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01 de Dec de 2020

Cultura

El compromiso de contar la historia

A mérica latina es el continente que fue explorado, escrito y nombrado por Fray Bartolomé de las Casas, Bernal Díaz del Castillo, el Inc...

A mérica latina es el continente que fue explorado, escrito y nombrado por Fray Bartolomé de las Casas, Bernal Díaz del Castillo, el Inca Garcilaso de la Vega, en los tiempos en que era un territorio inhóspito y desconocido. América se llenó de nombres y de conceptos por las crónicas -y los cronistas- de Indias. Hoy es el lugar de las ciudades desmembradas, la violencia, el narco, el abuso de poder, la exclusión, la injusticia, la privatización de los recursos naturales. El desafío de los periodistas actuales es, para algunos, dimensionar, complejizar y contar nuestra historia como lo hicieron los primeros cronistas.

La crónica, ese género periodístico de largo aliento, pretencioso y arduo, que asume la mirada de quien indaga y escribe, y que Jaime Abello Banfi, director de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), definió como el tipo de periodismo ‘que nos ayuda a entender mejor este mundo’, testimonió entonces y lo hace ahora. Intenta capturar el tiempo.

‘La crónica es antigua y está ligada a los inicios de la historia misma, cuando Heródoto, además del primer historiador, fue también el primer cronista que dejó constancia por escrito de lo que vio y descubrió en sus viajes; y siglos después, otro gran cronista, Ryszard Kapuscinski, lo emuló contando lo que vio y descubrió en el siglo veinte. Ambos, igual que los nuevos cronistas de indias, de Jon Lee Anderson a Juan Villoro, reúnen muchos oficios a la vez, exploradores, viajeros, reporteros, narradores literarios, periodistas, y, por la fuerza de la necesidad, también geógrafos, arqueólogos, etnólogos y paleontólogos, pues al poner pie fuera de las fronteras conocidas, se ven en la necesidad de comportarse como descubridores’, dijo el escritor y periodista nicaragüense Sergio Ramírez en el inicio del Encuentro Nuevos Cronistas de Indias 2.

¿Qué? ¿De qué? ¿Cómo? ¿Para quién? ¿Para qué? De eso hablaron cerca de 100 periodistas iberoamericanos -maestros, experimentados, jóvenes promesas de la crónica en la región y emprendedores de proyectos innovadores-, reunidos por la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, creada por el Nobel colombiano Gabriel García Márquez, en México DF.

Durante cuatro días debatieron sobre los desafíos del periodismo hoy, la investigación, la verdad, la mirada, la edición, los nuevos formatos, el lector, la contribución, el compromiso. De cómo contar historias maravillosas y legendarias. De cómo acercarse a la realidad desde los propios miedos. De el poder. En fin: la discusión sobre la narrativa de lo real y su adaptación a la nueva identidad latinoamericana.

O mejor dicho por Elena Poniatowska en la apertura del Encuentro: ‘Si el auge de la crónica es grande es porque en América latina hay todavía muchas cosas por descubrir. La crónica en América latina responde a una necesidad: manifestar lo oculto, denunciar lo indecible, observar lo que nadie quiere ver, escribir la historia de quienes aparentemente no la tienen, de los que no cuentan con la menor oportunidad de hacerse oír’.

DE QUÉ HABLAMOS

Dice Martín Caparrós -escritor y periodista argentino-: ‘La crónica es el género de no ficción donde la escritura pesa más. La crónica aprovecha la potencia del texto, la capacidad de hacer aquello que ninguna infografía, ningún cable podrían: armar un clima, crear un personaje, pensar una cuestión. La crónica es una mezcla de mirada y escritura. Mirar es central para el cronista -mirar en el sentido fuerte’.

Dice Juan Villoro -escritor y periodista mexicano-: ‘Uno de los mayores problemas es pensar que los textos se miden por el apego a la realidad. Y sin embargo, la realidad del periodismo no está en la realidad. Todo periodismo es una construcción. Sin modificarlo, damos una visión personal del modelo que retratamos. La realidad es caótica e inexplicable. Ocurre sin pedirle autorización a nadie. Una de las funciones de la comunicación es establecer sectores de sentido para algo que no lo tiene’.

Dice Alberto Salcedo Ramos -escritor y periodista colombiano-: ‘La crónica no es un género para periodistas aburguesados, de esos a los que ya les da pereza recorrer leguas de camino y untarse de barro. La curiosidad es la razón de ser del periodismo narrativo: investigamos porque no soportamos la idea de quedarnos con ninguna duda’.

Dice Jon Lee Anderson -escritor y periodista norteamericano-: ‘Necesitamos tener los datos fríos pero el periodismo no puede quedarse ahí nomás. Las cifras tienden a enajenar al lector. ¿Qué significa que mataron 400 o 400 mil? Si no tienen caras e historias propias no los sentimos. Para eso está el cronista, para pasar el umbral de lo informativo’.

Dice la FNPI -la fundación creada por García Márquez que reúne los mejores del oficio-: ‘El periodismo narrativo en Iberoamérica vive uno de su momentos más vibrantes. En una época de profundos cambios culturales, la necesidad de conocer y explicar las realidades sociales de nuestros países ha creado el escenario ideal para que cada día crezca el interés por la narración periodística que se hace con mirada y voz de autor’.

EL PODER Y OTROS DEMONIOS

Entre la amenza a la objetividad que vivenciaba el periodismo tradicional -esa obsesión por los pasos bien programados en una pirámide invertida sin entender ni explicar ni dimensionar-, surgió allá en los 60 un género periodístico nuevo que entonces llamaron Nuevo Periodismo. Lo parieron Tom Wolfe, Norman Mailer, Hunter S. Thompson, Gay Talese, Joan Didion y otros muchos. Cada uno con su estilo (con estilo), enemigos de las prisas y de las rígidas convenciones del oficio, vinieron a revolucionar el periodismo. Era eso: un hecho que los policiales trataban con imparcialidad y despersonalizado, se volvía sublime con investigación, tezón y destreza en ‘A Sangre Fría’, ‘La hoguera de las vanidades’ y ‘Honrarás a tu padre’.

La vanguardia atrevida sigue vigente en la región. Esa que no se repite ni cae en el relato que victimiza o ensalza: investiga, pregunta, curiosea, estudia. Complejiza. Y narra.

Y se corre de lo obvio: ‘La agenda de los medios está determinada por los poderosos, pero los poderosos no son los políticos, como suele creerse, sino los grandes empresarios. El reto es averiguar quiénes son y cómo son’, apuntó Mónica González, periodista de investigación chilena, en el Encuentro Nuevos Cronistas 2. Y agregó: ‘Tenemos un gran enemigo metido adentro: la impunidad’.

En esos cuatro días hubo discusiones, intercambios, paneles, cafés, discusiones. Muchas discusiones. Y algunos hallazgos.

Todo con la intención de ser testigos de un tiempo. De escribir, de hacer, de contar. Como dijo Martín Caparrós en las conclusiones de las jornadas: ‘¿Se qué escribimos cuando escribimos crónicas? Y la intención puede ser solo ésa: contar bien una historia, cualquier historia. O contar bien una historia que, de algún modo, se ocupa de un problema del que uno cree que vale la pena ocuparse. Otros lo hacen lo hacen para cambiar algo, para afirmar algo: con una meta externa’. Lo importante: intentarlo.