide, habrá colonización”, advirtió. Petro sostuvo que todas las fuerzas políticas venezolanas deben tener espacio y que eliminarlas por la vía violenta solo profundizaría el conflicto.

Sobre la líder opositora María Corina Machado, fue crítico. Consideró que su discurso debe cambiar y reiteró que no reconoce las últimas elecciones como libres. En ese punto, afirmó que su posición no se distancia tanto de la de Washington, incluyendo la del secretario de Estado Marco Rubio, en cuanto a promover una transición negociada hacia comicios verdaderamente competitivos, pero sin imposiciones externas.

Petro recordó que, junto con México, Noruega y otros países, intentó mediar antes de las elecciones venezolanas para levantar sanciones y reducir la represión. Ese esfuerzo fracasó y, tras el desconocimiento de los resultados, cualquier margen de mediación se extinguió, especialmente con el endurecimiento de la política estadounidense.

De cara al futuro, el mandatario colombiano descarta convertirse en un expresidente hiperactivo. Asegura que prefiere dedicarse a leer y escribir. Lejos de hablar de un final político, sostiene que las recientes movilizaciones en su apoyo demuestran que aún conserva respaldo popular y que, pese a la tensión vivida, no se siente solo.