La Estrella de Panamá
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23 de Oct de 2019

Cultura

La mujer, el feminismo y lo femenino

‘Fémina' es el nombre de la muestra que la argentina Sol Halabi presenta en Galería Allegro. En tre flores, rostros y figuras de mujeres explora el universo de lo femenino, una expresión relacionada con lo natural y lo coherente

A Sol Halabi le encanta Panamá, aunque admite, nunca ha estado por mucho tiempo. ‘Debería quedarme un poco más', medita. Y es que la artista plástica es una convencida de que hay lugares con los que se tiene una buena conexión. En nuestro país Halabi presenta su sexta exposición. Su trabajo no es desconocido, llama mucho la atención el detalle de los rostros de mujer, lo etéreo de los escenarios en que las protagonistas de sus cuadros se ubican. Pero en esta ocasión lo femenino asume una importancia aun mayor. La muestra que presenta en esta ocasión Sol se llama Fémina.

¿Están las mujeres de moda? ‘No sé si llamarla moda y si es una moda, pues al fin es una buena', asegura. Para la artista, con los movimientos de reivindicación de la mujer ‘es evidente algo que no se está viendo, y está muy presente, es una necesidad de que se visualice la mujer; es una lucha, aunque en ese sentido no me parece tan bueno, porque donde hay confrontación hay miedo y sería bueno llegar a un equilibrio sin que sea a través del miedo', afirma.

En este movimiento que es muy fuerte no solo en Argentina, sino a nivel internacional, Halabi ve como positivo el alcance a esos derechos, que se logre un equilibrio y sobre todo, que se abran discusiones y debates.

La mujer siempre ha sido tema en las obras de Halabi, sin embargo, su principal interés no está en el género, más bien, en lo femenino. Y lo femenino no es exclusivo de la mujer. ‘Es un arquetipo que tenemos tanto hombres como mujeres. Me interesa más lo femenino como una expresión, como un arquetipo pero que nos pertenece a todos. El hombre tiene también su parte femenina y nosotras tenemos nuestra parte masculina, es la expresión de la energía que toma esa forma', detalla.

Para Halabi, la energía tiene dos polaridades, no terminas de conocer una si no percibes ambas.

LAS FLORES Y LO FEMENINO

La pintura de Sol es muy femenina, en el sentido de que no es el resultado de un acto racional ‘yo no establezco lo que voy a hacer sino que va emergiendo, va surgiendo, es más, lo veo como algo asociado a las plantas, en las que hay meses que no ves nada y de repente nace, pero no nace de la nada. Había algo que no veías, que estaba debajo de la tierra, que estaba allí y cuando se dan todos los factores y llega a su tiempo nace'. Eventualmente cuando esto sucede, es mucho más sencillo ver lo que en un principio estaba oculto. La pintura o la imagen en general es esa flor que emergió, pero tras ella hay un proceso que no fue visible, pero que aparece en su manifestación final.

La flor está asociada a lo femenino pero no necesariamente por su belleza, más bien tiene que ver con el principio de la tierra, los ciclos, los tiempos que hacen que elementos o ideas surjan de una forma natural. Y para Sol, la naturaleza hizo evidente esto en tiempos recientes. ‘Estaba viviendo en un lugar donde el invierno es duro, con un viento frío, helado, y llegaba la primavera como una explosión, con una cantidad de flores que todas estaban allí esperando su momento. Es alucinante'. Halabi recuerda esas imágenes que simplemente acallan la mente.

‘La forma de observar una flor es solo mirándola, No tienes que atravesar un campo mental para llegar a ella La ves y es perfecta, tiene una geometría implícita, no hacen falta palabras, observando puedes captar que hay un orden, que hay unos tiempos, que hay a un orden perfecto en el que cuando uno se relaja puede entrar', argumenta. Y para la artista allí está la esencia de lo femenino.

EN DEFENSA DE LA BELLEZA

En la historia del arte el tema de la belleza fue muy combatido, sobre todo, en los movimientos de vanguardia. Había que destruir la belleza, que el arte no fuera bello, relata Sol. ‘Y yo sí quiero que la pintura sea bella, pero no con una belleza superficial sino una belleza que resuene, que yo sienta que hay algo allí, que está bueno y que me lleva a un punto de no pensamiento', se explaya. Para la argentina la belleza es un punto de embelezamiento donde se logra callar la cabeza. ‘La belleza tiene esa capacidad, la tiene una flor, la tiene una planta, acallan todo lo que no tenga que sonar, para transmitir algo que va en otro sentido. Es como un camino inverso, lo sientes en tu cuerpo y después aparecen las palabras y las formas y pensamientos con respecto a eso pero la llegada es más intuitiva que racional'. Ese estado de embelezamiento no necesariamente lo provoca algo físicamente hermoso sino que inicialmente te atrae pero que luego muestra una la coherencia de algo entre su forma y lo que percibe tu ser. ‘La naturaleza tiene eso porque no pretende ser otra cosa frente a lo que es, hay una coherencia perfecta entre su forma, su función y lo que necesitas.', acota.

Lo femenino se comunica así, no a través del intelecto sino a través de la emoción y de la intuición. Y así pinta Sol Halabi quien, observando su obra terminada se percató que en su muestra Fémina, están representados los arquetipos femeninos que destaca Karl Jung: la doncella, la madre, la sabia… ese ha sido el resultado final, el florecimiento de este nuevo ciclo de la pintora.

Sol necesita vivir para pintar. ‘Necesitas las vivencias, simplemente vives y hay un momento en que luego necesitas encerrarte y pintar. Y todas esas vivencias va a un punto central y las pinturas todas llegan a ese punto central. De esas vivencias tratas de buscar la coherencia y la belleza y la pintura me ayuda a ver esas cosas', ilustra. A veces se ve caos, admite la artista, pero llega un momento en que se alcanza ese punto central de calma en el que se cierran ciclos y se inician otros que arrancan ese proceso para salir. Mis ciclos de pintura tiene que ver con eso: salir vivir, pintar, hacer alguna otra cosa, pintar, entonces se cierra el ciclo y lo muestro'. Nueve meses tomó a Halabi preparar esta muestra que cierra el ciclo. ‘Todos tenemos una parte que está esperando para aflorar, cuando logramos calmar la furia lo o que hay detrás rompiendo con lo natural, allí sale', concluye.