20 de Feb de 2020

Cultura

Calles no solo para automóviles

Discusiones y peleas entre conductores y atropellos a peatones, ciclistas y motorizados. La tolerancia escasea en las avenidas

‘La calle es una selva de cemento y de fieras salvajes, cómo no', decía Hector Lavoe en su tema ‘Juanito Alimaña'. Parece no se equivocó.

Mujeres con bates en los carros, taxistas que rompen parabrisas con varas de metal, ciclistas y peatones arrollados y dejados a su suerte en el pavimento por conductores fugitivos; todo esto en dos semanas de noticias.

Así las cosas, Lavoe tenía razón: hay fieras al volante, la vía es su dominio y quien trate de pasar, puede que no viva para contarlo.

‘Supuestamente, todo aquel que obtiene una licencia conoce las leyes y reglamentos de tránsito, pero en todo control social (en este caso las leyes y reglamentos de tránsito) existen desviados sociales que no lo acatan. A pesar de que conocemos cómo se debe manejar, hacemos muchas veces lo contrario', dice Vicente Martínez, doctor en sociología y docente universitario.

La capitana Mayte Chiam, encargada de la sección de Educación Vial de la Dirección de Operaciones del Tránsito de la Policía Nacional reconoce que en las avenidas hay una escalada de la agresividad.

ONDA EXPANSIVA

‘La congestión vehicular genera enojo, el malestar por estar allí', dice Osiris Gratacos, de la Fundación de Educación Vial de Panamá (Fevial). ‘La gente no está de buen humor en las vías y hay mucha falta de información'.

Para Martínez, en las calles panameñas se da la suma de todos los miedos: intolerancia, ira y agresividad; que generan violencia al conducir.

‘En vez de manejar a la defensiva, como dictan las normas viales, manejamos a la ofensiva. Estamos una sociedad violenta, en donde de algún modo nuestras acciones, tanto individuales como colectivas, tienen un grado de violencia impregnado. Somos violentos y agresivos al hablar, en nuestras relaciones familiares y por ende al manejar', añade el sociólogo.

El estrés, apuro y la desesperación que produce el conducir en ciudades mal planificadas urbanísticamente, como la nuestra, son factores que están propiciando un manejo desordenado en nuestras calles y avenidas, coinciden Gratacos y Martínez.

BICICLETAS, LA DISCORDIA

La reciente muerte por atropello de la ciclista Mónica Licona provocó una oleada de reacciones a favor y en contra de los ciclistas.

Resulta que muchos conductores tienen la percepción que solo los autos pueden circular por la vía y que las bicicletas son solo para diversión y no deberían estar en las calles. Sin embargo, con vehículos o sin ellos, todos tenemos derecho al tránsito por las calles y avenidas de la ciudad.

Un ciclista ‘es un conductor, porque va en un medio de transporte, que es la bicicleta', afirma Chiam. Y un conductor de bicicleta es aquel que la usa como vehículo, como aquel que practica esta disciplina deportiva.

Incluso, es el señor que impulsa a pedal su carro de chichas y empanadas, dice Juventino Quiroz, director ejecutivo del Movimiento Ciclistas en las Calles de Panamá.

‘Los ciclistas son uno de los elementos más frágiles en la cadena de movilidad en la calles. Si una bicicleta se choca con un peatón, la consecuencia sería un golpe; si choca con otra bicicleta, lo más grave sería una fractura; pero cuando un auto impacta a una bicicleta, puede peligrar la vida', dice Quiroz.

Claro está, el ciclista debe regirse también por el reglamento de tránsito vigente y acatar las normas establecidos para las bicicletas en las vías públicas.

Como conductor que es, debe portar la licencia de conducir particular tipo A, casco, luces blancas o amarillas adelante, luz roja atrás y cinta reflectiva en la estructura y pedales de la bicicleta.

Y hay que aceptar que no todos los ciclistas cumplen con estos requisitos y, si no cuentan con una licencia, ¿qué garantía hay de que conozcan el reglamento de tránsito?

El ciclista tiene la obligación de respetar todas las señales de tránsito, luces de semáforo, en fin como un conductor educado, señala Chiam.

REGISTRO DE BICICLETAS

Por otro lado, la Alcaldía de Panamá emite placas para bicicletas. Desde su oficina de relaciones públicas informan que los requisitos para adquirir una placa de bicicleta son: factura de compra de la bicicleta co la descripción general de la misma (número de caballo, color y marca). Si el dueño no cuenta con factura, debe hacer una nota dirigida al Municipio de Panamá, donde describe las generales de la bicicleta y los datos personales del propietario (nombre completo, cédula).

La inscripción por primera vez tiene un costo de 7 dólares (esto incluye el paz y salvo), y si es por segunda vez, el costo de la placa es 4 dólares (con paz y salvo).

Aclaran que las placas de bicicleta no generan multa o recargo y no llevan una numeración fija, por lo que puede variar cada vez que vengan a renovarla.

Actualmente, el municipio tiene registradas para 2015, 279 y 90 han sido entregadas. Una cantidad, a todas luces, mucho menor al del total de las bicicletas que circulan en las vías públicas.

En cuanto a las bicicletas de los niños, solo pueden usarse en lugares destinados para eso (parque, cinta costera, ciclovía), no en la vía pública y no es necesaria la placa.

PUNTO DE CONVERGENCIA

‘Las bicicletas deben circular en la calle, no en las aceras, y es por eso que es importante que el que va en auto tenga ciertas precauciones y consideraciones; después de todo, se trata de otro ser humano que también tiene derecho a usar las calles', puntualiza Chiam.

‘Se trata de cuidar al más frágil', dice Quiroz. ‘En casa todos protegemos a los niños, al adulto mayor, porque son los más débiles. Entonces, cuidémonos también en las calles, aunque sea un desconocido, porque esa persona es el ser querido de alguien. Tanto el peatón como el ciclista son los más débiles', añade.

CULTURA DEL CICLISMO

El derecho a la circulación no es exclusivo de quienes tienen automóviles , ni mucho menos de quienes por transitar en equipos pesados se convierten en el terror de calles y carreteras. Los principios del derecho del tránsito tienden a proteger al usuario más débil, en este caso, al peatón y de allí, al ciclista, al motociclista y los conductores de automóviles. Es responsabilidad de cada uno de estos eslabones, respetando el derecho del otro a transitar, que cada uno pueda utilizar su espacio y en armonía.

Para el sociólogo, sería imposible tener un policía o agente de tránsito en cada esquina, por lo que considera fundamental educar y recalcar la importancia de seguir las normas de tránsito.

Es así, que la Policía Nacional impulsa un programa de educación vial con estudiantes de primaria, algunos graduandos e incluso universitarios, ‘buscando que haya más tolerancia en las calles', destaca Chiam.

‘Todos somos conductores, incluso los peatones, y debemos saber cómo comportarnos en las calles. Estar educados es decisivo para cambiar lo que está pasando', afirma Gratacos.

La educación es la clave, dice Quiroz, y no solo la de la escuela; ‘desde la casa se deben ir cultivando valores y el respeto hacia las demás personas. Cada uno de nosotros debe ser un elemento de cambio en nuestros hogares'.

Tampoco es probable que se pueda incluir en cada una de las calles de la ciudad un carril especial ya sea para motos o bicicletas. Los vehículos involucrados en el tránsito diario deben aprender a convivir.

POR UNA URBE MÁS AMIGABLE

Son muchas las ventajas del uso de bicicletas en la ciudad, pero sin una mejor cultura de manejo los problemas continuarán. Cada uno de los eslabones que forman parte de la cadena del tránsito en las calles y avenidas de la ciudad tiene responsabilidad en esto. Esto debe estar muy claro, en momentos es que iniciará la construcción de la segunda línea del Metro, con las complicaciones y molestias que conllevarán estas obras.

Si se suman graduales mejoras al sistema de transporte público, en pocos años se podría vivir en una ciudad más amigable, con un mayor uso de espacios públicos y mucho menos agresiva. Sin necesidad de conflictos en la vía, ni muchos menos víctimas fatales. Una capital donde se respire paz y no violencia. Una urbe donde se pueda vivir.

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PROYECTOS

Educación y cultura vial

Varias cosas se están dando en Panamá en busca de una mejor convivencia en las calles.

La Alcaldía de Panamá ha establecido una ciclovía todos los domingos, de 6 de la mañana a 12 del mediodía.

Ricardo Goldini, encargado del proyecto de la Ciclovía de Panamá, comenta que para que estuviera mejor estructurada, un equipo de la alcaldía viajó a Bogotá, Colombia, para conocer el funcionamiento de la ciclovía de esa ciudad, que es la más antigua conocida: data de 1975.

‘Lo que busca esta iniciativa es cultivar la cultura del ciclismo en el país. La alcaldía busca que sea de manera permanente (como la de Bogotá), que forme parte del estilo de vida del ciudadano y que se complemente con otras actividades de sano esparcimiento para nuestra ciudad', señala Goldini.

Juventino Quiroz considera que la ciclovía ayuda a que el conductor y el peatón se acostumbren a ver la bicicleta en la calle y además es una manera de recuperar los espacios públicos.

Asimismo, la Alcaldía junto con la Fundación de Educación Vial de Panamá y la Policía Nacional se han unido para lanzar próximamente campañas educativas sobre la importancia de usar las sillas de seguridad para niños, las consecuencias de conducir bajo los efectos del alcohol y los distracciones al manejar, entre otros.

Asimismo, Fevial llevará a cabo este martes 29 de septiembre, el Road Show, en el Ateneo de Ciudad del Saber.

El evento, creado en el Irlanda del Norte, busca, a través de un ‘show' de luces y sonido, impartir educación vial.

El formato consiste en la participación de la policía, bomberos, paramédicos y víctimas que hablan de su experiencia con o en un accidente de tráfico.

Se atenderán a más de 2 mil estudiantes graduandos de colegios de todo el país, en tres sesiones.

La meta de la fundación es la creación de un Instituto Nacional de Educación Vial y la inclusión de la materia en el currículo educativo.

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‘Se trata de cuidar al más frágil. En casa todos protegemos a los niños, al adulto mayor, porque son los más débiles. Entonces, cuidémonos también en las calles',

JUVENTINO QUIROZ

MOVIMIENTO CICLISTAS EN LAS CALLES DE PANAMÁ

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REGLAMENTO DE TRÁNSITO

El artículo 152 establece que el tránsito de bicicletas se realizará según las siguientes reglas:

Transitar lo más cerca posible del borde derecho de la vía, tomando las debidas precauciones cuando pase un vehículo detenido o que avance en su mismo sentido.

Transitar solamente en los senderos especiales, cuando éstos sean habilitados en vías públicas.

Transitar uno detrás de otro cuando lo hagan en grupo, excepto en los senderos o lugares especiales designados exclusivamente para su uso.

MÁS CICLISTAS

Ciudades desarrolladas apuestan por un mayor uso de bicicletas y esto se debe a varias razones:

Mientras más bicicletas, menos automóviles, se disminuye así la congestión en las vías públicas.

La disminución de automóviles generaría una respectiva disminución en las emisiones de CO2.

Se promueve con las bicicletas una mejor condición física en los ciudadanos debido al ejercicio diario. Se combaten los altos índices de obesidad causadas por el sedentarismo.

El ciudadano estaría en mayor contacto con su comunidad, haría un mejor uso de los espacios públicos, resultando en una ciudad más amigable.