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23 de Ene de 2022

Cultura

Con la cámara al hombro

Con la cámara al hombro, transpirando bajo el sofocante calor de ese16 de marzo de 1875, y siguiendo la ruta en tren y vapor de Nueva Yo...

Con la cámara al hombro, transpirando bajo el sofocante calor de ese16 de marzo de 1875, y siguiendo la ruta en tren y vapor de Nueva York a San Francisco vía el Istmo, llegó a ciudad de Panamá el ya célebre fotógrafo de origen británico, Eadweard Muybridge, pionero de la fotografía en movimiento en Estados Unidos, con la misión de registrar en imágenes los lugares que formaban parte del recorrido.

Ciento treinta y cinco años más tarde, dos profesores de universidad, uno de geografía y el otro, por supuesto de fotografía, han seguido los pasos de Muybridge desde Guatemala hasta Panamá, sin tren ni vapor pero con el mismo espíritu aventurero porque “es divertido”, entre otras razones, según confiesan Scott Brady y Byron Wolfe, de la Universidad del Estado de California, Chico.

Eadweard Muybridge, nacido en Kingston on Thames (Gran Bretaña) en 1830 como Edward James Muggeridge y que en Panamá cambió su nombre por el de Eduardo Santiago Muybridge, emigró a Estados Unidos y fue un estudioso de la fotografía. Sus experimentos sobre la cronofotografía sirvieron de base para el descubrimiento del cinematógrafo. Es famoso su trabajo llamado “Caballo en movimiento” que consistió en fotografiar a un caballo en todas las etapas de su galope para mostrar una vista completa del trayecto recorrido.

En 1874 Muybridge se vio envuelto en un crimen pasional y al año siguiente, después de un tiempo en prisión por el asesinato del amante de su esposa, se embarcó hacia Centroamérica para fotografiar, por encargo de la empresa Pacific Mail Company que estaba viendo mermar sus actividades comerciales, el istmo centroamericano y despertar el interés de turistas e inversionistas para revivir el negocio de la compañía naviera.

En viaje directo desde California el fotógrafo recaló primero en Panamá, donde permaneció alrededor de dos semanas captando unas setenta imágenes de distintos sitios de interés entre esta ciudad y Colón, las únicas poblaciones importantes en ese entonces en la zona. Después recorrió el resto del istmo finalizando en Guatemala, donde tomó la mayor parte de las fotografías, unas 264 en total que han sido publicadas en nueve libros diferentes, hoy parte de colecciones privadas tanto de particulares como de instituciones oficiales y universidades.

DEL BALONCESTO AL ISTMO

Hace unos años jugando baloncesto en la universidad donde ambos trabajan, Scott Brady, doctor en geografía y Byron Wolfe, profesor de fotografía y estudioso del trabajo de Muybridge, conversaron sobre sus respectivas actividades e intereses y terminaron embarcándose juntos en el proyecto, patrocinado por el Instituto Smithsonian, la Universidad del Estado de California Chico y una beca Guggenheim, de seguir los pasos de Eadweard Muybridge por el istmo.

Con buenos sombreros, copias de las fotografías de Muybridge en las manos y, al igual que su predecesor, la cámara al hombro, Scott y Byron recorrieron Guatemala y Panamá para volver a fotografiar los lugares visitados por el inglés en el siglo XIX y tener un registro de los cambios producidos en el paisaje, ya sea por la acción del ser humano o por los fenómenos naturales. A la inversa que Muybridge, la pareja de estadounidenses llegó primero a Guatemala y terminó en Panamá, de donde regresaron a California a completar el trabajo.

En algo más de dos semanas en el país lograron re-fotografiar casi todos los sitios que habían sido registrados por Muybridge, salvo aquellos que por los cambios ha sido imposible identificar, particularmente en Colón. Para Scott es importante estudiar los cambios en el paisaje y “la fotos son una buena evidencia del mismo”, dice en un español chapuceado pese a haber trabajado “mucho en Centroamérica”. El interés de Byron en cambio es entender “la fotografía de antes” y por eso ha dedicado ya diez años a estudiar el trabajo de Muybridge.

Como todo recién llegado a Panamá, la primera foto que tomaron fue la del Cerro Ancón y la última la del Cementerio de Amador, emblema y corazón del centro histórico de la ciudad, respectivamente. El trabajo que culminarán en unos dos años más, según cálculos de los autores, será plasmado en un libro, como se hizo con el trabajo de Muybridge en 1875, pero en nueve.