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30 de Oct de 2020

Cultura

El último centinela del Señor de Sipán

A 28 años de su hallazgo, el arqueólogo Walter Alva cuenta detalles sobre la tumba más importante después de Tutankamón, encontrada en Perú

Un vitral del hotel Hilton deja ver cómo el sol baña la hilera de rascacielos en la Bahía de Panamá. Quizás un escenario imprevisto para oír hablar al descubridor de la tumba del Señor de Sipán sobre la importancia de la arqueología.

Veintiocho años antes de estar sentado frente a Facetas , en Perú, el arqueólogo Walter Alva recibiría una llamada de la policía que lo pondría al tanto de un delito cultural. Los sospechosos: un grupo de huaqueros. La escena del crimen: Huaca Rajada, Sipán.

El país andino atravesaba una grave crisis política y económica, la figura del presidente no tenía un ápice de autoridad y en otros puntos las detonaciones le hacían eco a una guerrilla. En ese contexto, el arqueólogo asume el rescate que lo llevaría al descubrimiento de la tumba más importante después de Tutankamón.

‘El lugar estaba siendo depredado', recuerda con un tono pausado mientras mira atardecer el istmo. ‘Cuando se saquea un lugar, los huaqueros no dejan el sitio hasta que acaban con todo'. Ante los ojos de los coleccionistas estos objetos se perfilan como obras de arte antiguas, pero para el Dr. Alva sacar un objeto arqueológico fuera de su contexto es como arrancar la página de un libro que escribe la historia de la humanidad.

RESCATANDO AL SEÑOR

Cuando llegó a Sipán se topó con una tumba intacta. En ese momento, la primera en el mundo a punto de ser estudiada por las ciencias arqueológicas. El sepultado era un gobernante de la cultura Moche que, al estar con sus pertenencias en el lecho de muerte, era una ‘síntesis' de su época.

‘Ahí estaban implícitos pensamientos religiosos, tecnología, relaciones comerciales, la estructura política y la sociedad... porque en muchas partes de nuestra cultura latinoamericana cuando un hombre moría se llevaba todo a la tumba, no como ahora', explica el arqueólogo.

Por eso, la tumba está catalogada como uno de los diez descubrimientos más importantes del siglo XX.

CHAMANISMO DEL SIGLO II

Una de las hipótesis sobre las figuras de la orfebrería hallada, se inclina hacia el chamanismo. ‘Es una de las formas más ancestrales de la humanidad de vivir algo espiritual', formula Alva. ‘Ese chamán es no solamente el que cura, sino el que comienza a crear la religión, el que maneja la fuerza de la naturaleza y, en el fondo, un gobernante de la época mochica era una especie de chamán llevado a los niveles más altos, con un mando militar y político dentro de una gran sociedad'.

Surge entonces la incógnita, ¿cómo aproximarse a lo metafísico desde una ciencia como la arqueología? Para el Dr. Alva es necesario estudiar el chamanismo, porque explica mucho del ritualismo de esas culturas.

‘No puedes entrar a una cultura si no entiendes su pensamiento, y, por ejemplo, el señor de Sipán, todos los ornamentos de rango, de mando, que posaba en vida, son objetos que emiten sonido', esclarece. ‘El cetro, por ejemplo, es cetro pero a su vez es una sonaja. Todos los cascabeles, los sonidos, son una de las maneras con las que tú induces a un estado místico, en todas las culturas'.

VIDA Y MUERTE

En otras piezas se deja ver una cierta veneración al agua, según el arqueólogo, propio de una cultura del desierto. Y existen incluso objetos donde se imprime el erotismo, un rasgo que salta a la vista en las confecciones de barro aunque sólo representen el 1% del total de figuras.

‘Mucho de ese arte erótico tiene que ver con la fertilidad y con el mundo de los muertos, aunque parezca paradójico', añade el Dr. Alva, sugiriendo una similitud con el Eros y Tánatos de los griegos. ‘Los mochicas son la única cultura que representa el inframundo donde están los muertos, y hay algunos en actitudes eróticas. Consideraban la vida y la muerte como un solo círculo'.

Por eso es que se llevaban todas sus pertenencias a la tumba. ‘Por eso también el señor era sepultado con tres mujeres'. Todas menores de 20 años. ‘Y ninguna tenía vinculación familiar con él'.

A 28 años del descubrimiento, Alva ha dicho en la prensa que se preocupó mucho por darle una personalidad al hallazgo. No se le ocurrió nunca hablar de ‘el oro de Sipán', o ‘el tesoro de Sipán', sino del ‘Señor de Sipán'. No se descubrieron sólo ornamentos, sino una figura que representa a hombres que nos hablan de un manejo particular de la sociedad.

SU TECHO ES UN MUSEO

Mil 700 años reclaman distancia con la actualidad. Pero el hallazgo del Dr. Alva nos acercaría a una civilización que cambiaría la forma en la que se percibían las culturas preincaicas. Ya no eran solo huacos, como diría en otra entrevista, sino una sociedad con un sistema avanzado de acueductos y objetos de oro y cobre realistas.

Hoy las piezas se exhiben en el Museo Tumbas Reales de Sipán. Una entidad que recibe 160 mil visitas al año, un sitio al que han ido dos millones de personas desde su inauguración, una institución que realzó la economía de la zona y le dio a los habitantes un sentido de orgullo por su pasado. Un local donde el Dr. Alva va a dormir todas las noches.

‘El museo tiene una extensión de siete hectáreas', detalla. ‘En una parte está construido el museo, y hay otra que fue antiguamente una dependencia del Ministerio de Cultura'. Ahí vive junto a su segunda esposa, la también arqueóloga Emma Eyzaguirre, y su tercer hijo.

Alva lleva 30 años dedicado a la preservación de esta tumba y otra que encontraron bautizada como el Antiguo Señor de Sipán (a diferencia del Señor de Sipán, que habitó en el año 250, este monarca vivió 100 años antes). Pero su labor continúa. ‘Nos faltan muchos vacíos que llenar dentro del proceso de la cultura mochica', puntualiza.

Por el momento, están investigando tumbas más pequeñas, para saber cómo vivía la gente común de la época, qué comían y qué enfermedades había. ‘Hemos encontrado lugares que dan mucha información', revela.

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‘La arqueología no es una ciencia de estudiar objetos del pasado, sino de reconstruir"

WALTER ALVA

ARQUEÓLOGO PERUANO

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WALTER ALVA

Inicios en la arqueología y proyectos a futuro

Su padre tenía un solo amigo, un arqueólogo veterano. ‘Cuando lo conocí ya era un hombre anciano y me iba explicando y resolviendo muchas preguntas que le hacía'.

Así empezaba una fascinación por la arqueología. ‘Él tenía una cosa que no tenían muchos arqueólogos en esa época, era pintor y dibujante, un artista completo, y recreaba escenas antiguas', rememora el Dr. Alva.

Es justo este método de investigación algo que él considera fundamental. ‘Cuando tú recreas, es el momento en el que tú entiendes que no estás mirando este objeto, así, antiguo, de arqueología, que calificas, clasificas y luego termina tu vinculación con éste', argumenta. ‘Pero si tú reconstruyes ese objeto o dibujas un personaje, puedes saber para qué se utilizaba. Eso es lo que aprendí yo de él. La arqueología no es una ciencia de estudiar objetos del pasado, sino de reconstruir'.

Después de Sipán, el Dr. Alva continuó excavaciones, entre ellas está el descubrimiento de un centro ceremonial de la época de la cultura Chavín, 500 a.C., en la región de Poro Poro, en Lima. ‘Lo interesante es que en esta parte las primeras culturas veneran el fuego, es la carga de la ancestralidad de los cazadores, que al descubrir el fuego, cambian', dilucida. ‘Y las que le siguen, como Chavín, le rinden culto al agua, por la agricultura intensiva'.

Otro de los proyectos que ha emprendido junto a su actual esposa es la confección de réplicas tomando como modelo las joyas de Sipán, para uso contemporáneo. ‘La idea es rescatarlas, y que la gente también comience a usar las cosas de su pasado'.