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26 de Nov de 2020

Cultura

Y los niños fueron adonde la Tía Dora...

Miguel Ángel Candanedo, actual secretario general de la Universidad de Panamá, el coreógrafo José ‘Pepe’ Sarsanedas y la bailarina Glori...

Miguel Ángel Candanedo, actual secretario general de la Universidad de Panamá, el coreógrafo José ‘Pepe’ Sarsanedas y la bailarina Gloria Barrios, actual directora del Ballet Nacional: estas son sólo algunas de las personalidades que han pasado por el aula de Dora McKay, a razón de 50 estudiantes por año, durante cuatro décadas.

Hoy en día, a sus 91 años de edad, McKay, mejor conocida como la Tía Dora, mantiene la reciedumbre y el carácter de antaño, del cual se ha valido para enseñarle a varias generaciones de infantes panameños que la disciplina es tan importante como el talento.

Todavía no había finalizado la escuela secundaria cuando la Tía Dora dio sus primeros inicios en el teatro. En ese tiempo tenía apenas 13 años y colaboraba en la instalación de los retablos de navidad en la Iglesia de Santa Ana. A los 15 años se gradúa como maestra en la Escuela Normal de Señoritas.

Años después, su vida daría un giro a raíz de una visita inesperada. Un día se encontraba dando clases en la escuela Nicolás Pacheco, ubicada en la Plaza Herrera, cuando se presentó la primera dama de aquel entonces, doña Cecilia Pinel, a presenciar una de las obras que la educadora acostumbraba a montar en aquel centro de enseñanzas. ‘¿Y ella qué quiere conmigo?’, fue lo primero que acertó a decir la incrédula profesora cuando le comunicaron que la esposa del entonces presidente José Antonio Remón Cantera deseaba hablar con ella.

La conversación marcaría el comienzo de una relación que probaría ser fructífera para la maestra. Gracias a una beca otorgada por Pinel, la Tía Dora pudo ir a estudiar artes dramáticas en México. Luego de una estancia de varios años en aquel país, retorna al Istmo y se gana un premio por la dirección de la pieza teatral ‘Señoritas en azul y blanco’. Posteriormente, se desempeña como profesora en la cátedra de historia de arte en la Universidad de Panamá. ‘Ella decide jubilarse debido a una serie de problemas de salud. Después se da cuenta de que no puede quedarse en casa y es entonces cuando, animada por su sobrino Roberto McKay, quien era dramaturgo, el desaparecido profesor Agustín del Rosario, y Jaime Ingram, fundador del Instituto Nacional de Cultura (INAC), decide formar un grupo de teatro Infantil’, recuerda Xochitl McKay de Delgado, quien, al igual que su madre lo hiciera durante 40 años, ha escogido pasar varias tardes a la semana entre las sonrisas y los rostros candorosos de las pequeñas artistas que acuden a las clases.

CON OJO PARA EL TALENTO

Una de las bailarinas que desde muy joven tuvo la oportunidad de pulir su talento bajo la tutela de la Tía Dora es Marisín Luzcando, actual directora del Sistema Estatal de Radio y Televisión (SERTV). La actriz fue descubierta por la maestra cuando tenía 11 años, durante una audición que tuvo lugar en la Escuela República del Perú. Luzcando asegura que entre las dos surgió rápidamente una buena ‘química’, a pesar de que su nueva profesora era sumamente estricta. Aunque reconoce que en ocasiones lloraba dado lo ‘difícil’ de su entrenamiento, hoy en día afirma que ‘con mucho talento y poca disciplina no se llega a ningún lado’. Comenta que además de ‘conducirla por los caminos del arte’, la educadora le consiguió ‘los estudios que necesitaba para pulirme como artista’. ‘Ella es una persona especial, con un don para descubrir talento. A algunas de sus alumnas les ayudaba con la ropa y la comida’, evoca Luzcando.

EL ESQUIVO SUEÑO DE UN TEATRO HOGAR

Luzcando considera que las instalaciones que actualmente albergan el teatro infantil no son las más ‘ideales’, ya que, según su parecer, la Tía Dora debería contar con un lugar propio y en cuyo exterior se pudiera apreciar su nombre, para que, no sólo sus niños, sino todos ‘sepan que su legado continúa’. Para Luzcando se trata de un deuda insoslayable, una recompensa más que justa para la mujer cuyo ‘aporte ha sido sumamente valioso para el país, ya que el teatro ayuda a los niños a desenvolverse mejor, les da confianza y les enseña el valor de la disciplina’.

Es una propuesta con la que la propia Tía Dora no pudiera estar más de acuerdo. ‘Tengo 91 años. Comencé a los 15 y todavía no tengo casa. Tengo cinco sobrinos arquitectos. Que alguien me de un saco de cemento, otro una hoja de zinc... Quiero un teatro hogar, que afuera diga: ‘Teatro Infantil Tía Dora, venid todos los niños a mí...’, señala la formadora de varias generaciones de artistas.

Como tributo a quien tuvo bajo su tutela a Melissa Velarde, Marisela Moreno y Raúl Bernal, este mes de septiembre SERTV, canal 11, transmitirá un documental dedicado a la vida y obra de la Tía Dora. Este será uno más de los festejos y homenajes relacionados con la conmemoración el mes pasado de los 40 años de su academia, en la que, a pesar a que su hija Xochitl y otras profesoras se hacen cargo de las lecciones diarias, la veterana educadora todavía sigue con interés la evolución de sus pupilas. ‘¡Suban las manos!- interrumpe una lección para dirigirse a las alumnas -¡Bailen, bailen, mírenme, soy vieja y bailo!’. Las niñas se afanan por imitarla, con movimientos inexpertos y toda la ternura de sus escasos años. Algunas no siguen las instrucciones por que están como hipnotizadas mirando la cámara del reportero gráfico. ¿Serán reprendidas por la Tía Dora’? Probablemente si, pero se tratará de una llamada de atención que les aportará beneficios en un futuro, cuando el telón suba y puedan demostrar lo que aprendieron de esta mujer y de su entrañable exigencia.