La Estrella de Panamá
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15 de Oct de 2019

Cultura

Recreando el caso Rosen berg

No es común que alguien se mande a matar y con anticipación grabe un video en que denuncia que si ese video

En mayo de 2009 el país centroamericano de Guatemala se estremecía por un asesinato que fuera cometido con supuesta premeditación y alevosía y subido a You Tube por el mismísimo muerto, Rodrigo Rosenberg, prestigioso abogado que en su inmolación comprometió la carcomida gestión del presidente Álvaro Colom y de su esposa, de la que se divorció para que ésta pudiera correr en las elecciones. Cuando ya casi nadie tiene algo que aportar al esclarecimiento de este intrincado tejemaneje y después de haber presenciado cómo los guatemaltecos ‘se pusieron las pilas' propiciando la renuncia del presidente Otto Pérez Molina y su vicepresidenta, y un actor llega al solio presidencial, nos llega este libro titulado El Manipulador , del también chapín David Unger, que recibió el Premio Nacional de Literatura de Guatemala Miguel Ángel Asturias, en 2014. (Miguel Angel Asturias fue un escritor guatemalteco que ganó el Premio Nobel de Literatura en 1967).

Un verdadero prodigio del thriller político con altas dosis de romance y erotismo, El Manipulador fue escrito originalmente en inglés, ya que su autor vive en los Estados Unidos desde pequeño y escribe en ese idioma y ésta es su quinta novela, todas con temas que tienen relación con su país de origen. Unger es, además de novelista, autor de cuentos y ha traducido al inglés las obras de Rigoberta Menchú, Elena Garro, Nicanor Parra y Barbara Jacobs, entre otros. Labora en el City College de New York como profesor de traducción, y representa en Estados Unidos a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en cuya pasada versión se presentó su libro y donde tuve el privilegio de conocerlo y entrevistarlo.

TRAMA Y REALIDAD

El caso Rosenberg es todavía recordado como algo inusual en la historia de nuestros países, más con los que tenemos alguna relación estrecha, sea geográfica, histórica o simplemente, continental. No es común que alguien se mande a matar y con anticipación grabe un video en que denuncia que si ese video lo están viendo es porque el presidente de la república lo mandó a ejecutar. En esta historia, que todavía hoy día sigue sin resolverse, donde hay un montón de sindicados, acusados, juzgados y condenados y no se llega a la profundidad de lo que realmente aconteció, se ha inspirado David Unger para entregarnos la magnífica novela El Manipulador , donde hay ciertas similitudes, pero cuyo desenlace dista mucho de la realidad que vivieron sus protagonistas —y cuidado hoy todavía la siguen viviendo—.

Ese asesinato puso en jaque a todo un país, corroído por la corrupción, la impunidad y el abandono de una población indígena analfabeta y la creciente institucionalización de las maras y pandillas. La gran diferencia social y económica entre las familias que poseen los grandes capitales y la mayoría de la población que no tiene hacia dónde mirar para ascender en la escala laboral, se ha ido profundizando con la creación de barriadas exclusivas, amuralladas y custodiadas. Es desgarrador el mensaje, porque se aplica a todos los países donde nuestras instituciones están desprestigiadas, los políticos están entrelazados con los grandes negociados y los sentimientos de las personas son puestos de lado para salvar las apariencias. David Unger disecciona a la Guatemala de hoy con un bisturí afilado y certero, y sus alegorías y simbolismos nos dan una idea de lo profundo que está dividida la sociedad de ese país centroamericano.

FINAL FELIZ O INCIERTO

Lo cierto del caso es que el que lee este libro, que no baja su ritmo ni intensidad en ninguna de sus páginas, y piensa encontrar la verdad absoluta del caso Rosenberg se va a quedar con las ganas. En cambio, deambulará por un sinnúmero de escenas propias de la vida de una mujer y un hombre insatisfechos con sus parejas, con sus profesiones, con sus religiones e inclusive, con las políticas de sus gobernantes. David Unger no ha dejado puntada que aplicar a este intrincado tapiz de conmociones que sacudieron un país, y que siguen erosionando los valores de una sociedad sometida a la violencia y el peligro de las bandas delincuenciales. Si en ese momento fue Álvaro Colom el señalado, igual fue después depuesto por una ejemplarizante movilización popular su sucesor Otto Pérez Molina. Y la esposa de Colom, artífice aparente de muchas maquinaciones y negociados en la vida real, se divorció de él para poder correr a la presidencia. Ninguno de estos sintomáticos elementos es desestimado por David Unger en su novela El manipulador. Mucho menos las estrechas relaciones del poder con las instituciones bancarias y el uso y abuso de los recursos del estado para campañas políticas y subsidios irresponsables.

La trama es llevada con mucha destreza a través de los intersticios del romance y la pasión de dos personas que se comprometen a seguir amándose, a pesar de todas las vicisitudes que la vida tanto familiar como política les presenta. Y atraviesan pruebas sumamente fuertes, donde flaquean, se entregan a vicios y se vinculan con los personajes oscuros que posteriormente serán señalados como los maquinadores o manipuladores del desenlace conocido. La parte de la historia que conocemos es la que está en el libro, que nos hace tener esperanzas de saber su desenlace, pero la que nos quita el aliento para poder seguir leyendo hasta el final, sin pausa y con prisa, es la desbordante ficción que le ha aportado Unger a esta saga fascinante.

Los protagonistas de esta novela están encarnados en personas que vivieron y murieron en esta historia, pero queda en nuestro inconsciente que siguen viviendo, buscando encontrarse otra vez, expiando sus culpas por haber llevado una vida de abusos y de excesos, de irrespeto a las instituciones, pero en las que el amor verdadero prevalece, a pesar de tantos imponderables. David Unger es un maestro del manipuleo de las identidades, y un experto en convertir un caso real en toda una historia memorable que contar en esta novela inolvidable, El Manipulador .

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‘No es común que alguien se mande a matar y con anticipación grabe un video en que denuncia que si ese video lo están viendo es porque el presidente de la república lo mandó a ejecutar'.