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27 de Feb de 2021

Cultura

Celebran 50 años de “La dolce vita” de Fellini

Muchos de los personajes que el director de cine italiano Federico Fellini imaginaba para sus películas nacieron, dibujados en un folio ...

Muchos de los personajes que el director de cine italiano Federico Fellini imaginaba para sus películas nacieron, dibujados en un folio o una servilleta, en sus estancias en el Hotel Flora de Roma, que ahora le recuerda con una exposición de sus caricaturas y esbozos.

El Marriott Grand Hotel Flora ha querido rememorar los 50 años del estreno de la película "La Dolce Vita" (1960) y a su creador, Federico Fellini, con una exposición en la que desde el pasado 8 de abril y hasta el 30 de mayo se exhibirán 25 de los dibujos que el cineasta realizó en la que durante muchos años fue como su segunda casa. Un lugar al que llegaba sin exigencias ni pretensiones de gran divo y en el que se movía a sus anchas entrando en la cocina y pidiendo que cocinaran para él sus amadas albóndigas o un plato de cappelletti.

Situado en el centro neurálgico de esta mítica calle romana, bautizada como Vía Venetto en honor de la película "La Dolce Vita", el hotel exhibe además verdaderas joyas inéditas de este genio del cine, como algunas de las servilletas que Fellini utilizaba para explicar sus ideas escénicas a actores y colaboradores. "Obras maestras" que pueden observarse ahora en una de las salas del restaurante del hotel, bautizado como "Cabiria" en recuerdo del célebre filme que le hizo merecedor de un Oscar en 1957, y que era uno de los lugares imprescindibles durante las visitas del cineasta.

Son bocetos que no pasan desapercibidos por su genialidad y que despertaron el interés del actor y cineasta australiano Mel Gibson, que intentó comprarlos hace unos años pero que se topó con la negativa de su propietario, Gianni Brucculeri, fotógrafo escénico de las películas de Fellini, para quien tienen un gran valor sentimental.

Sus dibujos son verdaderos "story-board" realizados por un Fellini cuya faceta de dibujante precedió a la de cineasta puesto que en sus inicios se ganó la vida trabajando para pequeñas publicaciones, algo que después se convirtió en un "vicio" y en una "pasión".

Se trata de esbozos de los que nacieron algunos de sus "hijos" cinematográficos como la prostituta Saraghina de "Otto e Mezzo" (1964), las formas voluptuosas de Anita Ekberg para "La Dolce Vita", el enorme pecho de Donatella en "La citta delle Donne" (1980), o sus "machos" de la periferia romana.

Ahora sus histriónicos personajes vuelven a pasear por los rincones de este hotel que podría calificarse como su "segundo cuartel general", que además propone una estancia "felliniana" a sus clientes con la suite dedicada al artista.