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25 de Feb de 2021

Cultura

Retumbe ancestral Diablos y congos

En Panamá la herencia africana nos ha marcado notablemente. Nuestras pieles, música y cocina señalan que tenemos algo de negro.

En Panamá la herencia africana nos ha marcado notablemente. Nuestras pieles, música y cocina señalan que tenemos algo de negro.

Cuando los primeros africanos fueron arrancados de su tierra natal y vendidos por corsarios ingleses a colonos españoles se dio inició a la más grandes de las luchas que hasta el siglo pasado transito por crudas posturas políticas contra los negros: la esclavitud, que se extendió por varios siglos y más adelante, sistemas de exclusión que sus formas más radicales abrieron paso a organizaciones como El ku klux klan, que buscaba la supremacía racial en Estados Unidos y se encargaba de perseguir y torturar a todo negro que viviera en ese país, y el apartheid en Sudáfrica, donde colonos ingleses tenían el poder de decidir qué lugar merecían o no, los negros en su país natal.

Ha habido miles de historias, pero también grandes luchas que han llevado adelante los afrodescendientes para que sus derechos sean respetados y su cultura, exaltada.

La Organización de Naciones Unidas (ONU) declaró el 2011 como año internacional del afrodescendiente con miras a fortalecer las medidas nacionales y la cooperación regional e internacional en beneficio de los afrodescendientes en relación con el goce pleno de sus derechos económicos, culturales, sociales, civiles y políticos, su participación e integración en todos los aspectos políticos, económicos, sociales y culturales de la sociedad, y la promoción de un mayor conocimiento y respeto de la diversidad de su herencia y su cultura.

FESTIVAL DE DIABLOS Y CONGOS

La comunidad negra —tanto la afro colonial como la afroantillana— buscan pasar de generación a generación costumbres y tradiciones de sus ancestros.

Una de las festividades más importantes en este marco es el festival de diablos y congos que se celebró por séptima vez en Portobelo, provincia de Colón.

La fiesta de este año fue especial ya que con la declaración del año internacional del afrodescendiente se buscó dar mayor realce a esta actividad.

Y dio resultado ya que, a las 10 de la mañana, muchas personas ya llegaban al pueblo de costa arriba en autos o en los diablos rojo con ruta Portobelo-Colón o desde la capital; entre turistas, medios de comunicación, jóvenes y niños se fue llenando la plaza de Portobelo, más colorida que nunca con sus personajes en trajes de diablo y polleras coloridas para dar inicio a la fiesta.

Y como en toda buena celebración panameña, los platos costeños no faltaron. Frutos del mar, entre ellos, camarones, cangrejos, langosta, y pulpo se servían junto con el arroz con coco y jugos naturales; de los que muchos disfrutaban de cara a un radiante sol de verano y un apacible mar que abrazaba a todo visitante que llegaba al pueblo.

Un retumbe de tambores se oía a lo lejos de la plaza y reunía cual líder a todos en ronda, mientras que una mujer zarandeaba su pollera colorida, meneando sus caderas al son de un ritmo perfecto. Los hombres se integraban dentro del circulo para retar a baile a la mayor de la Reina Congo de Portobelo: Marisel Marín. ‘Tengo 55 años de estar bailando congo, desde que tengo 1 año. Nadie me enseñó, eso se siente, el baile está en la sangre y se pasa de generación a generación.

Uno de los datos más curiosos es que muchos se acercaban a hablarle a otras personas al revés. Es una de las características más importantes ya que en épocas coloniales los negros esclavos, por ser de distintas tribus tenían dialectos diferentes y ellos crearon una lengua en común: el congo. Este lenguaje aseguraba que los españoles no los entendieran. así nació la ‘revesina’ para así burlar y engañar al español y planear fugas.

Junto con el lenguaje crearon su propia corte donde tienen a su reina, su rey y se hace una ceremonia donde se baila y bautiza a los diablos para así hacerlos cristianos. Es parte del sincretismo entre la cultura africana y el cristianismo.

‘El congo es alegría, burla, amor, sentimiento, amistad, sensualidad, gozo, satisfacción y rebeldía#, explica el investigador de la cultura congo, Nolis Boris Góndola en su libro ‘El revellín de los bumbales’.

Para las 2:00 de la tarde la desesperación era evidente, no comenzaba el espectáculo principal. Al fin llego el momento a eso de las 3:00 P.M y se presentó el primero de los siete grupos de baile congo provenientes e poblaciones cercanas como María chiquita, Palenque, Portobelo y Cacique, junto con los diablos que esperaban para su bautizo. Desde niños de 4 años hasta adultos mayores vestían sus trajes de diablos.

‘A mi hijo le fascina, se viste de diablo desde que tiene 5 años y ahora tiene 16, él si disfruta esta fiesta’, me explicaba Nereida, mientras disfrutaba un ‘saus’ en la plaza del pueblo.

Para las 4 de la tarde el pueblo estaba lleno de gente, miles de personas disfrutaban tranquilos entre comidas, bebidas y música de un show tradicional, sano, con sabor panameño, bien popular, y sin lujos; solo el calor de una fiesta que enaltece nuestra historia y raíces africanas.