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20 de May de 2022

Café Estrella

Cine latino Al circuito comercial

El cine latino sigue ganando terreno en los circuitos comerciales de la región y sus producciones están conquistando importantes espacio...

El cine latino sigue ganando terreno en los circuitos comerciales de la región y sus producciones están conquistando importantes espacios a través de las arriesgadas estrategias de mercadotecnia —tomando en consideración en algunos casos ridículos presupuestos de promoción— que persiguen colocar este producto entre los más rentables en las taquillas que son dominadas tradicionalmente con estrenos estadounidenses. Va quedando atrás la constante que apuntaba hacia la proyección de sus títulos solamente en festivales nacionales e internacionales o dentro de las salas de arte y ensayo en sus respectivos países.

Un ejemplo claro del fenómeno se sustenta en las consideraciones a la mejor película hispanoamericana en la pasada entrega de los Goya, en la cual la película peruana Contracorriente, de Javier Fuentes-León, la argentina El hombre de al lado de Gastón Duprat y Mariano Cohn, la mexicana El infierno de Luis Estrada y la chilena La vida de los peces de Matías Bize competían por el galardón.

La preocupación sobre la importancia de tener en nuestros países cine representativo de nuestra realidad latinoamericana con un estilo narrativo e iconográfico de factura comercial es lo que motiva a productores de festivales a apostarle con más fuerza a la distribución de estas cintas a través de cónclaves internacionales.

Mientras esto se debate, un intenso drama argentino, Carancho, continúa desfilando con éxito en las salas del continente. En esta película, Ricardo Darín, el actor más representativo del cine argentino de los últimos años, interpreta a un abogado especialista en accidentes de tránsito que mueve en el mundo de los servicios de emergencias, ambulancias y estaciones de policía para hacer travesuras contra las aseguradoras.

El filme, considerado uno de los más lucrativos en Argentina, tendrá estreno en Francia y Estados Unidos; sin embargo su futuro en Panamá por ahora es incierto, salvo que la programen en el transcurso del año o sea presentado en el marco de un festival internacional de cine.

En el mundo, Carancho dio su vuelta por el Festival de Cine de Cannes, en donde su director, Pablo Trapero, ya había presentado anteriormente los títulos Leonera y El Bonaerense. Asimismo, fue una del preseleccionado que optaría por el premio Óscar a la Mejor Película de habla no inglesa, aunque al final participará Biutiful, de Alejandro González-Iñárritu.

En este desfile de títulos latinoamericanos en la región, y a propósito de la nueva edición del Festival de Cine de Cartagena, Colombia, presenta Karen llora en un bus, de Gabriel Rojas Vera, que nos presenta a una mujer que rompe con una vida que no la satisface y busca liberarse.

Asimismo, Perú vuelve a tocar el tema tabú del homosexualismo, en Contracorriente, drama dirigido por Javier Fuentes-León y protagonizado por el colombiano Manolo Cardona y el peruano Cristian Mercado.

México, por su lado, ofrece películas como Traspatio, de Carlos Carrera, protagonizada por Ana de la Reguera, Amorita Rasgado, Asur Zagada y Carolina Politi. Lo destacable es sin lugar a dudas el guión de Sabina Berman, convirtiendo al filme en la mejor propuesta cinematográfica sobre los hechos acontecidos en Ciudad Juárez y su población femenina.

Otras películas que se destacan en el cine mexicano de los últimos meses son Alamar, segunda producción de Pedro González-Rubio, que combina ficción y documental, y definitivamente, Somos lo que hay, un relato de canibalismo dirigido por Michel Grau.

Panamá disfruta del éxito de Abner Benaím Chance, disponible en video tiendas y revisa esta misma temática, pero en formato documental con Empleadas y Patrones, que sigue en las carteleras locales.

Costa Rica le apuesta al cine basado en la obra de Gabriel García Márquez, estrenando Del Amor y Otros Demonios, dirigida por Hilda Hidalgo; los uruguayos estrenaron La Vida Útil, de Federico Veiroj y Venezuela exhibió Hermano, de Marcel Rasquín.

En la historia del cine latinoamericano, las películas más representativas de los últimos años son Crónicas, de Sebastián Cordero; Y tu mamá también, de Alfonso Cuarón, Amores perros, de Alejandro González-Iñárritu; Ciudad de Dios, de Fernando Mereilles y Kátia Lund; Nueve Reinas y El Aura, de Fabián Bielinski; Madeinusa y La teta asustada de Claudia Llosa; Perico Ripiao y Nueba Yol, de Ángel Muñiz; Fresa y Chocolate, de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío y recientemente El secreto de sus ojos, de Juan José Campanella.

También se destacan Cronos y El laberinto del fauno, de Guillermo del Toro; Diarios de motocicleta y Estación central, de Walter Selles; Machuca de Andrés Wood; Whisky, de Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll, algunas de ellas disponibles en ciudad de Panamá entre los circuitos independientes de las video tiendas Blockbuster, en Sanborn’s o en Cinema Paraíso, del Casco Antiguo.

El cine latino en Panamá tendrá un despegue definitivo porque existe un público que cada vez más se identifica con la visual y el mensaje de los realizadores conscientes de que la última palabra la tiene el que compra el tiquete y disfruta del buen cine.