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25 de Jan de 2021

Cultura

Una deuda con nuestra historia

PANAMÁ. En nuestra corta existencia como nación, tenemos una serie de parches históricos propios de planes educativos incompletos y que ...

PANAMÁ. En nuestra corta existencia como nación, tenemos una serie de parches históricos propios de planes educativos incompletos y que forma profesionales que carecen de conocimientos básicos sobre la historia de su país. Algunos artistas se lanzan a la tarea de indagar en la vida de nuestra patria y los momentos más oscuros que tiñeron de sangre nuestro suelo.

La curadora mexicana Magalí Arriola es una de ellas, encargada de la curadoría de la 8° bienal de arte panameño en el 2008, dedicó varios años de su carrera a estudiar ese limbo que fue, las bases norteamericanas en el Canal de Panamá.

Buscó entre varios libros panameños, aunque su mayor investigación la realizó en las bibliotecas norteamericanas, donde paradójicamente cuentan con más textos sobre la historia panameña, que nosotros.

En entrevista con Ego y próxima a realizar la presentación oficial de El dulce olor a quemado de la historia, Magalí nos habló sobre este proyecto histórico, cultural y social.

LA BIENAL

‘Lo que acordamos con la 8° bienal era hacer un dialogo entre el artista y el curador, en ese momento decidimos que fuera la zona del canal y las relaciones de Panamá con Estados Unidos, además siempre he tenido mucho interés en la política internacional’, explicó Arriola.

La curadora que en ese momento estaba en Estados Unidos, realizando un doctorado encontró en las bibliotecas con estanterías enteras sobre la intervención de Estados Unidos en Panamá. También recibió algunos textos de la Fundación Arte y Cultura, quien organizó la bienal y que publican el libro que presentó Magalí la semana pasada en nuestro país.

AQUELLA ZONA

La mayoría de los panameños ha escuchado sobre la Zona del Canal, lo que sí nos es seguro si los adolescentes de hoy en día conocen sobre la historia de aquella zona que ningún panameño podía pisar y por quien Ascanio Arosemena, junto a otros estudiantes panameños intentaron izar nuestra bandera, en señal de soberanía, sobre aquel espacio interventor y colonial.

La idea de la Bienal como provocador de discusión y con un tema en espacial donde surgieran debates y textos sobre esta época era la idea. Es parte de la razón de la bienal, ya que para ella como para los que forman parte de la Fundación Arte y Cultura el arte tiene una responsabilidad histórica y cultural y no sólo comercial.

La 8° bienal obtuvo sus frutos, ya que de ella nacieron tres textos, uno de ellos es el que Magalí presenta en el libro y que habla sobre la Zona del Canal, los zonians y la relación de Panamá con Estados Unidos. La ecuación que planteó la bienal intentó no dejar de lado la realidad local, intentando provocar reflexión y la producción intelectual.

Arriola utilizó el libro Red and white blue paradise, the americaan canal zone in Panama, escrito por dos profesores norteamericanos que vivieron en la Zona del Canal y donde retratan las vivencias y explica la vida cotidiana de los zonians y que habla del contraste de lo que era la vida de los norteamericanos en Panamá a como vivían en Estados Unidos.

También usó el libro de Gregorio Celser, donde explica ese apegó supuestamente nostálgico de los zonians en Panamá, pero que en realidad era una postura conservadora y colonial por parte de los zonians en Panamá.

‘Todo esto me llevó a investigar cómo nacen las bienales y hacer una especie de reflexión de ¿cuál es el papel político de las bienales y de que manera refleja las intenciones coloniales’, enfatizó Arriola.

La Fundación Arte y Cultura donó varios libros de Arriola a la Biblioteca Nacional y a otras bibliotecas del interior. Mónica Kupfer, quien dirige la fundación dijo que tienen la intención que la próxima bienal sea completamente educativa.