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09 de Mar de 2021

Café Estrella

Llega ‘La ladrona de libros’

PANAMÁ. Muchas críticas sobre Ladrona de Libros, la adaptación al cine del best seller de Markus Zusak, se centraron en que el Holocaust...

PANAMÁ. Muchas críticas sobre Ladrona de Libros, la adaptación al cine del best seller de Markus Zusak, se centraron en que el Holocausto es un tema que el cine ya trabajó demasiado. Citaron grandes películas como La lista de Schindler, El pianista, El lector y otras más, sólo para concluir en que este film es uno más de la lista, quizás hasta innecesario y sin demasiado para aportar a sus predecesores.

En esa misma línea, sin embargo, podríamos también afirmar que ya no necesitamos más películas sobre la década del sesenta o sobre el FBI, los samuráis o la mafia italiana. Pero siguen estrenándose producciones sobre estos temas —muchas de ellas muy buenas—, y a nadie le importa si ese mismo año se estrenaron dos, tres o veinte películas con temáticas similares.

Por otro lado, criticarle a una película basada en un best seller para adolescentes que su principal objetivo sea ser aceptada por la Academia —como muchos también hicieron—, tampoco parece aportar demasiado.

Quién podría dudar de que una película basada en un libro que permaneció durante 105 semanas en la lista de mejores best sellers infantiles del New York Times, y que fue traducido a más de 30 idiomas y ya lleva cerca de ocho millones de ejemplares vendidos en todo el mundo, busque convertirse en un éxito de taquilla.

Hace sólo unos años, cuando Kate Winslet ganó el Globo de Oro como mejor actriz de reparto por El lector (2008) —otra película sobre el Holocausto basada en un best seller—, el comediante Ricky Gervais la felicitó con una broma: ‘Bien hecho, Winslet.

Te lo dije, haz una película sobre el Holocausto y los premios vendrán’. Y aún así nadie dudó de que Winslet tenía el premio bien merecido.

Ladrona de libros cuenta la historia de Liesel Meminger (Sophie Nélisse), una niña de nueve años que es adoptada por un matrimonio alemán (compuesto por Geoffrey Rush y Emily Watson) durante la Segunda Guerra Mundial.

En un contexto histórico en el que muchos libros eran quemados por el régimen nazi, Leslie aprende a leer pero también el poder de las palabras.

Los libros son su puerta para imaginar y resistir la opresión que tiene a su alrededor y que comienza a sentir en cada rincón. La pasión de Liesel por la lectura crece a la par de los horrores del nazismo. Con la misma rapidez e intensidad. Tanta que de repente se ve a sí misma robando libros de la enorme biblioteca del alcalde para llevarlos al sótano de su casa, donde además se esconde otro secreto: Max Vandenburg (Ben Schwartz), un joven judío al que la familia le dio refugio.

Algunas situaciones artificiosas, sin embargo, complican el devenir del relato de la película desde el comienzo. La primera y más inquietante es el cambio inentendible entre el idioma inglés, el alemán y el inglés con acento alemán durante todo el film.

Es difícil comprender el criterio por el cual unos hablan en una lengua y otros en otra cuando en realidad todos son alemanes. La segunda es la narración de la Muerte (con voz del inglés Roger Allam), que sólo logra quitarle seriedad y credibilidad a lo que está narrando.

Aún así, Ladrona de libros no deja de ser una propuesta que se deja ver. Por supuesto que sin los aires de trascendencia de clásicos sobre el Holocausto como La lista de Schindler, ni la sensibilidad y contundencia de La vida es bella o la capacidad de generar lágrimas de El niño con el pijama a rayas, ni la agudeza de El lector o la maestría de El pianista, como ya aseguraron muchos críticos.

Antes que apelar a las películas del Holocausto tendríamos que preguntarnos cómo las grandes productoras de Hollywood todavía no se dieron cuenta de que un proyecto de cine comercial que dura más de dos horas resulta la mayoría de la veces extenso. Porque esto le sucede a Ladrona de libros.