16 de Oct de 2021

Cultura

Cuando las pantallas y videojuegos se vuelven enemigos

MADRID. No paran quietos ni un segundo en clase, ni en casa, ni en el recreo... pero cuando se trata de ver la televisión o de entretene...

MADRID. No paran quietos ni un segundo en clase, ni en casa, ni en el recreo... pero cuando se trata de ver la televisión o de entretenerse con un videojuego, la cosa cambia. Por este motivo muchos padres se asombran de que a sus hijos les tachen de hiperactivos cuando pueden permanecer tiempo enganchados a una pantalla (tele, videojuegos...) casi sin parpadear.

Lo que sucede, en realidad, es que la capacidad de estos menores para concentrarse delante de una pantalla, y no en otros sitios, es una característica del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), según apuntan algunas investigaciones y, sobre todo, muchos de los especialistas que les tratan. Pero no es todo tan sencillo. Porque también existen otra serie de trabajos que apuntan hacia el lado contrario: el exceso de horas frente al televisor o la videoconsola es el que eleva el riesgo de problemas de atención en los menores. Un ejemplo es el artículo publicado recientemente por la web de Pediatrics. En él se constataba que los niños y, también, los adolescentes y jóvenes, que más tiempo pasan ante la ‘caja tonta’ o con videojuegos tiene más riesgo de presentar problemas de atención más adelante que los que menos horas invierten en esta actividad. Esta dicotomía es la que ha empujado a la comunidad médica a preguntarse (y a seguir investigando) si la fascinación por las pantallas es, en realidad, la causa o un efecto de la hiperactividad.

Inmaculada Escamilla, psiquiatra infantil de la Clínica Universidad de Navarra en Madrid, aclara que ‘el problema de los niños con TDAH radica fundamentalmente en la atención sostenida y directa. Es decir, tienen mayor dificultad que la población general en mantenerse atentos en aquello que les supone un esfuerzo mental. Pero cuando están jugando con consolas, continuamente reciben una respuesta a sus jugadas y rápidamente obtienen un refuerzo positivo, a través de puntos o premios, lo que incrementa progresivamente su interés y motivación’. Este tipo de juegos les resultan muy cómodos porque ‘tienen una mayor dificultad para retrasar la recompensa de sus actos y para esperar respuesta. De igual forma, la ‘tele’ no precisa necesariamente de una atención sostenida, de ahí que pasen más horas delante de ella’, agrega. Estas evidencias podrían hacer perder fuerza a los estudios que han encontrado relación entre el abuso de las pantallas y los problemas de atención en los menores. ‘Los niños con TDAH, problemas en las habilidades sociales, de aprendizaje e, incluso de humor, pueden pasar más tiempo en estos juegos que el resto de menores’, concluye.