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12 de Dec de 2019

Cultura

‘Instituciones en crisis demandan transformaciones profundas' Ángela Laguna:

La presidenta de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos habla sobre la necesidad de igualdad y transparencia en los contratos con el Estado y de elevar a los profesionales de la ingeniería y la arquitectura dentro de la escala de valores sociales de la nación

‘Instituciones en crisis demandan transformaciones profundas' Ángela Laguna:

Ángela Laguna es la primera hija de un expresidente de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA) elegida para asumir el máximo cargo gerencial de la entidad. Es una de las siete mujeres que ha estado al frente de ese gremio en 100 años, periodo en el cual han sido electos 83 presidentes. Su padre, el ingeniero Carlos Eduardo Laguna Navas, fue presidente de la entidad en 1980. Reconoce en él la fuente inspiradora para estudiar ingeniería, un gremio que este mes de septiembre cumple 100 años de fundación como referente técnico y consultor del Estado. Desde su creación, la SPIA ha hecho de la defensa de la profesión una de sus banderas, luchando porque las licitaciones públicas no excluyan a las empresas panameñas. Durante una entrevista con La Estrella de Panamá , Laguna habló sobre la necesidad de igualdad y transparencia en los contratos con el Estado, de elevar a los profesionales de la ingeniería y la arquitectura dentro de la escala de valores sociales de la nación e impulsar su mejoramiento técnico, del bienestar humano y el desarrollo equilibrado. ‘La SPIA tiene una marca de 100 años de tradición y credibilidad en sus posiciones ante la comunidad, lo cual evidencia su pertinencia', resaltó. También se refirió a problemas acuciantes como la necesidad de nuevas fuentes de agua para el consumo humano, las operaciones del Canal y el desarrollo agrícola e industrial del país. Consideró, al mismo tiempo, la gravedad de la crisis institucional que amenaza al país y la necesidad de que el gobierno realice las transformaciones profundas que demanda la actualidad.

¿Cuándo se creó la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos y con qué propósitos?

La SPIA es un gremio con personería jurídica, sin fines de lucro, que reúne a los profesionales panameños de la ingeniería y la arquitectura. Fue fundada el 15 de septiembre de 1919 y su primer presidente fue el ingeniero Abel Bravo. Entre sus fines y propósitos se destacan agrupar en su seno a todos los ingenieros y arquitectos de Panamá y hacer de ellos un factor preponderante en el desarrollo económico y social del país. Tal como lo establecen sus estatutos, la SPIA procura elevar ambas profesiones dentro de la escala de valores sociales de la Nación e impulsar el mejoramiento técnico y el éxito profesional de sus miembros dentro de las reglas más estrictas de la ética profesional.

¿Cuáles considera que son los mayores aportes de la SPIA?

Los principales aportes se deben a nuestro permanente papel como ente consultor del Estado y de los gobiernos locales bajo la perspectiva estrictamente técnica del gremio y los constantes pronunciamientos en temas concernientes al desarrollo económico, social y cultural del país. En 1959, la SPIA propuso la creación de la Junta Técnica de Ingeniería y Arquitectura, ente de derecho público que este año conmemora 60 años de existencia, cumpliendo su labor de regular y velar por el buen desempeño de los profesionales de la ingeniería, arquitectura y carreras afines, quienes son responsables de proyectos y obras que debieran sustentar el progreso económico, el bienestar humano y el desarrollo equilibrado, que es la base de la sostenibilidad ambiental y social.

¿Cuál es la relación entre la SPIA y la Junta Técnica de Ingeniería y Arquitectura (JTIA)?

Hay una relación muy estrecha, puesto que en virtud de la Ley 15 de 1959, el presidente de la SPIA también es presidente de la JTIA. Adicionalmente, por esta ley, varios miembros de la Junta son, además, miembros de la SPIA. Hay muchos profesionales de la SPIA apoyando voluntariamente a la Junta Técnica en el cumplimiento de su deber de velar por el cumplimiento de la Ley 15 de 1959, cuyo propósito es salvaguardar la seguridad humana. Esto se realiza a través de comités consultivos, sus comisionados e inspectores. Nos corresponde seguir perfeccionando el proceso de modernización y de adecuación que se ha iniciado en la JTIA de manera que podamos cumplir eficazmente sus funciones, respetando sus valores de transparencia, responsabilidad y eficiencia

¿Cuál es el rol de la SPIA en la comunidad y ante sus agremiados?

Durante estos 100 años ha sido de servir como referente técnico. Esta asociación hace pronunciamientos oportunos que tienen mayor peso específico ante la opinión pública que el valor que tendrían comentarios de carácter técnico realizados a nivel personal, porque no son respaldados por un juicio individual, sino por la posición consensuada de nuestros profesionales, emanada de las comisiones de trabajo. La comunidad ve en la SPIA a un gremio amigo, dispuesto siempre a escuchar los problemas que los aquejan, al margen de que sus acciones no sean de carácter coercitivo. Aun así, ofrecemos alternativas reales de solución. La SPIA reconoce también que debe coadyuvar al perfeccionamiento profesional y la actualización de sus agremiados, por lo que son frecuentes las conferencias sobre megaproyectos, nuevos productos, nuevas tecnologías y mejores formas de gestión. Creemos en que los profesionales debemos crecer como seres humanos de manera permanente e integral, por lo que las actividades técnicas se ven complementadas con eventos de carácter cultural.

¿Cómo ha sido la participación de las mujeres dentro de la SPIA?

A partir de la década de 1980, se hizo más visible la participación de las mujeres en la SPIA, escogiéndose en 1984 a la arquitecta Lilia Margarita Pérez como la primera presidenta. En 1991, se tuvo en Pastora Franceschi la primera ingeniera presidenta. A partir de 2008, fecha de la presidencia de la arquitecta Magda Bernard, se hacen más frecuentes las presidencias lideradas por mujeres, siendo estas las ingenieras Miriam Tejada de Solís, Djurjika Kuntich y María Lombardo. Adicionalmente, se ve la participación de las profesionales en directivas de colegios, de seccionales y en las coordinaciones de las múltiples comisiones de la SPIA.

¿Cuáles son actualmente las principales preocupaciones de la asociación?

La defensa de la profesión continúa siendo la principal bandera de nuestro gremio, quien hace continuas exigencias al estricto cumplimiento de la Ley 15 de 1959. En las últimas décadas, hemos observado un número considerable de profesionales de la ingeniería y la arquitectura no idóneos que trabajan en obras y megaproyectos contratados por el Estado, en abierta violación a la norma. En las megaobras de los últimos períodos de gobierno, hemos observado licitaciones que resultan abiertamente excluyentes para las empresas panameñas, lo cual ha causado una evidente afectación a la industria local, a la mano de obra idónea panameña y a toda la actividad económica que se deriva de ésta. Hemos hecho llamados de atención para que la adjudicación de los proyectos concebidos por el Estado para propiciar el desarrollo del país y mejorar la calidad de vida de los que aquí residen, se realicen con transparencia, igualdad de condiciones para los proponentes y equilibrio contractual entre el Estado y los contratistas. En cuanto al ordenamiento territorial, el país requiere de reglas claras y de la ejecución de un desarrollo urbano con densificaciones acordes al crecimiento demográfico. Con respecto al tema del agua, es imprescindible que su conservación, administración y manejo ocupe el más alto nivel en una matriz de desarrollo sostenible.

¿Considera que la SPIA tiene pertinencia ante la comunidad?

Un factor que denota pertinencia es la reputación de la organización. En un país en que cada entidad se ve siempre tan cuestionada, es relevante y motivador que la SPIA sea considerada un referente técnico, cuya opinión es esperada y respetada por la población panameña. La SPIA tiene una marca de 100 años de tradición y credibilidad en sus posiciones ante la comunidad, lo cual evidencia su pertinencia.

¿Qué motiva a los miembros a participar en un gremio como la SPIA? ¿Que la motivó a usted?

A veces nos cuesta explicar a otros el tiempo que dedicamos a la SPIA, porque esta decisión es contrastante en una sociedad en que impera el egoísmo, la apropiación ilegítima, la falta de transparencia y el flagelo de la corrupción. Sin embargo, la SPIA es un gremio cuyo norte es el compromiso con la comunidad, y que cuenta con los elementos técnicos y éticos para constituirse en uno de los agentes de cambio, en medio de una sociedad en la que los antivalores han ganado terreno en el esferas políticas, sociales y culturales. La mística de nuestros integrantes y unos estatutos que fortalecen la unidad monolítica son factores que nos motivan a luchar por lograr transformaciones en el orden social existente. Es oportuno destacar la contribución de 83 presidentes que realizaron su labor en conjunto con un amplio número de directivos de colegios y seccionales, y participantes de las múltiples comisiones, quienes han puesto sus dones al servicio de las mayorías. En mi caso particular, la fuente inspiradora para estudiar ingeniería y posteriormente ingresar a este glorioso gremio fue mi padre, el ingeniero Carlos Eduardo Laguna Navas, quien también fuera presidente de la SPIA en 1980, quien hace varios años me había encomendado la misión de venir también a dar mi aporte personal al fortalecimiento de su querida SPIA, como la primera presidente en ser hija de un expresidente.

¿Sobre qué aspectos de la vida nacional llamaría la atención al actual gobierno?

Hay muchas expectativas con respecto al actuar del gobierno que inició hace dos meses, el cual se enfrenta a la administración de un país cuyas instituciones están en crisis. Se espera, por tanto, que se realicen las transformaciones profundas que Panamá demanda, que se fortalezca la institucionalidad, que se dé prioridad a la planificación, la transparencia, la coordinación interinstitucional, la procura de una vida digna para todos los panameños y el rescate de los valores morales y éticos que son fundamentales para una sociedad sana.