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02 de Jul de 2022

Cultura

Las nuevas historias de un viejo claustro

La investigación del claustro de Santo Domingo de Panamá Viejo ofrece una mirada a la herencia hispánica que aún no terminamos de conocer

En 1671, el ataque del pirata inglés Henry Morgan provocó el incendio y abandono del primer asentamiento europeo sobre el litoral pacífico panameño. Siglos después, rodeada por una ciudad que crece hacia arriba, se encuentra, entre ruinas, la historia menos contada de nuestro pasado.

Como parte del Plan Maestro del Patronato Panamá Viejo, que en los últimos años ha buscado comprender mejor el sitio desde la arqueología y la investigación histórica, se desarrolló un plan de recuperación paisajístico. El mismo busca recuperar la lectura de la ciudad colonial, sin sacrificar la imagen de las ruinas.

Dentro de sus estrategias, se determinó que previo a cualquier intervención paisajística en los espacios abiertos, era necesario realizar un proyecto de investigación. A partir de allí surgió el primer proyecto ‘Recuperación arqueológica y paisajística del claustro del Convento de Santo Domingo', cuyos resultados se exhiben hasta el 13 de noviembre en las cajas de luz del patio exterior del Centro Cultural de España - Casa del Soldado.

UN CONVENTO EMBLEMÁTICO

La ciudad fundada por Pedrarias Dávila el 15 de agosto de 1519, llegó a tener unos 10 mil habitantes y seis conventos en el siglo XVII. Entre ellos, se eligió iniciar las investigaciones en el claustro del Santo Domingo, por tratarse de un convento próximo a la Plaza Mayor y por mantener intacta su planta arquitectónica cuya lectura es claramente la de un convento.

‘Es de las ruinas más representativas. Tiene sus límites bien definidos y la planta arquitectónica está intacta', destaca Graciela Arosemena, arquitecta especializada en paisajismo e investigadora principal del proyecto.

Así, con el auspicio de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt) y el Patronato Panamá Viejo, se realizó una investigación de 2012 a 2014 en la que participaron distintos investigadores y estudiantes, entre ellos, Félix Durán Ardila, en recuperación de monumentos; Mirta Linero Baroni, en arqueología; y Alexis Mojica, en geofísica. También participaron Juan Muñiz como investigador colaborador y Cristina Garibaldi, del Instituto de Ciencias Ambientales y Biodiversidad de la Universidad de Panamá.

SANTO DOMINGO A FONDO

PAISAJISMO

Jardín de Panamá Viejo en Barcelona

Hasta el próximo 19 de octubre, un proyecto paisajístico panameño enriquece la exhibición que realiza la Bienal de Paisaje de Barcelona en el Colegio de Arquitectos de Cataluña.

Se trata de ‘Jardín de Sabana', realizado por Graciela Arosemena Díaz, arquitecta especializada en paisajismo y Félix Durán Ardila, arquitecto restaurador de monumentos.

El proyecto forma parte del plan paisajístico de Panamá Viejo, un instrumento guía que busca interpretar y ordenar su paisaje. El objetivo del mismo es mejorar la lectura de la antigua ciudad colonial. ‘En todas las intervenciones previstas, se establece como premisa mantener la imagen de ruina, introduciendo elementos vegetales', explica Arosemena.

El plan, que se empezó a ejecutar en 2013, se lleva a cabo parcialmente por áreas. Se decidió, además, que cada intervención requeriría de una investigación previa, incluyendo la base histórica, un estudio arqueológico, arquitectónico y urbano, así como de la historia del paisaje.

El proyecto ‘Jardín de Sabana' bosqueja una sabana, el entorno que se encontraron los colonizadores al llegar al sitio.

Para replicar el paisaje, se incorporaron superficies de gramíneas nativas, mezcladas con especies arbóreas alimentarias y maderables, utilizadas por los pueblos originarios. También se introdujo vegetación arbustiva de la sabana.

‘El plan determina el uso exclusivo de vegetación nativa, adaptada al clima local, como principio de paisajismo sostenible', agrega Arosemena.

Es decir, no será requerido su riego durante la estación seca. Esta estrategia para reducir el consumo de agua será necesario en especial en épocas de afectación por el fenómeno del Niño.

Al iniciarse los trabajos, lo que se conocía sobre el convento y su claustro era limitado. Hasta el momento se habían realizado prospecciónes arqueológicas que no habían sido recogidas en un proyecto multidisciplinario como el que recientemente se llevó a cabo.

El arquitecto Eduardo Tejeira Davis, en su investigación para desarrollar los planos de la maqueta exhibida en el museo de Panamá Viejo, había escrito un informe en el que interpretaba cómo pudo haber sido el convento, a modo de aproximación con base al estudio de la planta arquitectónica de la ruina del convento de Santo Domingo, y a sus investigaciones sobre la arquitectura colonial.

Esa información sirvió de base para desarrollar la volumetría del convento y la fachada de la iglesia y trabajar en la hipótesis de que el edificio posiblemente tuviera dos niveles.

La investigación histórica, por su parte, reveló que el Convento de Santo Domingo de Panamá Viejo inicialmente era una casa de madera.

Esto se estableció por medio de un reporte del doctor Alonso Criado de Castilla al Rey, el 30 de abril de 1577: ‘Preguntado si sabe que dicho monasterios e casa esta edificado de madera y cubierto de teja y al presente esta la iglesia e casa muy viejo y si esta descercado que no tiene cerca ninguna...'

Referencias históricas indirectamente señalan que las obras de construcción en mampostería del Convento se realizaron en algún momento entre 1610 y 1620, dado que en 1614 se solicita un sagrario y retablo para la nueva iglesia, según registros históricos.

Se determina, entonces, que la fecha probable de construcción del recinto claustral y los techos de las galerías fue en 1622. Esto se sustenta en un informe de ese año sobre la Provincia de San Juan Bautista del Perú —a la que pertenecía la orden dominica de Panamá—, en el que se menciona el Convento de Santo Domingo de Panamá así: ‘La iglesia es buena, muy ricos ornamentos y colgaduras. La vivienda y demás oficinas del convento bien acomodadas'.

Esto apoya la idea de que en ese año ya estaba terminado el edificio de la iglesia pero también parte de sus dependencias.

Los resultados de la investigación apuntan a que ya funcionaba para el año 1649 , el ala este del claustro, posiblemente asociada a la creación de la Casa Noviciado y Escuela de las Artes, la que convertiría al Convento de Santo Domingo en el primer centro de estudios universitarios con derecho a un grado académico de bachiller en artes, el equivalente a una licenciatura hoy en día. Así lo indican otras referencias históricas:

‘…atendiendo al aumento de esta nuestra provincia, más aún y principalmente, para el aumento de la fe católica y firmeza de los convertidos y de otros que se convertirán en las provincias del Darién y del Guaymi, establecemos en nuestro dicho convento del obispado de Panamá, la Casa de los Novicios, y concedemos al R.P Prior de aquel convento, mientras exista, la facultad de recibir hermanos para el hábito clerical y laical. Establecemos, además, el Curso de Artes conforme a la forma y grado como en otras universidades nuestras.'

La galería norte del claustro posiblemente no se pudo realizar por causa del asalto de Morgan a la ciudad de Panamá. Los trabajos arqueológicos realizados en el sitio evidencian la ausencia de una galería norte. Se desvelaron elementos estructurales y pavimentos, como bases de pilares, pisos de canto rodado o muros, apuntando solo a la existencia de las galerías este, sur y oeste.

INTERPRETACIÓN ARQUITECTÓNICA

La propuesta de Tejeira Davis sobre que el edificio del Convento tenía dos niveles, se sustentó a través de la investigación.

‘Dentro de las crónicas que revisé, encontré el relato de un fraile que estaba enfermo de gota. Este dice que cuando llegó Morgan, él bajó a la iglesia. Parece una cosa sin importancia, pero el hecho de que diga que ‘bajó a la iglesia' significa que estaba arriba', indica Arosemena.

A nivel de arqueología, las grandes dimensiones de las bases de los pilares y muros del claustro también apuntan a una edificación de dos pisos. Siendo el principal referente arquitectónico de la época otros claustros dominicos de la región y en particular el de Santo Domingo de Lima, se podría concluir que el de Panamá estuviese conformado por dos niveles y galerías arcadas.

También se encontraron restos de azulejos en las excavaciones, algunos de los que coinciden con el diseño de azulejos presentes en el claustro de Lima.

RECUPERACIÓN DE PAISAJE

Dado que el objetivo final del proyecto era la propuesta de un plan de recuperación paisajístico para mejorar la lectura del espacio claustral, se desarrolló una intervención poco invasiva e integrada al paisaje del sitio.

Para ayudar a ubicar dónde estaban los pilares de las arcadas de las galerías, se propuso utilizar un árbol de tronco recto y de ramas extendidas (para esbozar la crujía). La especie elegida fue el macano o cacique, un árbol nativo que no requiere mantenimiento y armoniza con el ecosistema.

‘Esto delimita el espacio de la galería, separándola del patio', expresa Arosemena.

‘A PANAMÁ VIEJO SOLO SE LE RELACIONA CON LA FUNDACIÓN, EL ATAQUE DE MORGAN Y LA DESTRUCCIÓN PERO TODO LO QUE PASÓ ALLÍ DURANTE LOS 159 AÑOS DE VIDA DE LA CIUDAD ES POCO CONOCIDO A NIVEL PÚBLICO'

GRACIELA AROSEMENA

ARQUITECTA PAISAJISTA

La propuesta sugiere sembrar los árboles en contenedores sobre el suelo, para no afectar los restos arqueológicos del subsuelo, contribuyendo al mismo tiempo a interpretar las bases de los pilares.

‘Además, hay evidencias de que las galerías tenían un piso de canto rodado, y para la recuperación proponemos una grava color terracota que lo represente. La idea es ofrecer la sensación espacial de lo que podía haber sido caminar por ese espacio', subraya la arquitecta.

Sin embargo, esta propuesta de intervención no es un proyecto a ejecutar actualmente, dado que la investigación aún no ha culminado.

INVESTIGACIÓN FUTURA

Actualmente, el equipo ha iniciado otro proyecto de investigación en el mismo convento: ‘Caracterización del Potencial Arqueológico del Conjunto Conventual de Santo Domingo y su relación con el entorno urbano del Conjunto Monumental Histórico de Panamá Viejo'. En este caso, el investigador principal es Durán, mientras que Arosemena y Linero son co-investigadoras.

‘Estamos viendo la evolución que tuvo la manzana del Santo Domingo en su entorno urbano y las relaciones que tuvo con la configuración de la propia ciudad', explica Arosemena.

Como parte del proceso, participará un investigador de los Archivos de Indias en Sevilla que buscará todos los registros existentes de la época sobre el convento.

El próximo año se harán prospecciones geofísicas y se iniciarán las excavaciones arqueológicas.

CONOCER EL PASADO

Para Arosemena, esta labor contribuye a que el país conozca mejor su pasado. ‘

‘A Panamá Viejo solo se le relaciona con la fundación, el ataque de Morgan y la destrucción pero todo lo que pasó allí durante los 159 años de vida de la ciudad es poco conocido a nivel público', explica. ‘Y las cosas que ocurrieron forman parte de nuestra historia'.

Para ella, hace falta en Panamá más sitios en los que podamos aprender sobre nuestro pasado, como lo fue en su momento el Museo Antropológico Reina Torres de Araúz, que permanece cerrado.

‘No podemos construir un estado ni un proyecto de nación sin tener claro nuestra identidad y de dónde venimos. La labor que hace Panamá Viejo es increíblemente valiosa, pero solo es una parte de nuestra historia. No es la historia integral', concluye.