07 de Dic de 2022

Cultura

Vuelve esa chica del pelo rosa

MADRID. Icono lésbico mainstream, personaje capaz de declarar que todos somos “trisexuales” y epígono perenne de la revolución que lleg...

MADRID. Icono lésbico mainstream, personaje capaz de declarar que todos somos “trisexuales” y epígono perenne de la revolución que llegó embotellada, la chica a quien llamaron Alecia Beth Moore cuando llegó el cura con el botellín de agua tiene nuevo disco. Se llama Funhouse y es su álbum de ruptura. Tras separarse de Corey Hart, corredor de motocross y símbolo de los que echan de menos a Blink 182 como iconos de la moda, Alecia sacó su lado más confesional y decidió declararse en esta colección de pop rock de vocación gamberra y trucos bien estudiados y mejor aprendidos. La estrella, que posee dos Grammy y un Brit, es increíblemente grande en Australia y hace días se llevó el premio de la MTV Europe a la canción más adictiva por So what? P!nk se presenta en una suite de lujo de un hotel de Barcelona tocando la guitarra y la mar de excitada ante el hecho de actuar en un secret show de Myspace ante no más de 500 afortunados fans.

EL PAÍS. ¿Cuánto tiempo hace que no llevas el pelo rosa?

P!nk. Uf, bastante. Tengo 29 años.

EL PAÍS. ¿Cuántas veces te has arrepentido de ponerte P!nk como nombre artístico?

P. La mayoría del tiempo soy Alecia, así que tampoco me preocupa mucho. Es una marca que se asocia a mí, aunque no lleve el pelo de ese color. Eso es bueno.

EL PAÍS. ¿Qué piensas de todas las adolescentes que quieren ser como tú y andan la mar de confundidas con el tema tinte?

P. Si quieres que te diga la verdad, no creo que mis fans quieran ser como yo. Lo que intento es que la gente que me sigue descubra, por mi música y mi actitud, que debe ser ella misma, no yo.

EL PAÍS. ¿De qué te sientes más responsable como artista millonaria? ¿De que alguien cometa actos vandálicos en un Wal-Mart en tu nombre o de que tus discos dejen de vender y tu séquito se vaya al paro?

P. Creo que mi música puede remover conciencias, que inspira a la gente a hacer su vida, no a joder la de los demás. En cuanto a los que me rodean, pues sí, es cierto que hay mucha responsabilidad en lo que hago. 96 familias viven de mí. ©El PAÍS INTERNACIONAL.SC