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28 de Sep de 2020

Cultura

Mitos de La Gioconda, la obra maestra de Da Vinci

Y justo hoy cuando se celebra el Día Mundial del Arte, se conmemora el natalicio de uno de los artistas más trascendentales de la historia. Exploramos a través de una de sus grandes obras, la trayectoria de Leonardo, un italiano multifacético e impulsor de la creatividad

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Se cree que Leonardo trabajó en el cuadro entre 1503 y 1517, mientras estaba en Florencia, y después en Francia.Pixabay.

Hay una pieza que ha sido durante siglos objeto de admiración para los curiosos del arte. Un óleo de la época renacentista, cuya firma corresponde a uno de los polímatas más importantes del mundo, Leonardo Da Vinci. La Gioconda, obra maestra del pintor italiano, es la gema del museo del Louvre, en París y millones se agrupan cada año para verla.

Y precisamente hoy, cuando se celebra el Día Mundial del Arte, también se conmemora el natalicio de uno de los artistas de mayor trascendencia en la historia. Leonardo Da Vinci nació un 15 de abril de 1452, Anchiano, Italia. Además de ser pintor y pionero en los campos de la ciencia, las matemáticas y la ingeniería, según recogen los historiadores, también se destacó como arquitecto, paleontólogo, ingeniero y músico, por ende, es considerado como uno de los hombres con más talentos, en diversas áreas, del mundo.

De acuerdo con información documentada por el canal History, Leonardo Da Vinci fue el hijo ilegítimo de Piero Fruosino di Antonio, noble y embajador de la República de Florencia, y de una joven campesina llamada Caterina di Meo Lippi. Su madre se casó con un hombre de la localidad y tuvo cinco hijos. Su padre, por su parte, se casó hasta cuatro veces y tuvo doce hijos reconocidos. Leonardo, sin embargo, nunca fue reconocido como hijo legítimo por su padre.

Su educación en el municipio florentino de Vinci más tarde daría frutos. Allí aprendió los conocimientos básicos de lectura, escritura y aritmética hasta convertirse en una figura en primera fila del Renacimiento; una época de grandes cambios culturales, con un movimiento artístico potente y de grandes logros que, según algunos expertos, superó al de otros países.

El rey de Francia, Francisco I, instaló a Da Vinci en el castillo de Clos-Lucé, cercano a la localidad de Amboise, donde viviólos últimos años de su vida. El hombre cuya pasión desmedida era la creatividad, murió en Francia, el 2 de mayo de 1519. Sus restos descansan en la capilla de Saint Hubert, en el castillo de Amboise.

Un óleo, fascinación y misterio

Desde las luces del Renacimiento hasta los colores y camisetas del pop art, hemos visto imprimirse la sonrisa y mirada peculiares de La Mona Lisa. Aunque se dice que La Gioconda es el Retrato de Lisa Gherardini, esposa de Francesco del Giocondo, hay diferentes versiones en torno a la historia detrás de la obra. Se cree que Leonardo trabajó en el cuadro entre 1503 y 1517, mientras estaba en Florencia, y después en Francia.

Algunas teoría apuntan a que la modelo podría ser la madre de Da Vinci, Caterina di Meo Lippi, o una amiga de Juliano II de Médicis, noble de la época. Otros apuestan a la idea de que la modelo pudo ser una amante del artista o incluso, un autorretrato del autor caracterizado con rasgos femeninos.

La Mona Lisa, es la pintura que millones visitan anualmente en París. Actualmente, en las entrañas del Museo del Louvre -cuya colección comprende cerca de 300,000 obras anteriores a 1948, de las que se exponen aproximadamente 35,000- confluyen viajeros y turistas de todo el mundo que inundan una sala abarrotada de expectadores, donde la protagonista y nueva influencer, es la obra.  En este óleo se reproduce el pequeño retrato de una mujer con la que Leonardo dio vida, a una sonrisa enigmática que ha sido motivo de estudios.

Tras numerosos análisis del cuadro, se sabe que el artista hizo primero el dibujo y después aplicó la pintura al óleo, además, Da Vinci fue el inventor de la técnica del ‘sfumato’ o esfumado, que consiste en difuminar el contorno del dibujo y suavizar los colores para crear un juego de sombras que da a la figura un efecto de tres dimensiones.

Tras la muerte de Leonardo, la pieza pasó a manos del rey francés Francisco I, quien la habría comprado. Posteriormente estuvo en Fontainebleau, luego en París y más tarde fue llevada al palacio de Versalles. Con la Revolución francesa llegó al Museo del Louvre, lugar donde se trasladó en 1797. En 1800 Napoleón Bonaparte ordenó sacar el cuadro del museo y colocarlo en su dormitorio del palacio de las Tullerías hasta que lo devolvió al museo en 1804, lugar en el que reposa en la actualidad.

En 1911, la pintura fue robada del Louvre por Vincenzo Perugia, un trabajador de una galería de arte en Italia que pensaba que la Mona Lisa debía regresar a su país. Desapareció por más de dos años hasta que fue recuperada el 10 de diciembre de 1913, cuando Peruggia fue capturado luego de que le entregara la pintura a Alfredo Geri, un anticuario de Florencia.

Lo cierto es que La Gioconda se ha convertido en un ícono popular que ha inspirado a artistas como Salvador Dalí, Marcel Duchamp o Fernando Botero, quienes caricaturizaron el retrato y lo ensalzaron con su propio estilo.