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29 de Oct de 2020

Cultura

Cuando un atleta no se supera

Una de las mayores motivaciones para las personas que se incorporan al mundo del running es que los progresos se comienzan a ver ensegui...

Una de las mayores motivaciones para las personas que se incorporan al mundo del running es que los progresos se comienzan a ver enseguida: el corredor experimenta rápidas mejoras tanto en la distancia que es capaz de recorrer como en el tiempo que emplea en completar la misma.

Cuando una persona es sedentaria, por lo general su cuerpo tendrá exceso de peso, y sus condiciones tanto cardiovasculares como musculares no serán las más adecuadas. Al comenzar a realizar ejercicio regular, con la misma ingesta de calorías se producirá una bajada en el peso, mejora de la condición cardiaca y pulmonar, así como una tonificación de los grupos musculares involucrados. Los efectos serán todavía más visibles si en ese proceso la persona deja algunos hábitos nocivos, como lo son el tabaco o una mala alimentación.

Realizando ejercicio de manera constante 3 o 4 días a la semana un corredor experimentará un progreso que lo llevará en su primer año a ser capaz de correr distancias entre 3 y 4 veces superiores a aquella que cuando se inició, y rebajar sus tiempos entre un 15% a 25%. Esa curva de progreso con el paso de los años tenderá paulatinamente a perder inclinación hasta llegar a un punto en el que mejorar, sobre todo en los tiempos de carrera, se convertirá cada vez más complicado. Es ahí donde puede surgir la desesperación y el desánimo, por pensar que hemos tocado techo, y que nos encontramos ante un muro que no seremos capaces de derribar.

A CONTRARRELOJ

Lo primero que hay que tener en cuenta es que aunque los años suponen un grado de experiencia, a partir de un determinado momento serán un lastre y jugarán en nuestra contra. El paso del tiempo no perdona en los corredores, afectando sobre todo a la pérdida de velocidad en distancias cortas.

También aumenta la frecuencia de las lesiones, por lo que los periodos de recuperación después de un esfuerzo intenso se van haciendo cada vez más necesarios. Así que en vez de lamentarse o perder la motivación, es bueno pensar en otros factores que nos motiven, además del objetivo de rebajar nuestras marcas, abarcar una mayor distancia o participar en un carreras que por su ubicación o condiciones consideremos como un reto a batir.

ENTRENAMIENTO DIVERSO

No siempre es la edad el lastre a superar. Pueden existir otras variables que estén afectando nuestro entrenamiento. Muchas veces el cuerpo sencillamente se acomoda a las mismas distancias y ritmos, y fuera de ellos no es capaz de rendir. Como decía Einstein, ‘no esperes resultados distintos si siempre haces lo mismo’. Más allá de entrenar por más tiempo y a mayores distancias, puede ser que sea el momento de hacerlo de una manera más eficiente y programada para que al momento de la competencia seamos capaces de mejorar. Incluye en tus sesiones juegos de velocidad, carreras progresivas, técnica de carrera, y experimenta alternativas para sacar a tu organismo de la comodidad y ponerlo a funcionar.

ALIMENTACIÓN Y DESCANSO

Si lo anterior tampoco fuera la barrera que te impide progresar, examina si tu alimentación es completa y adecuada a tus requerimientos como corredor, o si por el contrario estás experimentando una deficiencias nutricional o alergias a algunos alimentos. De igual modo revisa como son tus periodos de descanso, si duermes lo suficiente y llegas con energía suficiente a las prácticas. Combate el cansancio.