26 de Oct de 2021

Cultura

Encuentro con un amigo

Conocí al Dr. Rodrigo Tarté mientras era agregado académico de la Embajada de Panamá en Alemania. Llegó por razones profesionales, invi...

Conocí al Dr. Rodrigo Tarté mientras era agregado académico de la Embajada de Panamá en Alemania. Llegó por razones profesionales, invitado por el gobierno alemán, a participar en conferencias y encuentros científicos, la primera invitación a Panamá a un evento de esta naturaleza, gestionada bajo la dirección de un Embajador con visión de futuro, Darío Ernesto Chirú, junto a países como México, Brasil, Argentina, Colombia, Chile y Costa Rica. Al recibirlo en el aeropuerto, no me imaginaba a la persona que recibiría, con quien compartiría unos días de inteligente diálogo y preocupaciones sobre el destino científico y ecológico del país. Lo acompañé en toda su estadía y me di cuenta que no solo trataba con un hombre con una trayectoria de investigación científica de primera categoría, sino también con un verdadero humanista, versado e interesado por las letras y el arte. Él no veía ninguna contradicción entre estas áreas del saber humano y, como todo buen humanista (post-ilustración), era plenamente consciente del fiasco que podía representar la ideología ciega en el progreso, y le preocupaba desarrollar para Panamá una verdadera política ecológica, de respeto y sostenibilidad del medio ambiente. Seguramente, el Dr. Tarte habría visto con sumo interés el proceso político, ecológico, con que se enfrenta actualmente un país altamente industrializado como Alemania, que ha decidido despedirse de la energía nuclear, justo después de lo que se ha visto en Japón, para entrar lo más rápido posible a la energía limpia, ecológica, renovable. Al Dr. Tarté, como un investigador y gestionador científico, que convirtió a la Ciudad del Saber en una institución de primera referencia en Panamá, junto con otros profesionales excelentes, no le era indiferente que el país tenía que cambiar de paradigma, ecológico, y para ello fue el fundador e inspirador del CIDES (Centro Internacional de Desarrollo Sostenible), con el cual esperaba reunir a científicos, intelectuales, sindicalistas, políticos, tanto panameños como extranjeros. Él sabía que realizar esta tarea es difícil, pero no imposible, y, por lo tanto, pude ser testigo de una de las reuniones del CIDES, y compartir con él algunas reflexiones suyas sobre la sostenibilidad en Panamá que integraba la economía, la ecología y la cultura. La noticia del fallecimiento del Dr. Tarté me alcanzó en Alemania, donde vivo desde hace muchos años, y solo puedo estar muy agradecido de haber conocido a una persona de su calibre humano e intelectual, con quien compartí y aprendí mucho, a pesar de haberlo tratado poco. Gracias, Rodrigo.