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26 de May de 2020

Cultura

Responda todas las preguntas

Los niños a menudo tienen preguntas después que se muere su animal, incluyendo: ¿Por qué se murió mi animal? ¿Fue culpa mía? ¿A dónde va...

Los niños a menudo tienen preguntas después que se muere su animal, incluyendo: ¿Por qué se murió mi animal? ¿Fue culpa mía? ¿A dónde va el cuerpo de mi animal? ¿Volveré a ver a mi animal? Si yo lo deseo mucho y me porto muy bien, ¿puedo hacer que mi animal regrese? ¿La muerte dura para siempre? La American Academy of Child and Adolescent Psychiatry establece que es muy importante contestar tales preguntas de manera sencilla pero sincera.

Los niños pueden experimentar tristeza, ira, temor, negación y culpabilidad cuando se muere su animal. También pueden ponerse celosos de los amigos que todavía tienen sus respectivos animales.

Para ayudarlos a afrontar la pérdida se requerirá del apoyo de los padres, en principio diciendo de la forma más clara a los niños que se ha muerto su animal. A veces ayuda el poner a los niños lo más cómodamente posible (usar una voz calmada, tomarles las manos y ponerles el brazo alrededor de ellos) y el decírselo en un ambiente familiar. Es también importante ser sincero cuando se le dice al niño que se ha muerto su animal. Tratar de proteger al niño con explicaciones vagas o inexactas puede crearle ansiedad, confusión y desconfianza.