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14 de Oct de 2019

Cultura

El poder psicológico del flamenco

La práctica del baile con raíces en varias culturas contribuye al desarrollo físico y mental de quien lo realiza

Más que música y baile, el flamenco, expresión artística que surge de la mezcla de culturas como la árabe, la judía, la de los gitanos y la andaluza, tiene un poder psicológico. ‘Es capaz de formar y reforzar la alta autoestima' o, por el contrario, si no es bien transmitido o enseñado, puede ‘frustrar y afectar la confianza en sí mismo' de quien lo aprende, asegura Beatriz Rached, bailaora y coreógrafa profesional de flamenco, directora de FBR Academia.

A lo largo del tiempo, el flamenco en Panamá ha ganado popularidad gracias a iniciativas como festivales y la creación de escuelas dedicadas a la enseñanza de este baile que, se cree, surgió a finales del siglo XVIII en ciudades y villas agrarias de la Baja Andalucía.

Resultante de la fusión de la música vocal, el acompañamiento musical y por supuesto, el arte de la danza denominados, respectivamente, cante, toque y baile, se trasmite a través de familias, artistas, agrupaciones sociales y escuelas que desempeñan un rol importante en la difusión y preservación de este arte.

‘Nuestra recomendación es iniciar el aprendizaje de este baile a partir de los dos años y medio. A esta edad las niñas comienzan con lo que nosotros llamamos flamenco divertido, que es una introducción a las técnicas de la danza', apunta Rached.

Durante esta primera y siguientes etapas de enseñanza, el aspecto pedagógico y psicológico desempeñan un papel trascendental en la vida de las niñas, tanto a nivel personal como de futuras profesionales.

La directora de FBR Academia y también comunicadora social señala que en el flamenco divertido se les enseña a las niñas a preparar su cuerpo para, posteriormente, desarrollar la técnica como tal. ‘Ellas aprenden asociando juegos y canciones con los ejercicios para desarrollar su oído musical', dice.

La técnica del flamenco es compleja. ‘La dificultad está en que se trabaja al mismo tiempo pie, rodilla, pierna, cadera, tronco, pecho, hombro, codo, mano y cabeza, cada parte va a hacer una cosa distinta', indica la bailaora profesional.

Por lo tanto, ‘a nivel de niñas entre 2 años y medio y 6 años, realmente ninguna lo hace en un 100% bien, porque no tienen la motricidad fina y gruesa que requieren estos pasos para zapatear', afirma Rached.

En este orden, a la hora de corregir ‘aplicamos en un 100% la psicología positiva. No nos enfocamos en decir que algo está mal o que no sale el paso, sino en guiarlas para que salga mejor'.

‘Por ejemplo', dice Rached, ‘en lugar de decir no te sale el paso, decirles trabaja este brazo de esta forma para que te salga mejor. Psicología positiva, siempre reforzando lo bueno para que ellas fortalezcan su autoestima y confianza en sí mismas'.

Rached, quien ha impartido clases de técnica y coreografía en Panamá, Estados Unidos, Venezuela y Ecuador asevera que ‘juzgar a una niña menor de 7 años si lo hace bien o lo hace mal, sería algo errado por parte de los docentes y hasta de los representantes'.

Agrega que ‘a esa edad ellas están para introducirse al arte, divertirse y culturizarse de una manera distinta. Por supuesto que en esas edades como son esponjas, van adquiriendo destrezas que luego, cuando su cuerpo y mente estén listos, gracias a la enseñanza y prácticas, salen a relucir'.

Durante esta etapa de enseñanza la profesional aconseja medir el conocimiento y destreza de los alumnos a través de ‘parámetros acorde con cada edad'.

Explica que ‘a partir de los tres años las niñas son capaces de seguir coreografías y de aprenderse rutinas completas. Lo que hacemos a nivel psicológico es captar su atención por cinco minutos, porque está comprobado que las niñas logran un tiempo de concentración equivalente a su edad más dos minutos. De esa forma nuestras profesoras están capacitadas para hacer un ejercicio importante que dure cinco minutos y luego se alterna con una actividad didáctica con juegos o una canción, algo que las motive y les descanse la mente para volver a captar su atención en los siguientes cinco minutos'.

Sumado al valor psicológico, la actividad física que demanda la práctica del flamenco también es un beneficio para quien practica la expresión artística.

‘Inicié a bailar flamenco pues por motivos de salud debía bajar de peso y nunca me ha sido fácil llevar una rutina de ejercicios', apunta Claribel Del Valle, bailadora profesional de flamenco.

Del Valle recuerda que hace 10 años fue invitada a una actividad donde el baile flamenco fue la pieza principal.

‘Los comentarios eran que más que un baile era una actividad que beneficiaba la salud física y mental. Ese mismo día, con el visto bueno de mi doctor, busqué dónde aprender a bailar', dice.

‘En unos meses quemé mucha grasa, adelgacé, fortalecí los músculos de piernas, brazos y abdomen. Físicamente me siento mucho mejor y, por supuesto, mi salud mejoró bastante', agrega la bailaora.

Inscrito en 2010 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, el flamenco también contribuye al desarrollo de valores y buenas actitudes.

Carlota Martínez, madre de una infante de ocho años, estudiante de flamenco, asegura que ‘desde que entró a la escuela de flamenco es más puntual y responsable en lo que hace'.

Detalla que ‘antes me costaba levantarla para ir a clases, pero luego vi un cambio en ella. Me comenta la instructora de baile de flamenco que allí les enseñan bastante el valor de la disciplina, responsabilidad y puntualidad. Unos meses después de estar en la academia de baile, es más responsable y disciplinada hasta en su escuela, ya no me cuesta levantarla'.

Rached, quien ha producido y coreografiado siete espectáculos en Panamá, asegura que ‘el flamenco trabaja mente y cuerpo al mismo tiempo, ejercitándose de una forma divertida'.

‘Lo más importante es que formamos personas responsables, sanas física y mentalmente, que aunque en la vida adulta no se dediquen al baile, este contribuyó a su buena formación', dice.

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‘A esa edad ellas están para introducirse al arte, divertirse y culturizarse de una manera distinta. Por supuesto que en esas edades, como son esponjas, van adquiriendo destrezas que luego, cuando su cuerpo y mente estén listos, y gracias a la enseñanza y prácticas, salen a relucir',

BEATRIZ RACHED

BAILAORA Y COREÓGRAFA PROFESIONAL DE FLAMENCO