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26 de Sep de 2020

Cultura

Coros: el reto de unir voces a la distancia

Grandes masas corales no podrán reunirse a cantar por un buen tiempo. Sin embargo, los coreutas y sus directores han hallado maneras de reencontrarse y hacer música para todos

Nuria Fernández Herranz dirige a un grupo de participantes en el festival América Cantat celebrado en Panamá en 2019.Archivo | La Estrella de Panamá

No hay una sola actividad humana que no haya sido afectada por el covid-19. En el caso de las artísticas, todavía es mayor el impacto pues se requiere de la reunión tanto de artistas como del público para llevarlas a cabo. En el caso de los coros, la situación es aún más delicada. Se trata de conglomerados que pueden llegar a ser, de varias decenas y hasta más de cien cantantes, todos ellos usando al tope su sistema respiratorio.

“Esta pandemia nos ha permitido establecer una inmensa red de intercambio de ideas, de música, de experiencias y hemos podido escuchar las voces de muchos coros a través de la modalidad del coro virtual, que no sustituirá nunca al coro presencial, pero es una forma de sentirnos vivos”,

MARÍA GUINANDDIRECTORA DE LA SCHOLA CANTORUM DE VENEZUELA

A mediados del mes de marzo, una noticia ocupó los titulares de importantes diarios de Estados Unidos. Ya identificados algunos casos de covid-19 en el estado de Washington, Estados Unidos, pero antes de que se establecieran las restricciones en reuniones y posteriormente una cuarentena, el director del coro  de Skagit Valley, que canta en la Iglesia Presbiteriana Mount Vernon decidió seguir adelante con un ensayo programado. No se habían registrado contagios en la ciudad. Aun así, se tomaron todas las precauciones: distanciamiento entre los participantes, nada de abrazos y bastante gel alcoholado. De los 66 asistentes al ensayo, 45 fueron contagiados, algunos debieron ser hospitalizados y dos de ellos fallecieron. En el Coro del Teatro de la Zarzuela en Madrid se dio una situación similar, afortunadamente no tan extendida.

Coro Polifónico Juvenil de SantiagoCedida

Estado de alarma, estado de emergencia, calamidad. Con diferentes nombres, dependiendo del país, los gobiernos fueron llamando al confinamiento, cese de todo tipo de actividades, al cierre de oficinas y comercios y un llamado al teletrabajo, en los casos en que esta modalidad funcionara. Una serie de herramientas tecnológicas utilizadas sobre todo en el área corporativa y la pedagógica, han dado la oportunidad a todo tipo de agrupaciones para reunirse en momentos en que no es posible la cercanía.

Vuelco al trabajo virtual

“Cuando entramos en pandemia y con la cuarentena era mejor continuar la labor coral, porque si no, cuando entráramos de vuelta íbamos a ser totales desconocidos y con una gran desmotivación no solo ellos sino en mí también”, admite Wanda Castillo, directora del Coro Polifónico A Viva Voz, de la Universidad Autónoma de Chiriquí, fundado en 1997.

“Hemos perdido mucho, pero yo creo que la música coral tiene la fuerza suficiente porque entraña una serie de vínculos, tanto emocionales como de amistad, como de deseo y necesidad de cantar, de compartir el proyecto que cada coro genera en su seno”,

NURIA FERNÁNDEZ HERRANZDIRECTORA DEL CORO DE LA UNIVERSIDAD CARLOS III DE MADRID

Ella cuenta que, a la siguiente semana de haberse establecido la cuarentena, había iniciado el trabajo virtual, con ensayos por cuerda (voz). La idea no era perder tiempo pues tenían en agenda compromisos tanto a nivel nacional, como internacional. “En ese momento pensábamos que la situación se extendería por un mes o mes y medio; sin embargo, tuvimos que cancelar el trabajo presencial y concentrarnos en el trabajo virtual”, comenta.

Coro Polifónico A Viva Voz, de la Universidad Autónoma de ChiriquíCedida

Germán Pinzón Jiménez, fundador y director musical del Coro Polifónico Juvenil de Santiago, en la provincia de Veraguas, agrupación que desde 2013 aglutina a estudiantes de colegios secundarios y universitarios, que oscilan entre los 15 y 25 años, luego de estudiar diversas plataformas virtuales optó por trabajar con Zoom.

“Obviamente, toda la mecánica varía porque a pesar de que estás con tu instructor y tus compañeros siempre va a haber el efecto de desfase, al menos todavía no se puede trabajar en tiempo real”, explica. Y esto es una situación a la que hay que acostumbrarse.

Desde Madrid, España, Nuria Fernández Herranz, directora del coro de la Universidad Carlos III de Madrid y del coro femenino Vokal Ars comenta que con una de las agrupaciones que dirige han hecho lo posible por mantener la actividad, “tratando de ensayar a través de plataformas, sobre todo para el aprendizaje de nuevas obras, lecturas y demás. Como está haciendo todo el mundo”, dice. Aunque las plataformas de videoconferencias han hecho posible la continuidad de la actividad coral, no terminan de resolverlo todo.

Coro Juvenil Nacional, dirigido por el maestro Germán PinzónCedida

“Tanto nuestros directores corales como los integrantes de los coros han estado en un proceso de adaptación a la realidad que enfrentamos en este momento. El programa coral de La Red ha continuado trabajando de modo “virtual”, pero enfocándose principalmente en clases de canto y técnica vocal”, indica el maestro Dino Nugent, director de la Red de Orquestas y Coros Juveniles de Panamá.

“Por otro lado, el realizar un ensayo grupal de manera virtual y en tiempo “real” (o sea, sin edición del material videográfico) ha sido muchísimo más complicado. Por este motivo, las actividades corales se han limitado a las clases de canto y técnica vocal, y algunas agrupaciones han preparado piezas cortas mediante el proceso de grabación a distancia, y posterior edición y montaje del material”, agrega.

Ha correspondido a los directores e instructores trabajar un poco más. “El trabajo de esta manera es más largo pero mejor, porque nos hemos dedicado voz por voz, estamos trabajando por separado, es más complicado pero los chicos van a cantar mucho mejor después de la pandemia. Ellos mismos afirman que están trabajando más que antes”, dice Castillo.

Coros: el reto de unir voces a la distancia

Además, para contar con un resultado final en un video que pueda compartirse en un formato multi-pantalla, toca que el director o un miembro del grupo que tenga destreza con programas de edición. “Nos toca ahora ser editores musicales, de audio-video, para optimizar el sonido y eliminar ruidos externos; por otra parte, corresponde hacerse de cierto equipo técnico: consolas y micrófonos”, sostiene Pinzón.

Hay que tener presente, que para llevar a cabo un programa remoto, los participantes requieren de un mínimo de preparación. “Con mis chicos he desarrollado un trabajo técnico muy puntual en el desarrollo y cuidado de la voz.. Quizá es el riesgo que puede tener alguna agrupación que no haya tenido este seguimiento técnico y físico del profesor con su estudiante”, considera Pinzón.

Para quien dirige es mucho más complicado porque se multiplican las horas de trabajo, no solo con los grupos corales. “Yo, que también soy docente, aparte de tener mi carrera artística, no he tenido tiempo para ese rendimiento personal porque he estado todo el día trabajando dando clases un montón de horas al día, preparando materiales, adaptando toda la metodología de una semana para otra, de presencial a online, además en una metodología tan complicada como la música para hacerlo de esa manera, ha sido muy difícil”, asegura Fernández Herranz.

Coros: el reto de unir voces a la distancia

Sin embargo, con este esfuerzo han llegado algunos beneficios. “La ventaja del espacio virtual es que abre muchísimas más ventanas al mundo y nos comunica con un sin fin de organizaciones, directores, coros, etc.... reforzamos nuestras redes, podemos repensar nuestra acción, podemos acceder a nuevas tecnologías, aprender a utilizarlas para nuestro arte. Todo esto es sin duda un aprendizaje maravilloso”, declara María Guinand, directora titular de La Schola Cantorum de Venezuela y dedicada a la enseñanza y promoción del canto coral. Ella también está consciente de que no todo es color de rosa. “No podemos darnos un abrazo fraternal, escuchar nuestras voces amalgamándose, reunirnos en festivales y encuentros, pero estoy segura de que no pasará mucho tiempo antes que tengamos ya una vacuna y podamos retornar a nuestros encuentros”, dice optimista.

La ventana tecnológica ha congregado a profesionales de distintas partes del mundo para debatir sobre el futuro de la actividad.

“Todas las instituciones están conscientes de las dificultades del momento y de los riesgos que implica reunirse a cantar muchas  personas en espacios cerrados”, dice Guinand quien ha participado en diversas reuniones y seminarios. “Sobre este particular no hay aún decisiones de cuándo se reanudarán los ensayos y actividades corales tal y como las hemos conocido”, informa.

Coros: el reto de unir voces a la distancia

Mientras tanto, algunos países han establecido ya algunos documentos que facilitarán la vuelta a al actividad. “Existen varios documentos de organizaciones como Europa Cantat, que analizan la crisis del COVID-19 en la familia coral, las experiencias, expectativas y las posibilidades y buenas prácticas para poder volver a la actividad”, establece Guinand.

En España, “El Instituto Nacional de las Artes escénicas y de la música, que depende del Ministerio de Cultura ha editado una Guía de las buenas prácticas. A través de esa guía se dan una serie de recomendaciones. Y a nivel coral, desde la Asociación Española de Directores de Coros hemos estado en contacto con asociaciones de otros países de Europa y hemos compartido los posibles protocolos que se pueden realizar”, dice Fernández Herranz.

A través del World Choir Council, del cual el Coro Música Viva de Panamá y su director, el Maestro Jorge Ledezma Bradley son miembros, se han compartido los protocolos de países como Austria y Canadá, donde también se ha realizado una encuesta cuyos resultados reflejan el escenario que la pandemia ha dejado en la rica escena coral de ese país.

En Panamá, profesionales del Ministerio de Cultura “se encuentran colaborando con las autoridades de salud correspondientes en la elaboración de lineamientos y protocolos en salud y bioseguridad, apoyados incluso en exitosos ejemplos que se implementan de manera efectiva en otros países del mundo”, indica el Maestro Nugent. Todos se preparan para una vuelta a los espacios vivos.

En España, donde la situación sanitaria llegó al colapso, la actividad coral empieza a despertar. “Ya han empezado a trabajar algunas agrupaciones, sobre todo en zonas en las que la situación desde el punto de vista sanitario es mejor, y lo único que se tiene que hacer son unos protocolos de sanidad,”, explica Fernández Herranz.

Las precauciones que se están tomando incluyen ensayar en espacios al aire libre, o bien en espacios que tengan ventilación y que permitan al menos una distancia de dos metros entre cada uno de los miembros. Tienen que ser locales muy amplios.

“Hay coros que están proponiendo que todo el que llega al ensayo, en una sala previa deba guardar todas sus pertenencias en una bolsa, dejar todo allí y al acceder a la sala de ensayo desinfectar la carpeta, las manos, con alcohol, gel hidroalcohólico y ponerse unas calzas de plástico en los zapatos.. No se puede comer en el recinto, no se pueden intercambiar partituras ni lápices. Mientras algunas agrupaciones están optando por usar mascarillas tipo quirúrgico, otras consideran suficiente el distanciamiento”, explica Fernández Herranz.

Las mascarillas, ¿un mal necesario?

Los días en que observábamos a los asiáticos con extrañeza por el uso constante de cubrebocas en la vía pública han quedado en el pasado. Se han convertido en un accesorio esencial para evitar el contagio. Pero, ¿se puede cantar con mascarilla?

“Puede ser una situación pasajera, pero es sin duda una solución. Existen inclusive empresas que han diseñado ya mascarillas acústicas, que tienen más espacio para el sonido. Evidentemente el resultado sonoro no será el mismo, pero quien sabe… quizás descubriremos otras cosas positivas”, apunta Guinand.

En tanto, Fernández Herranz aclara que “hay muchos tipos de mascarillas y materiales con los que se fabrican. Con las que tienen un nivel más alto de protección, recomendado para los sitios sanitarios, no se puede cantar. Una más común, más fina, la llamada de tipo quirúrgico que no tiene un material tan denso, pero igual protege, funciona”. Con su colega Teresa Pérez Daniel, quien además de musicóloga es enfermera y ha trabajado en primera línea de atención durante la pandemia, Fernández Herranz estudia un textil desarrollado en Valencia que pudiesen utilizar los coros. “Si funciona, sería una buena noticia poder cantar protegido sin que afecte a la proyección del sonido,”, afirma.

Un futuro incierto 

“Aquí, donde hemos sido afectados con tanta dureza, no se puede hablar de que la normalidad vaya a regresar pronto; tenemos una alerta de que a finales de septiembre y octubre, pueda haber un repunte de los contagios”, comenta la directora española. Con el inicio de un nuevo año escolar y el cambio de estación las cosas pueden cambiar.

En Panamá, donde todavía están restringidas muchas actividades, se mira con lejanía la vuelta a los escenarios. “Viendo la situación tan complicada que estamos viviendo, yo pienso que va a ser posible hasta el 2021. entre marzo y abril, pues como uno trabaja con jóvenes es mucha responsabilidad y los padres tampoco están aflojando y con razón, hay que tener precaución”, dice Castillo.

Pinzón plantea que primero habría que considerar “cómo regresamos a la sala de ensayo, en vivo y después cómo regresamos a la sala de concierto, porque son dos eventos completamente diferentes”, advierte. Y es que cuando las autoridades sanitarias autoricen las reuniones, “también vamos a tener que enfrentarnos con las realidades emocionales de cada individuo. ¿Cuándo se va a hacer? Cuando nos den permiso. Todo está supeditado a la situación sanitaria y recae en nuestra disciplina como sociedad”, resalta.

En esta situación, Guinand observa un vaso medio lleno. “Esta es una buena oportunidad para encontrar otras razones y otras modalidades para seguir entusiasmados por el canto coral. Para mí es una oportunidad fabulosa para medir la creatividad, la fraternidad, la solidaridad y el crecimiento personal de los cantores y de sus directores”, sostiene. “Estoy trabajando en muchos proyectos virtuales. Master classes, conferencias y en dos libros. No tengo planes aún para conciertos en vivo. No depende de mi planificación ni de mi voluntad. Sé esperar que vengan tiempos mejores en este sentido. Por ahora estoy ocupadísima descubriendo muchos aspectos de la tecnología y el conocimiento que son fundamentales para seguir activos en el Siglo XXI”, puntualiza.

Además, de acuerdo con la experta, “esta pandemia nos ha permitido establecer una inmensa red de intercambio de ideas, de música, de experiencias y hemos podido escuchar las voces de muchos coros a través de la modalidad del coro virtual, que no sustituirá nunca al coro presencial, pero es una forma de sentirnos vivos”, destaca.

Hacia el mañana

En un balance de la situación, Fernández Herranz mira las cosas desde un punto de vista realista. “No pretendo ser en absoluto pesimista, porque no hay que serlo, pero en nuestro país y en muchos otros países, se va a generar una crisis económica que va a tener consecuencias bastante acusadas y duraderas y eso va a provocar que haya menos recursos para la cultura”, analiza.

Sin dejar de priorizar las pérdidas en vidas que ha generado la pandemia, Fernández Herranz contabiliza también los compromisos profesionales que estos meses han debido cancelarse, entre conciertos, talleres y cursos. “Es trabajo que se pierde y no se recupera”, plantea.

En cuanto a los coros, pues no todos han podido seguir adelante. “Los coros de gente más mayor, en España, son los que tienen más miedo, yo espero que no, pero es posible que algunos de esos coros, se pierda. Mientras no haya una vacuna que asegure estar con tranquilidad, pues, aquellas personas que pertenecen a grupos de riesgo, es más difícil que se vayan a exponer”, detalla.

Mientras Castillo ha podido llevar adelante los proyectos de A Viva Voz, admite que en todo este tiempo no ha podido volver a trabajar con el Coro de niñas de la Medalla Milagrosa, una agrupación de 40 niñas de la etnia ngäbe buglé en riesgo social que atiende un grupo de religiosas. Y es que como la directora planteó en una ponencia en el Foro Virtual Latinoamericano de la Música Coral, las plataformas virtuales han funcionado perfectamente con grupos juveniles y en sitios donde hay acceso a la tecnología. Sin embargo, para grupos de edades avanzadas, no familiarizados con las nuevas tecnologías y para coros de lugares apartados, no es una solución viable.

“Hemos perdido mucho, pero yo creo que la música coral tiene la fuerza suficiente porque entraña una serie de vínculos, tanto emocionales como de amistad, como de deseo y necesidad de cantar, de compartir el proyecto que cada coro genera en su seno. Va a sobrevivir y saldremos adelante y nos acordaremos de esto como lo que es, como una pesadilla y ya lo dice el refrán, el tiempo lo cura todo, y creo que ahora toca pues un poco esperar”, dice Fernández Herranz.

Esperar y aprovechar este tiempo que es bueno para “pensar , reflexionar, fortalecerse, ser creativo, aprender a ser resilientes y adaptarnos a nuevos escenarios sin que nos atropelle la vida; a cuidar nuestra salud y la de nuestros seres cercanos, a ser solidarios, a tantas cosas. En la vida el mejor aprendizaje viene siempre en las dificultades, en la enfermedad, en las situaciones complejas. Debemos entonces aprovecharlas y aprender de ellas”, sugiere María Guinand.

La directora de la Schola Cantorum de Venezuela no es capaz de medir el impacto que la pandemia ha tenido en la escena coral.  “Sin duda la pandemia debilita a toda la sociedad, así como debilita al enfermo. Los coros y las instituciones tendrán que recomponerse, recuperarse y en la medida en que se hayan mantenido activos y fortaleciéndose será más fácil su recuperación”. Para ella, el futuro de los coros “será el futuro de la humanidad. Ni más ni menos. Vamos a volver a abrazarnos y a juntarnos. La historia nos da testimonio de muchas pandemias en siglos anteriores, que con muchos menos recursos fueron vencidas. El futuro de los coros depende de nosotros los que estamos en este arte. Tenemos que hacer de nuestros coros espacios de fraternidad, de encuentros, de inserción social y de búsqueda continua de la belleza. Cantar en coro es una actividad humanizante”, concluye.

Ensayos, conciertos y festivales virtuales

Canto coral

Todos hemos podido escuchar a agrupaciones de diferentes países en interpretaciones virtuales. En Panamá, los coros Cantus y Cantemus han presentado piezas en las que han estado trabajando. El Coro Música Viva se encuentra en el montaje de dos obras que eventualmente serán grabadas.

A viva Voz, de Chiriquí, ha realizado ya dos proyectos virtuales, el primero, “Donde nace la esperanza” tema de los argentinos Esteban Tozzi y Fernando Delgado. El segundo, una audición para el concierto virtual de Disney Latinoamérica, para el que fue escogido como coro representante de Panamá para participar en el concierto que se llevará a cabo en el mes de agosto y en el que participarán unos 350 músicos entre instrumentistas y cantantes que interpretarán repertorio de El Rey León, el Jorobado de Notre Dame y Mulán. El proyecto está dirigido por el argentino Pablo Di Mario.

El coro chiricano está preparándose para participar en dos festivales internacionales con modalidad virtual: el Tercer Festival Internacional de coros Juventudes en el centro del mundo, que estaba supuesto a celebrarse en Quito. Serán 5 días de actividad coral con talleres y conciertos para los coreutas y conferencias para los directores. En unos días estarán grabando un video promocional con la pieza “El tambor de la alegría”. El Festival de la Música Colombiana que se realiza usualmente en Buga y Cali, también se celebrará de manera virtual, con conciertos, talleres y seminarios.

Como gestora cultural, Wanda Castillo organiza dos festivales en Chiriquí. Uno de ellos se llevaría a cabo en marzo, con la participación de cantantes de ópera de distintos países, pero por la situación de la pandemia debió cancelarse. En octubre se llevará a cabo, de manera virtual, el Encuentro Internacional de Coros Infantiles y Juveniles, con la participación de cinco coros extranjeros, dos de Colombia, uno de Argentina, uno de Brasil y uno de México. Además de conciertos habrá talleres para coreutas y para directores.

El Coro Polifónico Juvenil de Santiago ha sido invitado para dos encuentros corales virtuales internacionales, uno de ellos organizado por el Centro Cultural La Rosa de los Vientos, en México y también participarán en el Tercer Festival Internacional de coros Juventudes en el centro del mundo en Ecuador. A nivel provincial el Meduca está organizando también un encuentro coral.

Como director del Coro Juvenil Nacional, perteneciente a la Red Nacional de Coros y orquestas infantiles y juveniles, Pinzón comenta que en estos momentos están en el proceso de adecuación y ordenamiento de los programas y este espacio se ha estado aprovechando para afianzar la técnica vocal, de manera individual con las clases de la Maestra Margot Pares Reyna quien se ha encargado durante este tiempo con los 50 jóvenes que forman parte del coro juvenil. “Ya tenemos un proyecto musical que vamos a empezar a trabajar que son unos corales de Bach, que es parte del programa de la red y que también va a ser un video editado con el repertorio que cada uno tiene que enviar”, destaca Pinzón.