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02 de Apr de 2020

Cultura

Repercusiones de un descubrimiento

PANAMÁ. Por razones históricas evidentes el Atlántico ha sido determinante en nuestros imaginarios culturales, políticos y literarios. E...

PANAMÁ. Por razones históricas evidentes el Atlántico ha sido determinante en nuestros imaginarios culturales, políticos y literarios. El descubrimiento de América, el tráfico de esclavos y la presencia de los grandes intereses coloniales y postcoloniales (España, Inglaterra, Francia, Alemania y, finalmente, los Estados Unidos) se han articulado primeramente en el Atlántico. Pero, desde el siglo XVI, un poco después del ‘descubrimiento’ del Mar del Sur, el Atlántico se conecta con el Pacífico, ya sea por las posesiones españolas de la costa pacífica en el continente americano o por el ‘Galeón de Manila’ que implicó el trasiego de humanos y mercancías desde Filipinas a México, y viceversa.

No obstante, a pesar de estar envueltos tempranamente en una historia global, transoceánica, desde muy temprano, el Atlántico ha sido el espacio dominante en nuestras representaciones, como muy bien se afirma en la introducción de la antología Transpacífico (conexiones y convivencias en AsiaAmericas), del cual el propio teórico cultural y literario alemán, Werner Mackenbach, participa como uno de sus editores: ‘A pesar de sus dimensiones el Océano pacífico, el ‘mar del sur’, el espacio más grande de este planeta que se abre en el poniente del continente americano, no se ha convertido en los últimos 500 años en una fuente de imaginarios para las narraciones y literaturas de América Latina’.

Este libro está dividido en cinco capítulos. Reúne especialistas de diferentes universidades alemanas y de América Latina, cuyo propósito es dar una visión amplia y diferenciada del Pacífico, más allá de los ‘estudios de área’ (‘area studies’) para realizar el ‘giro transareal’, la conexión y la relación de los espacios culturales, económicos y políticos y, a partir de este giro, el artículo de Horst Nitschack (co-editor) es ilustrativo al afirmar, refiriéndose al Pacífico, lo siguiente: ‘La América de idioma inglés -más exactamente los Estados Unidos-, en cambio, ya reconoció en el siglo XIX la importancia de este océano para el futuro de sus intereses de poder y desarrolló una política transpacífica para la supremacía de este espacio de cuya tenacidad y seriedad, con la Segunda Guerra Mundial y el conflicto bélico con Japón, no había dudas’.

Este antología tiene también como gran inspirador al romanista igualmente alemán, Ottmar Ette (co-editor), que, desde la Universidad de Potsdam, ha creado un cuerpo de textos e impulsado investigaciones que son altamente recomendables para todo aquellos que desean tener una lectura diferente y ampliada de nuestro mundo global. En efecto, su artículo ‘Transpacífico: continentes invisibles y archipiélados de la visibilidad en las literaturas entre Asia y América, hace todo un recorrido global del mundo-isla y de la isla-mundo, un mundo más allá de las identidades, un mundo de archipiélagos (Édouard Glissant), relacionados y en movimiento para mostrarnos, en efecto, que el ‘giro transareal’ es una manera fructífera de comprender nuestro mundo donde todos podamos convivir respetando nuestras diferencias en relación.