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17 de Oct de 2019

Cultura

Los anglicismos invaden el diccionario de la RAE

Recientemente, la Real Academia Española incorporó 3,345 modificaciones entre nuevas palabras, definiciones y supresiones de vocablos

En la vida todo llega y todo pasa, así mismo ocurre con nuestro vocabulario, palabras vienen, palabras van y otras se adoptan. Prueba de ello es que el pasado 20 de diciembre el diccionario digital de la Real Academia Española (RAE) incorporó 3,345 modificaciones entre nuevas palabras (adiciones de artículos), definiciones (adiciones de acepciones), matizaciones en las definiciones (enmiendas de acepción de forma compleja) y supresiones de vocablos que ya no se utilizan.

‘Hubo trece años de distancia con la anterior actualización y ahora han pasado solo tres años. Ya tenemos la planta o el modelo para llevarlo a cabo, que será el digital...',

DARÍO VILLANUEVA

DIRECTOR DE LA RAE

Estos cambios anunciados por el director de la institución, Darío Villanueva, y la directora del texto, Paz Battaner, podrían considerarse en la edición 23.1 del diccionario, pues la última actualización en papel, la edición vigésima tercera, se hizo en octubre de 2014, trece años después de la anterior. Aseguran que el Internet facilita a la Academia la tarea de refrescar cada año el diccionario.

Pero lo novedoso es que añadieron al diccionario digital palabras en inglés como ‘fair play' (juego limpio), ‘cracker' (los que vulneran sistemas de seguridad informáticos) o ‘container' (en las acepciones de contenedor y de barco destinado al transporte de mercancías en contenedores) y ‘clicar' (en informática, hacer clic en una zona interactiva de la pantalla), que son parte de los anglicismos que poco a poco invaden el diccionario español.

Del árabe, también se toman ‘sharía' —la ‘ley religiosa islámica reguladora de todos los aspectos públicos y privados de la vida'—, ‘umma' —la comunidad de creyentes del islam—, ‘halal', el término empleado para designar la comida apta para consumo de musulmanes observantes, y ‘hummus', una crema de garbanzos muy popular en Oriente Medio.

En el diccionario ‘no censuramos los términos ingleses. De hecho, muchas palabras como raíl, vagón o fútbol, vienen de ahí y las hemos aceptado naturalmente. Lo que nos preocupa es la reiteración excesiva sin necesidad, como si tuviera más empaque o prosapia decir determinadas cosas en inglés', subraya Villanueva.

El director añade que un claro ejemplo es cuando esta mala práctica invade los terrenos oficiales como aquellas invitaciones a actos en los que se lee: ‘Dress code ‘o ‘save the date' y luego se vuelven populares.

José Luis Gómez, también académico de la RAE, explica que la invasión de anglicismos en la lengua española lleva en ocasiones a falta de comprensión por el abuso de usar términos anglosajones perfectamente innecesarios. ‘Todo se debe a que nosotros no nos sentimos tan orgullosos de nuestra lengua como los ingleses de la suya', apunta.

Para el profesor René Hernández, desde hace años la RAE está ‘prostituyendo' el idioma.

‘De continuar así, se va a perder el tan importante blindaje del que antes gozaba. Lo cierto es que el mundo cambia, pero hay cambios que se hacen lentos luego de muchas reflexiones, sin embargo la RAE va a la velocidad de la luz', añade el profesor Hernández.

En cambio, el escritor panameño Carlos Fong señala que los anglicismos no afectan en nada la lengua ‘el español es un idioma que cada día tiene más poder hasta en países que uno no espera, como en África', sitio donde estuvo recientemente y se asombró de que se hablaba muy bien el español.

ALGUNAS DESAPARECIERON

Algunas palabras ‘obsoletas' han desaparecido del diccionario, de tal forma que 20 vocablos en desuso han sido suprimidos de la versión digital. Un ejemplo, inceptor (persona que comienza o inicia algo) ya no está en el Diccionario de la Lengua Española (DLE).

Según Villanueva, los nuevos cambios son inmediatos y desde este mismo mes ya se encuentran en la versión digital de DLE, una labor patrocinada por la Obra Social ‘la Caixa', que ha renovado por otros tres años su convenio con la RAE.

Sin embargo, se incluyó palabras como buenismo (actitud de quien ante los conflictos rebaja su gravedad, cede con benevolencia o actúa con excesiva tolerancia), posverdad (distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales), o postureo (actitud artificiosa e impostada que se adopta por conveniencia o presunción.

ANGLICISMOS CON SU EQUIVALENTE EN ESPAÑOL

Lo que ocurre muy a menudo es que las personas prefieren utilizar la escritura inglesa y no la española, debido al uso generalizado de ciertos anglicismos. En este caso la RAE recomienda utilizar las palabras equivalentes, ya con plena validez, en lugar de seguir usando los términos propios del inglés. Así, por ejemplo, se debe utilizar ‘conversar' o ‘charlar' en vez de chatear; teléfono inteligente y no smarphone .

Aun cuando las palabras inglesas tienen su forma correspondiente en el idioma español, siempre existen aquellas que se caracterizan por presentar dificultades al momento de establecer una forma adaptada al sistema lingüístico del castellano.

Un ejemplo sería el término informático hardware. No existe aún una palabra en español con la cual se pueda designar a todos los componentes físicos de una computadora.

Otros anglicismos que ya existían en la RAE son hobby (pasatiempo), parking (aparcamiento), show (espectáculo), chat (charla), closet ( armario), disquete (unidad de almacenamiento de archivos informáticos).

Por su lado, la directora Paz Battaner señala que el nuevo diccionario incluye marcas de ‘españolismos' para dejar claro que son expresiones usadas solo en España. Igualmente hay americanismos concretos, como en el caso de deportivo para hablar de un pabellón o ñoña, una forma de tratamiento rural en España.

El escritor panameño resalta que las lenguas son un hecho social y, por tanto, evolucionan. ‘Considero que ningún idioma afecta al otro, sino que se enriquecen más', añade el escritor. ‘Lo más importante es enseñar a los estudiantes a pensar y escribir bien nuestro idioma a la hora de expresar las ideas'. Solo toca adaptarnos a los nuevos cambios a lo que llamamos la era digital.