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15 de Dec de 2019

Ciencia

Reconstruyen la evolución del dengue en sus 25 años en Panamá

Investigadores del Gorgas, el Ministerio de Salud y la Universidad de Texas publicaron un estudio con el fin de conectar la historia epidemiológica de la dispersión del virus y su circulación en América Latina

Equipo de investigadores del Instituto Conmemorativo Gorgas (Icges).

Desde el resurgimiento del virus en Panamá, de 1993 a 2017, el Ministerio de Salud ha reportado 67,834 casos de dengue. Un 2.9% de estos (1,974 casos) fueron clasificados como dengue hemorrágico y 78 resultaron en la muerte del paciente.

Este es uno de los principales datos que recoge el estudio ‘Epidemiología molecular del dengue en Panamá: 25 años de circulación', en el cual los autores sugieren: ‘El incremento en número del total de casos de dengue ha sido acompañado por un incremento en casos severos y fatales'.

La tasa de letalidad más alta fue registrada en el 2011, cuando se reportaron 3,882 casos, que cobraron la vida de 17 personas, indica el estudio publicado por investigadores del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (Icges), el Ministerio de Salud, la Universidad de Panamá, la Universidad Interamericana y la Universidad de Texas.

‘Los cuatro serotipos del virus de dengue se detectaron en Panamá, que se caracteriza por el reemplazo de serotipos y/o la cocirculación de múltiples serotipos', señala el mismo documento.

El análisis filogenético de los datos recolectados de las secuencias del gen de la envoltura, obtenidas de virus aislados de sueros humanos —continúa la investigación—, demostró que los virus circulantes eran muy diversos y agrupados en clados distintos, con la cocirculación de clados del mismo genotipo.

‘Nuestros datos epidemiológicos muestran que el dengue es endémico en Panamá, similar a otros países de la región, con un mayor número de casos y severidad'.

‘Nuestros datos epidemiológicos muestran que el dengue es endémico en Panamá, similar a otros países de la región, con un mayor número de casos y severidad', concluye el documento.

Otra característica que comparte Panamá con varios países de América Latina es la evolución del virus hacia la hiperendemia, puesto que se ha encontrado una alta diversidad genética de cepas circulantes de virus: DENV-1, DENV-2 Y DENV-3.

Los autores de la investigación recomiendan tener en cuenta esta diversidad genética observada para evaluación de la eficacia de la vacuna contra el dengue. Esta, además, debe contemplar las diferentes situaciones epidemiológicas en cada país y región.

‘Esto subraya la importancia de continuar el esfuerzo de vigilancia del genotipo y la necesidad de fortalecer el seguimiento clínico y epidemiológico para que sea más representativo de todo el territorio y así detectar cualquier introducción de nuevas cepas de dengue o de cualquier arbovirus emergente', agregan los investigadores.

En cuanto al proceso para analizar en retrospectiva los datos sobre dengue durante estos 25 años de presencia en Panamá, los científicos reconocen que el estudio tiene algunas limitaciones.

‘Los datos de vigilancia nacional podrían subestimar significativamente la verdadera carga de la enfermedad y de manera similar podrían subestimar la diversidad de cepas que circulan. Sin embargo, es importante recordar las limitaciones inferenciales impuestas por el muestreo espacial desigual de cualquier programa nacional de vigilancia', señalan en el documento.

Los especialistas explican que existe la posibilidad de que la diversidad de cepas circulantes en Panamá sea aun mayor de lo descrito, especialmente porque algunas regiones —entre ellas las áreas indígenas y fronterizas con Colombia y Costa Rica— envían muy pocas muestras para la identificación del serotipo o genotipo del dengue debido al costo y la logística de transporte de las muestras hacia la capital.

El documento, publicado en la revista Viruses , alerta sobre la necesidad de realizar una secuenciación completa del genoma para identificar la presencia de sustituciones en diferentes proteínas virales que podrían desempeñar un papel en el fortalecimiento del virus, la respuesta inmune o la aptitud epidemiológica para comprender mejor la evolución viral del dengue.