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02 de Mar de 2021

Cultura

Gabriela Esplá y los matices de la naturaleza interior

La artista nos revela detalles de la producción de su más reciente muestra ‘Cambio de temporada'

Gabriela Esplá describe su primera muestra individual, ‘Cambio de temporada', como una colección introspectiva.

La joven artista, que cursó estudios en la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá, admite que es inevitable que comparen su obra con la de su padre, el finado Nacho Esplá; sin embargo, esta nueva exposición reafirma su estilo personal. ‘Yo trabajo más lo abstracto, lo onírico y lo surreal... Quería pintar las selvas internas', dilucida la autora, cuya primera exposición colectiva se llevó a cabo en Colombia (2013).

Al entrar a la galería Mateo Sariel —donde se pueden visitar las obras hasta el próximo 20 de mayo— los 12 cuadros que configuran la exhibición nos hablan de ese ‘cambio de temporada' que sugiere el título: hacia la izquierda cuelgan los azules, grises y morados; hacia la derecha la tonalidad se esclarece y emergen el rojo, el naranja y el amarillo. Toda esta mutación de paletas, lograda a través de técnicas mixtas propias de la autora.

CUADROS PERSONALES

Hay incluso ‘un cuadro que suena', según Esplá. Como la pieza estaba ligada a una canción, la artista decidió colocar un reproductor y unos audífonos para que la audiencia pueda oír el contexto musical de los colores que crean una ilusión óptica.

También hay una pintura en honor a su abuela. ‘Los cuadros tienen cierta voluntad, le van diciendo a la pintora cuáles son los colores que deben usarse. Yo estaba de duelo por mi abuela y no había trabajado eso. Ese cuadro ahora se ve muy feliz, pero en el fondo yo lo siento triste', reconoce la artista, quien ya había colgado sus obras en Mateo Sariel en 2015, para la exposición colectiva ‘Crónicas de una visión'.

‘Cada cuadro está relacionado a una experiencia con alguien. Hay varios retratos', añade Esplá. Durante sus largas jornadas en el estudio pintando esta serie de 12 cuadros, recibía visitas de amigos porque pintar es ‘un oficio solitario', y los visitantes eran ‘atrapados' en óleo.

‘Lo más difícil de pintar es no estar tan ensimismado en la intelectualidad que significa trabajar en el arte. Yo trato de darle importancia a la banalidad, bailo, salgo de fiesta, veo programas basura en la tele, para balancear, porque estamos en un plano real', reflexiona la artista, a puertas de cumplir 27 años.

Además, menciona Esplá, siempre está esa dificultad que atraviesa todo pintor: el saber cuándo termina una obra. ‘Hay varios cuadros en la expo que me gustaría seguir pintando, pero hay que saber dejarlos ir', dice.

UNA EXPOSICIÓN EN MOVIMIENTO

El día de la inauguración, que se llevó a cabo el pasado 19 de abril, Esplá presentó a la audiencia ocho textos traviesos, que se podían relacionar con cualquiera de los cuadros de ‘Cambio de temporada', cada quien podía crear su propia historia.

A esta dinámica se sumaba ‘el cuadro que suena' con los audífonos y una presentación de la agrupación de rock alternativo Sonó.

Todo esto generaba un movimiento en el público, no era solo un lugar para socializar, sino que realmente había una interacción con la obra.

La artista comenta que una palabra contemporánea que constantemente aparecía en su proceso de producción fue la palabra ‘guilla', un término de uso común en jóvenes para describir una distracción, algo llamativo o quizás una reflexión. ‘Una guilla es un tipo de selva que tenemos por dentro, en nuestra cabeza', detalla la artista.

El concepto de la selva tiene una fuerte presencia en su trabajo pictórico. Y recuerda el momento en el que surgió esta palabra en el léxico de su obra.

‘Cuando estuve en Bogotá me di cuenta que yo había nacido en una selva. Cuando uno vive en un país hay una especie de universalidad que nos hace creer que eso es todo lo que hay. Pero cuando sales, lo que hay en tu país ya lo puedes nombrar. Ahí empecé a darme cuenta que vivía en la selva y la extrañaba', rememora Esplá.

Empezó a pintar esa selva, pero no con los ojos de un artista figurativo que se esmera por ser fiel a la realidad, sino a deconstruir la imagen de la naturaleza y tratar de plasmar su raíz, su interior.

Por eso ha experimentado tanto con los materiales que utiliza sobre el lienzo. ‘Al final tú puedes ver una ventana en un cuadro pero en realidad es un objeto plano. Pintar es trabajar con la ilusión, transmitir que hay algo más, por eso es importante no darle todos los ingredientes al público, para que no pierda la ilusión', indica Esplá.

Exponer en la galería Mateo Sariel es prácticamente una tradición para ella. Recuerda acompañar a sus padres desde muy niña a la muestras que se inauguraban en esta sala de arte y, hoy, por fin, se transforma en un espacio para exhibir sus obras.

Ahora que se consolida esta etapa de su pintura con una muestra individual, Esplá se descubre pensando cuál será el siguiente paso en su carrera como artista.

Al menos por su parte, tiene una especialidad en muralismo y cuerpo en acción (performance), por parte de la Universidad Jorge Tadeo lozano, donde estudió por cinco años la carrera de arte.

‘La pintura es como el ballet de la danza o la música clásica de la música. Ahora estoy pensando qué hacer que no sea pintura, otras formas de hacer arte', concluye.

‘Yo trabajo lo abstracto, lo onírico y lo surreal... Quería pintar las selvas internas',

GABRIELA ESPLÁ,

ARTISTA