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06 de Jun de 2020

Cultura

En el país de los ‘broken dreams’

PANAMÁ. Cada día las llamadas fronteras son más porosas y está en el genoma humano desplazarse, cambiar de paisajes o, como en el caso d...

PANAMÁ. Cada día las llamadas fronteras son más porosas y está en el genoma humano desplazarse, cambiar de paisajes o, como en el caso de la protagonista principal de la primera novela de María Paz Ruiz Gil, Soledad, buscar salidas para sobrevivir en un mundo que se presenta cada día más hostil, con menos oportunidades, y más incertidumbre. Soledad, como periodista, lleva dos años en paro en la ciudad de acogida, Madrid, donde llegó por amor.

Ella comparte la situación de cientos de miles de personas en todo el mundo que, de acuerdo a sus sueños o aspiraciones, quieren establecerse, no solo materialmente en el extranjero, sino también personal y emocionalmente.

Por casi casualidad, ella llega a una residencia en Madrid, que, en verdad, era un ‘piso antiguo disfrazado de pensión’ -donde asistimos a un punto de encuentro de personajes arrastrados por sus ‘broken dreams’- experiencias de vida que allí encuentran su narratividad, porque Soledad es, al mismo tiempo, una aspirante de escritora. Si bien la pensión recibe sobre todo a turistas, la mayoría hombres, que pasan casi sin nombre por allí, Soledad nos introduce en un drama de amor familiar, trágico, en la cual ella es participante al hacerse pasar como pariente del viejo quién le recomendó la pensión.

Pero, al principio, ella no tenía ni idea de cuál sería su viaje a través de la soledad de los otros que son proyecciones y vivencias de su propia soledad. Con una prosa bien articulada en once capítulos, esta novela de María Paz Ruiz Gil sienta un precedente en la narrativa latinoamericana que transcurre y cruza espacios de vida, países y dramas, especialmente. Es un tipo de novela que da voz a los sueños rotos de toda una generación de jóvenes inmigrantes que habían visto en Europa y, particularmente, en España, la nueva frontera por vivir.

E s la novela de la depresión, de la explosión de no solo la burbuja inmobiliaria, sino también de los sueños. Soledad encuentra en la escritura la salida de soñar un nuevo mundo.