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21 de Nov de 2019

Cultura

¡El divorcio del siglo! Éxito y mediocridad

'Aquello que separa a los emprendedores exitosos de los que no triunfan es la disciplina', Steve Jobs

¡El divorcio del siglo! Éxito y mediocridadShutterstock

La Madre Teresa de Calcuta dijo alguna vez: “A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota, ¡persevera!”.

Aunque los medios te pinten un mundo mágico de Peter Pan y los libros te vendan el secreto del éxito de la nada sin decirte dónde está el meollo del asunto, no existe gratificación más grande que lograr algo por lo cual has trabajado incansablemente… así que ¡trabaja!

Probablemente el cáncer del mundo, además de la indiferencia y la falta de valores, es la dejadez… Dicho de otro modo, la mediocridad y el creer que todo se puede conseguir sin esfuerzo. ¡Nada más absurdo y estúpido!

Ningún país, empresa o persona puede llegar a convertirse en miembro del club del primer mundo con mentalidad de tercera o mediocre, así de simple.

Te presento cuatro antídotos contra la mediocridad, a mí me sirven, espero que tú, en tu infinita creatividad e inteligencia, puedas adaptarlos a tu estilo de vida.

¡El éxito no tiene reloj!

Esto no significa que vas a tener jornadas maratónicas de trabajo que atenten contra tu vida o familia y que le darás vuelta al reloj siete veces, pero sí significa que no estarás con tu cartera y caja de comida en las piernas a las 4:45 p.m. esperando a que el reloj marque las 5:00 p.m. o que estés ansioso por que sea el coffee break de las 10:00 a.m. cuando apenas acabas de marcar tu entrada.

Si el tiempo es tu barrera para dar más, destruye ese reloj de la pared, quítatelo de la muñeca… Charles Chaplin decía: “Cuando el tiempo no es tu dueño, haces cosas increíbles con un final perfecto”.

Cómprate un planificador del día y anota antes de irte a casa, las prioridades de mañana. Eso sí, respeta tu propia agenda, pasada tu jornada laboral, planifica lo del día siguiente y vuelve a repetirlo.

Los gerentes de hoy creen que haciendo mil cosas son productivos y que el tiempo no les alcanza… la realidad es que muchos no hacen nada en ocho horas productivas por no planificar.

¡Recuerda ser gente cuando vas de subida!

Seas gerente, dueño, rey, embajador, presidente, lo que sea, evita que los humos se te suban a la cabeza. Saluda a todo el mundo sin importar qué oficio tengan. He estado en muchas empresas donde el dueño o gerente entra y mira a todos de reojo, incluyendo a los clientes que le dan de comer, sin decir tan siquiera hola… La soberbia es la aliada del pensamiento mediocre.

Responde los correos que te envíen, así sea sólo para escribir “recibido”. No hagas a tu secretaria o asistente cómplice de tus respuestas como la del “dile que no estoy”. Almuerza de vez en cuando con tu equipo de trabajo e interésate por quiénes son. Mi socia tiene una frase especial: “En la vida, o eres ola o eres playa, y las olas siempre van a morir a la playa”.

Te recuerdo, la sensación de éxito es efímera, un día la tienes y otro día desaparece.

Cuando tengas que levantarte de nuevo porque te caíste, es mejor encontrar muchas manos de apoyo, que hacerlo tu solo.

¡Hagas lo que hagas, no te sientas menos y ámalo!

Si eres el barrendero de la empresa, hazlo con excelencia, en tus manos está resguardar la salud de tus compañeros y de su área de trabajo”… O sea, ¡tremenda responsabilidad! Y si eres el dueño, ama tu sueño y no lo veas como maldición, que de él dependen muchas familias.

Recientemente vi a un vendedor de chicles en la calle con saco y corbata, con una sonrisas de oreja a oreja… Él es empresario y lo hace atendiendo a sus clientes con una sonrisa y buena presencia.

Si no amas lo que haces, retírate y deja tu puesto a otro que sí lo haga, porque te garantizo que será más productivo.

Sin pasión, ¿valdría la pena vivir la vida? El gran pintor francés Henri Matisse lo resume mejor: “Sin pasión no hay arte” y la Madre Teresa de Calcuta lo refuerza con: “Ama hasta que te duela”.

Y por último… ¡Aprende, que nadie nace sabiendo!

“Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber”, Albert Einstein.

“El verdadero discípulo es el que supera al maestro”, Isaac Newton.

Jamás te divorcies del saber, eso te lleva a ser lo que sueñas, a lograr lo que te propongas, a romper barreras como la mediocridad y a trascender en la humanidad… Porque como decía Steve Jobs: “Solo aquel que está lo suficientemente loco como para creer que puede cambiar el mundo, lo hace...”. Claro, solo si preparas tu locura con una basta sabiduría.

Y por último, amigo lector, estudia como si fueras a vivir por siempre, y vive… como si fueras a morir mañana.