Temas Especiales

08 de Apr de 2020

Cultura

Perdonando a tu padres

E xisten muchas personas que por afuera son adultos pero por dentro tan sólo siguen siendo niños con necesidades insatisfechas. De hecho...

E xisten muchas personas que por afuera son adultos pero por dentro tan sólo siguen siendo niños con necesidades insatisfechas. De hecho, pueden ya estar viviendo en sus propias casas, criando a sus hijos, y aún supervisar una impresionante fuerza laboral, pero el resentimiento que les tienen a sus padres todavía afecta la manera en que ellos se sienten y se conducen.

Los padres pueden influenciar en nuestra autoestima, relaciones y felicidad en general. Los padres fueron los primeros en cuidarnos, y a los primeros que intentamos complacer. Si percibimos que no conseguimos su aprobación, sentiremos que no somos capaces de ganarnos la confianza de otras personas.

Se supone que nuestros padres nos amarían incondicionalmente y esto haría que nos sintiéramos amados. Si nos descuidaron y/o fueron abusivos, llevaremos esa herida de por vida. A menos que internalizada la certeza de que nuestros padres nos aman, siempre estaremos buscando esa respuesta y no nos sentiremos satisfechos en ninguna relación.

Se pueden resolver muchos resentimientos o por lo menos disminuirlos, si perdonamos a nuestros padres. Perdonar es un proceso doloroso —se necesita confrontar la difícil realidad— pero al final es liberadora. De hecho, debemos perdonar a nuestros padres. También se lo debemos a nuestros hijos, ya que la rabia hacia tus padres puede afectar el estilo de vida que lleves con tus hijos.

¿Cómo puedo perdonar a mis padres?

Primero, perdonar es una decisión. Tienes que hacer una consciente y voluntaria decisión de soltar tu resentimiento y dolor, aun cuando no escuches una disculpa o veas resentimiento. Perdonar es tu trabajo; si es condicional, entonces no estás soltando.

Pasos que te pueden ayudar:

Reconoce tu dolor. Muchos adultos entierran su dolor en el trabajo. A veces aceptan el impacto con bromas. Pero el camino hacia la sanación empieza contactándote contigo mismo. Reconoce lo que sucedió y acepta que así fueron las cosas. Te ayudará a mejorar el control de tus sentimientos.

Llora. La rabia y el resentimiento siempre conllevan una pérdida. Puede ser la pérdida del amor de un padre, o aún de tu infancia. Llora esa pérdida; busca un amigo con quien hablarlo. Tienes todo el derecho de sentirte mal.

Exprésalo. ¿Puedes hablarlo con tus padres honestamente? ¿Sin culpabilizarlos? ¿Te escucharán? Si la respuesta es sí, entonces es buena idea hablar con ellos. Por lo menos les concederás una oportunidad para responderte. Te brindarás un cierre emocional.

Empatizar. Todos tienen sus razones para hacer lo que hicieron. Se cometen muchos errores. Tal vez tus padres fueron víctimas de sus padres que los abusaron y descuidaron. Considera las circunstancias. O tal vez tu padre honestamente pensó que era lo mejor para ti. Colocándote en el lugar de ellos los humanizarás, haciendo más fácil conectarte con ellos.

Por último, toma acción. Perdonar nos da la oportunidad de empezar de nuevo. Recupera lo que puedes aún recuperar. Nunca es tarde para recuperar tu autoestima perdida. ¡Y puedes crear una nueva relación con tus padres! ¡No tienes por qué quedarte estancado en el pasado! ¡Puedes redefinir tu vida ahora!