Temas Especiales

24 de Oct de 2020

Cultura

Enemigo en el estómago

PANAMÁ. La Helicobacter pylori es la responsable de 310 muertes por año en Panamá, según cifras brindadas a este diario por la Organizac...

PANAMÁ. La Helicobacter pylori es la responsable de 310 muertes por año en Panamá, según cifras brindadas a este diario por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este microorganismo, que además es uno de los principales responsables del cáncer de estómago a nivel mundial, vive dentro de nosotros.

VIEJA BATALLA

Según el gastroenterólogo panameño Silvio González: ‘esta bacteria (Helicobacter pylori), causa la mayoría de las úlceras de estómago y ha estado presente en los seres humanos cerca de 60 mil años’. Agrega el galeno que es uno de los microbios más comunes. ‘Algunos investigadores argumentan que sólo superan en número a las bacterias que causan caries. Está relacionada a la prevalencia de cáncer gástrico, una enfermedad con tasas de mortalidad sumamente elevadas en la mayoría de los países Latinoamericanos’.

El experto asegura que el germen se adquiere en la infancia. ‘Se transmite a través del contacto con las heces humanas, de boca en boca o en muy raros casos por consumir agua contaminada’.

González señala también que esta bacteria vive únicamente en la pared interior del estómago. ‘Se encuentra presente en la mitad de la población mundial y ha sido posible relacionarla con las migraciones humanas y su distribución global’. Como recomendación, el conocedor aconsejó el lavado de manos constante, ‘comer sólo aquellos alimentos preparados adecuadamente y beber agua sólo de origen limpio y seguro’.

Por otro lado explicó que la importancia de la H. pylori no fue reconocida hasta 1982, cuando el médico australiano Barry Marshall descubrió que el germen se encontraba casi siempre presente en los pacientes que padecían de gastritis (inflamación del estómago) y de úlceras.

DE ÚLSERAS Y OTRAS

El término gastritis, úlceras estomacales o duodenales está muy en boga en nuestro medio... ‘Las personas asociamos el dolor y ardor gástrico con la frase ‘tengo gastritis’ y es muy cierto. La mayoría creemos que los alimentos muy ‘condimentados’ o ‘picantes’ nos dan gastritis. Esto es controversial entre los profesionales de la medicina y gastroenterólogos que miran directamente dentro del estómago las diferentes clases de gastritis’, manifiesta el Hematooncólogo Samuel Cragnolini. Continua explicando que es normal en algunos organismos sentir ese ardor característico ‘que suele aliviarse con un antiácido casero, pero la constancia en los síntomas hace que el paciente visite al gastroenterólogo para conocer de cerca cómo funciona su estómago mediante algunos procedimientos’. Mientras que González destacó que ‘el procedimiento lo llevan a cabo los especialistas y normalmente ellos describen muy acuciosamente todo lo que ven en todas las porciones del estómago, desde el esófago hasta la porción distal de este llamada píloro’.

NOVEDAD MEDICINAL

Gracias a los avances tecnológicos en la última década, se puede realizar la prueba de detección de esta bacteria a través de dos novedosas pruebas diagnósticas. ‘Estos dos exámenes se encuentran ya disponibles en Panamá y fueron presentados en el XXIII Congreso Centroamericano de Gastroenterología que se realizó hace unas semanas en República Dominicana’, señaló Javier Donderis Hu, otro especialista en trastornos estomacales.

Se trata de El patrón de oro y La prueba de aliento. ‘El primero fue creado por el doctor Barry Marshall y es reconocido por los profesionales médicos por su precisión, conveniencia y accesibilidad’, dice Hu.

‘Se utiliza una muestra obtenida a través de una endoscopía. Esta permite detectar la presencia de una enzima (ureasa), ya que un simple cambio de color en el dispositivo introducido confirma la presencia activa de la bacteria en el estómago’, sostiene Hu.

La segunda (prueba de aliento) ‘consiste en darle una cápsula de gelatina al paciente para que la ingiera. A los diez minutos de haber tragado la cápsula, se toma una muestra de aliento del paciente en una bolsa plástica especial... Si hay suficiente carbono 14C presente, el paciente tiene H. pylori. Si la H. pylori no está presente, la pastilla se disuelve en el estómago y se elimina en la orina’, relata.

Otra forma de diagnosticar una infección, cuenta Hu, ‘es por medio de una muestra histológica o de un cultivo celular. Uno de los métodos de detección más sensibles corresponde a la PCR (reacción en cadena de la polimerasa), la cual permite también identificar genes asociados a virulencia (CagA y VacA), genes asociados a adhesión (BabA) y genes de resistencia a antibióticos (Claritromicina)’.

TRATAMIENTOS

Inicialmente, argumenta González, ‘se utilizaba metronidazol (antiparasitos), el cual, actualmente, presenta resistencia en más del 80% de los casos. Posteriormente se trataba sólo cuando se presentaba infección sintomática, en cuyo se utilizaba claritromicina, amoxicilina y tetraciclina (antibióticos)’.

Otros medicamentos que se utilizan hoy en día son los ‘antibióticos de amplio espectro como la azitromicina durante 5 días o la levofloxacina durante 7 días, dependiendo de la severidad del caso’, expresa Hu. En algunos casos, advierte, se utiliza tratamiento intravenoso.

‘Una vez que el H. pylori es detectado en pacientes con una úlcera péptica, el procedimiento normal es erradicarla y permitir que sane la úlcera. La terapia tradicional de primera línea es una semana de terapia triple consistente en los antibióticos amoxicilina y claritromicina, y un inhibidor de bomba de protones como el omeprazol’. A manera de dato, Hu comentó que el gastroenterólogo Thomas Borody de Sídney, Australia, inventó la primera terapia triple en 1987. ‘Al paso de los años, se han desarrollado variaciones de la triple terapia, tales como el uso de diferentes inhibidores de la bomba de protones, como el pantoprazol o el rabeprazol, o cambiando la amoxicilina por metronidazol para las personas que son alérgicas a la penicilina.[18] Tales terapias han revolucionado el tratamiento de las úlcera pépticas y han hecho posible la cura de la enfermedad.