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15 de Jul de 2020

Cultura

Lo mucho que te amé

La más reciente novela del escritor Eduardo Sacheri es una hermosa historia de amor y pasiones con referencias históricas que le dan un valor agregado, reconstruyendo una época convulsa en la historia argentina

El nombre de Eduardo Sacheri no es desconocido para los que estamos inmersos en la literatura, sobre todo cuando parte de la fama se debe a que ganó el premio Alfaguara en el año 2016 por su obra La noche de la Usina. El año pasado presentó su última novela, Lo mucho que te amé, en la Feria del Libro de Guadalajara, que viene a sumarse a su bibliografía, en la que además de sus seis novelas, hay cuentos y compilaciones.

Eduardo Sacheri ganó el premio Alfaguara en 2016.Damaris Hidalgo | Fil Guadalajara

Con esto de reunirse en plataformas digitales, estuve participando en un conversatorio con el autor –organizado por las librerías mexicanas Gandhi– y confirmé la gran humildad que traduce este escritor argentino en su forma de dirigirse al público, y que se refleja en la narrativa que cultiva.

Eduardo Sacheri estudió historia en su país natal, más concretamente en la Universidad Nacional de Luján, y ejerce como profesor de esa materia en escuelas secundarias. Su trajín narrativo lo inició en los años 90, enfocándose, por supuesto (como buen argentino) en temas futbolísticos, algunos de los cuales se transmitieron en radio.

Su primera novela, La pregunta de sus ojos, publicada en 2005, saltó al estrellato porque el director Juan José Campanella la llevó al cine con el nombre El secreto de sus ojos y recibió el Oscar a mejor película extranjera en 2009. Campanella es un reconocido director que ahora mismo está dirigiendo la última temporada de “Ley y orden” en Nueva York, donde lo sorprendió la pandemia. Junto a Sacheri escribió el guion de la película animada Metegol, inspirado en el cuento “Memorias de un wing derecho”, de Roberto Fontanarrosa, humorista gráfico también argentino, ya fallecido.

La novela premiada con el Alfaguara fue llevada al cine como La odisea de los giles, que dirigió Sebastián Borenztein, otro director y guionista argentino.

Su compromiso con la educación se nota en la forma en que aborda los temas educativos, tanto en novelas como en cuentos; y su pasión por el fútbol se evidencia en sus columnas sobre ese deporte, que publica en revistas especializadas. También escribe sobre literatura en revistas de su país.

Lo mucho que te amé

Lo mucho que te amé

La historia está situada en las décadas de 1950 y 1960 en el gran Buenos Aires donde una familia de clase media, los Fernández Mollé, compuesta por los padres, cuatro hijas y una tía solterona, comparten una casa, aparentemente cómoda y amplia. El padre, don José, ha prosperado en los últimos años en el negocio del aserradero y fabricación de muebles. Entre Rosa y Mabel, las dos primeras hijas, y Ofelia y Delfina, las dos últimas, hay un tiempo suficiente para que existan diferencias de conceptos entre ellas.

Es muy evidente que en esa familia se respira armonía y una gran solidaridad entre las hermanas, independientemente de que la tía Rita, hermana del padre, sea como un cuervo en la oscuridad, husmeando y criticando todo. Pero la madre, doña Luisa, siempre se impone, no dejando que semejante bruja se apodere del control familiar. Las chicas, a las que encontramos casadas las dos primeras en la novela, tienen diferentes personalidades, pero son muy unidas y usualmente salen juntas, con las dos más jóvenes y sus respectivos novios, al cine y a cenar casi todas las semanas.

Son muy enriquecedores los diálogos que hay en esta novela. La sombra de las diferencias políticas no se ausenta de la temática, y es así como el marido de Mabel es un peronista recalcitrante, mientras que el resto, incluyendo al patriarca, critican su gobierno. A inicios de los años 50 se verifican los dos mandatos de gobierno que presidió Juan Domingo Perón, tres veces presidente, y también muere su mujer, Evita, elevada a casi santa por sus compatriotas.

“Su compromiso con la educación se nota en la forma en que aborda los temas educativos, tanto en novelas como en cuentos; y su pasión por el fútbol se evidencia en sus columnas sobre ese deporte, que publica en revistas especializadas”.

Es en estos años en que se desenvuelve la novela, y la protagonista, Ofelia, quien narra en primera persona, se debate en un dilema amoroso que le hará vivir momentos muy difíciles hasta el final de la historia. Dilemas de los que no están exentas muchas parejas, que las enfrenta a conflictos muy penosos que se deben abordar y tomar decisiones, o simplemente, vivir con ellos llevando una doble vida.

Mabel, una de las hermanas mayores, tiene una visión pesimista del amor, dice él que “el amor es dolor y poca cosa más” y en su pasado hay algo que no se llega a aclarar pero que todo el mundo asume qué fue, aparte de un desengaño. También tiene una percepción ultrasensible para darse cuenta de los sentimientos de sus hermanas.

Como un retrato de familia, que reside en el barrio de Palermo Viejo transcurre la narrativa, en perfecta armonía y familiaridad, todos se apoyan y se unen en momentos difíciles, salvo las discusiones políticas que confrontan a Pedro, el marido de Mabel, que es afín a Perón. Lo interesante es que las discusiones, ya sean de sobremesa (todos se reúnen a comer los domingos) o cuando veranean en una casa de campo, se llevan con respeto y muchas veces contención para no llegar a agresiones verbales. Ofelia está comprometida con Juan Carlos, y Delfina, la más pequeña, se empareja con Manuel, el último en entrar en escena, quien, como buen arquitecto, se convierte en una especie de árbitro de las discusiones cuando se llevan al campo político. Llama la atención que las mujeres, a pesar de ser profesionales, no se meten en las discusiones políticas, salvo rarísimas excepciones.

Es muy útil para Sacheri el devenir político para enmarcar su novela en un tiempo preciso e integrar el marco histórico de manera muy fresca y espontánea. Las cuatro parejas acostumbran a salir al cine y debatir sobre las películas que ven, cuyos títulos también se constituyen en una referencia a los tiempos en que vivían en una ciudad que siempre ha rebosado de cultura y de oportunidades de ver buen cine, teatro, conciertos. Muy buena técnica del autor sin tener que explicar mucho (o nada) de lo que pasaba en esos tiempos en la Argentina.

Ofelia y Manuel, a pesar de no ser pareja, tienen gustos parecidos, en libros y películas. Se va construyendo una afinidad que no le es ajena a la observadora Mabel y que al principio asusta a Ofelia, quien un día decide no seguir en esa especie de coqueteo involuntario con el que pronto será su cuñado. Demasiado tarde, porque Manuel le declara su amor y Ofelia se da cuenta de que ella también le corresponde. Pero siguen su vida y, en el caso de Ofelia, decide poner fin a esa especie de amor prohibido que siente por el novio de su hermana. Se casa con Juan Carlos y tienen dos hijos.

A pesar de que transcurren varios años durante la novela, no es tediosa ni lenta, y ese devenir le añade tensión para saber qué puede pasar entre ellos dos, una vez que Delfina le da el sí a Manuel. A mí en lo particular, me gustó la lentitud a la que se aboca el desenlace, que es el menos esperado, pero que no deja de sorprendernos. Me llama la atención que los protagonistas se hablen de usted, a pesar de la familiaridad que existe entre ellos.

Ofelia se debate entre el dilema moral que la atraviesa, porque, por un lado, quiere a su marido, pero no deja de amar a su cuñado. Lo mismo le pasa a Manuel. Mabel le cuestiona, antes de enfermarse, si ellos fueran capaces de construir una relación feliz sobre la infelicidad de Delfina y Juan Carlos.

Si bien el libro es una sucesión de temas románticos, una hermosa historia de amor y pasiones, las referencias históricas le dan un valor agregado a la novela, reconstruyendo una época convulsa en la historia argentina. El final queda abierto, muy abierto, debatiéndose entre el amor lícito y el prohibido, entre los que pareciera que no puede haber victorias ni claudicaciones o sacrificios. El autor le da un remate neutral, en el que nadie debiera salir lastimado al amor secreto entre Ofelia y Manuel, llevado hasta sus últimas y más profundas consecuencias.