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08 de Mar de 2021

Cultura

Me alegro mucho

En semanas como esta que acaba de pasar me alegro infinito de no haber tenido hijas. A ver, entiéndanme, no por ninguna aversión en part...

En semanas como esta que acaba de pasar me alegro infinito de no haber tenido hijas. A ver, entiéndanme, no por ninguna aversión en particular, sino porque viendo lo que veo y viviendo donde vivo, me doy cuenta de que mis hijas hubieran sido muy desdichadas naciendo conmigo como progenitora, fíjate que van a tener razón los que dicen que la naturaleza es sabia…

Y si, porque esta semana todos se han hecho lenguas mientras felicitaban a las mujeres por activa y por pasiva, no se les olvida, no, felicidades por aquí, felicidades por allá, te llueven los parabienes, que yo desde aquí extiendo a mi señor padre, que al final es el único responsable de mi feminidad. Pero siguiendo con mi argumento, no quisiera haber tenido niñas en este país, no señor, porque yo soy como soy, y si yo educo aquí a mis hijas como a mi me educaron (y la verdad es que no me ha ido nada mal) las niñas iban a tener unos severos traumas psicológicos.

En primer lugar me hubiera negado a embutirlas en encajes y moños asfixiantes, nada de binchas espantosas que les comprimen las ideas y se les escurren poco a poco haciendo que muevan espasmódicamente la cabeza para tratar de quitarse ese armatoste de delante de los ojos. Me hubiera negado a vestirlas de damiselas del honor despistado desde los seis años, me niego tajantemente a ponerles zapatos de charol y vestidos de seda para ir al parque, en el que, obviamente tienen que comportarse como señoritas porque si no, se descalabran con los tacones.

Nunca jamás les diría aquello de ‘No juegues a eso que te vas a raspar y te quedan cicatrices’. Me niego a celebrarles los quince años, un rito de paso que no es otra cosa que decirle a la sociedad que ya se pueden preñar, a ver a quien le gusta y se la lleva… por mucho que lo adornes, en el fondo, eso es la presentación en sociedad.

Mi pelea contra el machismo no tiene nada que ver con el lenguaje, creo haberlo dicho en repetidas ocasiones, de nada me sirve que me digan ‘ellos y ellas’ o peor todavía, que pongan esa estupidez ortográfica de ‘ell@s’ si luego en su casa le dicen a su hija, ‘levántate a ayudar a tu mamá a recoger la mesa’, mientras él y sus hijos varones están repantingados mirando cosas de hombres.

De nada me sirve que me feliciten el día internacional de la mujer, si la que lo hace me confiesa un par de semanas antes que está enamorada de un hombre casado, y me dice, como en la canción: ‘Ese hombre es mío, está con otra, pero es mío’ y la muy pendeja se lo cree. No quiero que me feliciten por ser mujer mientras en esta sociedad siguen pensando que si una mujer se coge a muchos es puta pero si un hombre se coge sólo a una es un huevón. O si me dicen que, ‘él tiene dos mujeres, pero gana bien’.

No señores, por eso me alegro de no haber tenido hijas, si las educo como me educaron a mi, con libertad y sin tonterías, sin ataduras mentales para poder ir y hacer o ser lo que yo quisiera, en esta sociedad, hoy en día, iban a ser muy infelices, porque sin duda, iban a ser las raras. ¡Además, seguro que tendrían muchas cicatrices! (igualito que yo), y una de dos, o terminaban odiando al mundo, o me terminaban odiando a mi. ¡Como me alegro de los cromosomas XY de mis dos animalitos!