10 de Ago de 2022

Cultura

Nobel a la prosa inglesa y al trabajo en equipo

En los últimos días, el mundo ha despertado con nuevos acreedores al prestigioso Premio Nobel en Química, Física, Medicina y Literatura, hoy se espera el de la Paz

La historia de un mayordomo que se niega al amor por poner en primer lugar su trabajo para un aristócrata británico en una Inglaterra previa a la Segunda Guerra Mundial, es la premisa de The Remains of the Day , la obra maestra del escritor Kazuo Ishiguro, reciente ganador del premio Nobel de Literatura.

Ishiguro no figuraba en las casas de apuestas para ganar, como sí lo hacían el keniano Ngugi Wa Thiong'o, el israelí Amos Oz, el sirio Adonis o el japonés Haruki Murakami; sin embargo la fuerza emocional de sus novelas llevó a un fallo sorprendente que enlaza con la línea de elecciones inesperadas de la Academia Sueca en los últimos años.

Si en 2015 distinguió por primera vez el reportaje periodístico con la bielorrusa Svetlana Alexiévich y el año pasado traspasó el umbral de la literatura convencional con el cantautor estadounidense Bob Dylan, ahora ha regresado al campo más puramente literario, pero ha optado por un autor que no figuraba en las quinielas previas.

En declaraciones posteriores al fallo difundido en el antiguo edificio de la Bolsa de Estocolmo, la secretaria permanente de esta institución, Sara Danius, consideró a Ishiguro, autor de ocho libros, ‘un novelista brillante' que ha desarrollado su propia estética y ‘un magnífico artista de la lengua'.

‘Si mezclas a Jane Austen y a Franz Kafka, tienes a Kazuo Ishiguro. Tienes que añadir también un poco de Marcel Proust en la mezcla', dijo Danius sobre el autor de The Remains of the Day (1989), popularizada por la película homónima que protagonizó Anthony Hopkins y Emma Thompson en 1993.

La elección de Ishiguro refuerza el dominio de la prosa y de la literatura en inglés en el palmarés del Nobel: 77 de 114 escritores premiados son narradores y 29 usaron esa lengua, por 14 autores en francés, 13 en alemán y 11 en castellano.

Kazuo Ishiguro nació en 1954 en Nagashaki y vivió en Japón hasta los cinco años, ya que en 1960 su familia se trasladó al Reino Unido, donde su padre trabajó como oceanógrafo.

El escritor estudió Filología Inglesa y Filosofía en la Universidad de Kent y participó en un curso de escritura creativa en la Universidad de East Anglia, momento en el que empezó a publicar cuentos.

Su primera novela, A Pale View of Hills fue publicada en 1982 y con ella obtuvo el premio Winifred Holtby Memorial, pero fue en 1989 con The Remains of the Day cuando se consagró tras ganar el Booker Prize.

También obras de ciencia ficción como Never let me go (2005) y ha impregnado su obra de sus influencias musicales, sobre todo en la colección de relatos Nocturnes: Five Stories of Music and Nightfall .

Autor de guiones para películas y televisión, Ishiguro publicó su última novela hace dos años, The Buried Giant , una obra que explora ‘cómo la memoria se relaciona con el olvido, la historia con el presente y la fantasía con la realidad', según la Academia.

TRABAJO EN EQUIPO

La semana Nobel arrancó el lunes, con la concesión del premio de Medicina a los estadounidenses Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young por describir el ‘reloj biológico'.

Las revelaciones de sus estudios han llevado a una mejor comprensión de la adaptación de plantas y animales al ciclo circadiano, la sucesión del día y la noche, gracias al llamado ‘reloj biológico', algo que ayuda a explicar desde los problemas de jet lag e insomnio a las fases de la función clorofílica.

La trayectoria de estos tres científicos ya había sido reconocida de forma conjunta y en la última década han recibido varios galardones como el premio de Neurociencia de la Fundación Peter y Patricia Gruber (2009), el Louisa Gross Horwitz (2011), el Canada Gairdner (2012), el Massry (2012), el Shaw en Ciencias de la Vida y Medicina (2013) y el Wiley en Ciencias Biomédicas (2013).

El martes pasado sucedió el anuncio del de Física, que fue para los estadounidenses Rainer Weiss, Barry C. Barish y Kip S. Thorne, por su ‘decisiva contribución' a la detección de ‘las ondas gravitacionales'.

El Observatorio de Ondas Gravitacionales por Interferometría Láser (LIGO) detectó en septiembre de 2015, aunque no se difundió hasta cinco meses después, ese tipo de ondas, las fluctuaciones en el espacio-tiempo producidas por la aceleración de los cuerpos masivos cuando explota una supernova o colisionan agujeros negros.

Las investigaciones de Thorne, Barish y Weiss han contribuido de forma ‘decisiva' para culminar cuatro décadas de esfuerzos y coronar un proyecto en el que han colaborado más de un millar de científicos de una veintena de países y que ha revolucionado la astrofísica.

El Nobel de Química se anunció el miércoles, y recayó en el suizo Jacques Dubochet, el germano-estadounidense Joachim Frank y el británico Richard Henderson por desarrollar un método para biomoléculas hasta su nivel atómico.

La Real Academia Sueca de las Ciencias reconoció el trabajo de ellos por el desarrollo de la criomicroscopía electrónica para el estudio de las biomoléculas.

Los tres científicos contribuyeron a crear ‘un método efectivo para generar imágenes tridimensionales de las moléculas de la vida', con una técnica que, por ejemplo, ha permitido que se hayan visualizado cientos de biomoléculas o proteínas que presentan resistencia a la quimioterapia y a los antibióticos.

Ya para el lunes 9 de octubre, se completa la lista de los Premios Nobel 2017, pues ese día se anuncia el último reconocimento, el de Econmía y para entonces se sabrá quien o quienes han recibido el Nobel de la Paz, que se especula podría recaer en el Papa Francisco, el acuerdo nuclear iraní, los ‘cascos blancos' sirios, la Unión para las Libertades Civiles en América (ACLU), entre varios más.

De acuerdo con el testamento de Alfred Nobel, el fundador de los premios en 1895, pueden nominar candidatos catedráticos de universidad en Derecho, Historia y Ciencias Políticas; parlamentarios, antiguos laureados y miembros de cortes internacionales, entre otros.

Según dejó escrito en su testamento, el Nobel de la Paz debe reconocer a quienes contribuyan ‘al hermanamiento de los pueblos y a la eliminación o reducción de armamento, así como formar o impulsar congresos de paz', aunque el Comité no siempre se ha ajustado del todo a los criterios del magnate sueco.