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03 de Apr de 2020

Cultura

En honor a la voz de las campanas

El documental ‘Suenan las Campanas', que se proyecta mañana, narra la tradición del repique de las campanas en La Villa de Los Santos

Una voz que pertenece a todos, pero pocos conocen su valor. Esa que anuncia luto, alegría... llama a la rebeldía y a la vez, a la unión. Es la voz de las campanas que ‘más allá del entorno religioso, son un medio de comunicación de alto alcance', afirma Luz Boyd, directora de ‘Suenan las Campanas'.

El documental, que se proyecta mañana 20 de noviembre como parte del proyecto ‘Documental Panamá' de TVN Media y Fundación Motta, narra la tradición del repique de las campanas en La Villa de Los Santos, región centinela de costumbres culturales panameñas.

EL PERSONAJE DE LA TORRE CAMPANARIO

En medio de la quietud matutina del pueblo de La Villa de Los Santos, territorio que guarda aspectos físicos ancestrales, al igual que tradiciones como la celebración religiosa y cultural de Corpus Christi; Luis Carlos Mendoza, personaje central del documental, se prepara en su hogar para salir a cumplir su misión.

‘No hay monto que pueda compensar el sacrificio que demanda ese trabajo, porque estás atado a la torre los 365 días del año y a cualquier hora podría ser necesario el toque de las campanas',

LUZ BOYD

DIRECTORA DE ‘SUENAN LAS CAMPANAS'

Sus pasos son lentos, pero firmes; propios de un adulto mayor de 78 años de edad y con un amplio marco de referencia en la labor que realiza. Son 57 escalones los que debe ascender para llegar a la torre campanario.

A su paso, el chirriar de la lechuza, huésped de la torre, se deja escuchar junto al chasquido de los escalones de madera.

‘Me preocupa que el día que muera no haya quien pueda tocar las campanas', comenta Mendoza, encargado de tocar las campanas de la Iglesia de San Atanasio, declarada Patrimonio Histórico Nacional en 1938 y ubicada en el centro de la ciudad, junto al Parque Simón Bolívar y frente al Museo de la Nacionalidad.

Mendoza aprendió a tocar las campanas a los 15 años de edad. Su tío, que tenía el mismo oficio, le enseñó. ‘Ser campanero es una tradición familiar', afirma Boyd.

La directora de ‘Suenan las Campanas' destaca que Mendoza ‘es un hombre que tiene vocación de servicio, un hombre que entiende y valora los aspectos culturales y folclóricos del país. Pasa todo su día alrededor de la Iglesia. Ese es su mundo, su vida. Si no está en el parque, está en la piquera de taxi cerca de la iglesia, dentro de la iglesia o fuera de ella, pero siempre se mantiene cerca de la parroquia'.

A pesar que La Villa de los Santos, según explica Boyd, tiene una larga tradición de campaneros, hoy Mendoza no tiene relevo. ‘Hay personas que tienen conocimiento sobre el repique de las campanas, pero no están dispuestas a asumir ese trabajo, pues es necesario estar disponibles los 365 días del año'.

De acuerdo con una investigación previa al documental, varios moradores del pueblo llegaron a tocar las campanas de la Iglesia de San Atanasio, pues por un tiempo Mendoza, a quien por su peculiar rostro le dicen ‘muñeco', ejerció como bombero. Sin embargo, estos campaneros abandonaron el oficio y decidieron dedicarse a otros trabajos.

Aunque la función tiene una remuneración económica, ‘no hay monto que pueda compensar el sacrificio que demanda ese trabajo, porque estás atado a la torre los 365 días del año y a cualquier hora podría ser necesario el toque de las campanas', dice Boyd.

CAMPANAS HISTÓRICAS

Según las investigaciones realizadas por Boyd, es probable que las campanas que hoy toca Mendoza hayan repicado el 10 de noviembre de 1821.

UN SONIDO DISTINTIVO

Las campanas son un instrumento conocido alrededor del mundo

El metal tradicional para las campanas es el bronce. Durante los siglos V, VI y VII, debieron ser de reducido tamaño.

Pero fueron aumentando de tamaño sucesivamente hasta que en el siglo XIII se fundieron de grandes dimensiones.

Suelen llevar las campanas en la superficie externa, ya desde antiguo, algunas inscripciones en relieve.

‘Las campanas que llegan a Panamá vienen principalmente de Perú, Estados Unidos y España. A su llegada se les dedica un culto divino o bautismo. Y es allí cuando se les establece un nombre, antes de enviarlas a las torres. Las campanas de la Iglesia de San Atanasio datan de los años 1700 y 1800 y aunque no hay mayores detalles, se conoce que repicaron el 28 de noviembre de 1821', explica Boyd.

Asevera que desde aquella época las campanas se utilizaron para llamar al pueblo, ‘en esta ocasión a la rebeldía y unión'.

‘Suenan las Campanas' evidencia una tradición que ha estado con nosotros desde siempre, pero permanece a la distancia. Una tradición que está en una etapa que podría ser su fin, porque no se le ha dedicado el tiempo y el análisis que, siento yo, debió ser', expresa la directora del documental, quien a su vez asegura que no hay información escrita sobre el tema.

A través del documental Boyd ‘hace docencia de una parte de nuestro patrimonio sonoro que quizás no consideramos como tal, porque lo asociamos con el tema religioso', dice.

Aunque existen métodos modernos como la electrificación de las campanas, en La Villa de Los Santos desean conservar la tradición. Mendoza es el encargado de trasmitir, más que el conocimiento, la pasión por la voz que convoca a un pueblo, llama a la alegría, al luto..., por la voz de las campanas.