Temas Especiales

21 de Apr de 2021

Cultura

Baja el telón Cinco días de cultura

PANAMÁ. Luego de cinco días de actividades pedagógicas y culturales, el día de ayer cerró sus puertas la VI Feria Internacional del Libr...

PANAMÁ. Luego de cinco días de actividades pedagógicas y culturales, el día de ayer cerró sus puertas la VI Feria Internacional del Libro de Panamá con un espectáculo artístico en el que se anunció oficialmente que la República Dominicana será el país invitado de honor a la próxima edición de la cita literaria.

El sábado por la noche se podían observar largas filas de aficionados a la lectura que intentaban conseguir entradas para ingresar en el Centro de Convenciones ATLAPA con la finalidad de participar en uno de los múltiples eventos que tuvieron lugar ese día, entre ellos la presentación de la obra Bitácora del presidente, del periodista y abogado Ebrahim Asvat.

La obra es un compendio de 400 columnas que han sido publicadas en el diario El siglo. Asvat subrayó que para redactar su columna, que aparece cinco días a la semana, ha tenido que referirse a la ‘gestión pública manteniendo siempre la distancia’.

El pasado sábado también tuvo lugar la presentación del espectáculo musical ‘A dos voces’, en el que el consumado cantautor uruguayo Daniel Viglietti reprodujo los recitales que solía ofrecer años atrás junto a su amigo, el escritor Mario Benedetti.

El guitarrista intercaló poemas de Benedetti con algunas de sus composiciones. Varias de las melodías reflejaban el pensamiento político de izquierda que ambos compartían. Sobre el escenario, detrás del músico que rasgaba la guitarra con maestría, el rostro de Benedetti emergía en una pantalla de video para recitar algunos de los poemas que lo hicieron célebre.

Varios de los temas interpretados por Viglietti fueron precedidos por los versos del poeta, en una dinámica lírica y musical que fue acogida con entusiasmo por el público, entre los que se encontraban varios miembros de la comunidad uruguaya en el Istmo, así como algunos de los escritores del país sureño que participaron en la feria literaria.

Mientras Viglietti tocaba, la venta de títulos continuaba en el primer piso de ATLAPA. ‘¿Qué puedo comprar, que no sea un libro de vampiros?’, consultó un joven con su compañera. El tránsito por los pasillos que permitían el paso por los diferentes pabellones se hacía difícil debido a la gran cantidad de público.

La oferta literaria era variada: desde libros de gastronomía hasta antologías de algunos de las más encumbradas figuras de la literatura universal. Los precios variaban desde un dólar hasta cifras que sobrepasaban los 50 dólares.

Una de las escritoras que tuvo su debut editorial en la cita literaria fue Lili Mendoza, a quien, una vez concluida la presentación de su obra Corazón de Charol, A-go-gó, se le podía ver caminando por los corredores de ATLAPA con una pequeña pancarta sujetada a su cabello rojizo. La misma rezaba: ‘Abajo la Ley 30’.

Durante los días que se extendió el evento cultural, el Pabellón Infantil se transformó en un hervidero de actividades destinadas a los niños, quienes pudieron explorar su creatividad dibujando, coloreando o escuchando alguno de los ‘cuenta cuentos’. Un par de payasos pintaban corazones en los rostros felices de los infantes, para quienes la Feria del Libro significó diversión, educación y risas.