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10 de Aug de 2020

Cultura

Ana Belén Araúz: 'Aún no se tiene el veredicto final sobre la inmunidad del virus'

La presidenta de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de Panamá insiste en que la batalla contra la pandemia obliga a 'no bajar la guardia'. Mientras las investigaciones continúan, es necesario que con cada resultado positivo se realice el aislamiento del paciente y la trazabilidad de los casos, para disminuir los contagios, dice

“Necesitamos que iniciativas del gobierno como la trazabilidad y el apoyo económico lleguen a todas las comunidades donde son necesarios”, advierte Ana Belén Araúz, presidenta de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de Panamá, al referirse a la crisis sanitaria que enfrenta el país por la pandemia. Desde el cargo que la vincula al protagonismo de la ciencia, mantiene la mirada fija en el SARS-CoV-2, en busca de respuestas. Sin embargo, confiesa que aunque “todos quisiéramos que la protección contra el virus fuera duradera”, la realidad es que es muy temprano para comprender la inmunidad, “ya que no depende solamente de los anticuerpos, sino también de la llamada inmunidad celular, que es más compleja de estudiar”. Por otra parte, la médica infectóloga insiste en que la transmisión asintomática del virus representa “uno de los mayores retos para el control de la epidemia”, ya que puede haber hasta un 40% de contagiados que no presenta síntomas. A la fecha, según detalla, existen al menos cuatro casos del síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico documentados en Panamá, y aunque reconoce que el gobierno está haciendo los esfuerzos pertinentes, “aún nos falta más”.

Ana Belén Araúz preside la SEIP.Cedida.

¿Qué tanto cree que el SARS-CoV-2 ha cambiado la manera en la que la ciencia médica observa y evalúa nuestro entorno?

La ciencia médica y principalmente la especialidad de las enfermedades infecciosas y la epidemiología evalúan constantemente la realidad y permanecen vigilantes ante la aparición de nuevas infecciones o cambios en las ya conocidas. Tenemos antecedentes de pandemias que han azotado a la humanidad, y la ciencia médica siempre ha estado vigilante ante los cambios en el comportamiento de las enfermedades infecciosas.

¿En qué consiste el protocolo cuando nos referimos a un paciente recuperado de covid-19?

En estos momentos nos referimos a un paciente recuperado cuando han pasado al menos 14 días de tener un resultado positivo para SARS-CoV-2, ya sea por PCR o antígeno, y que ya no presente síntomas.

“Un resultado negativo en una persona con síntomas o que esté dentro de un periodo de cuarentena no descarta el diagnóstico. Los falsos negativos pueden ser porque la prueba se realiza muy temprano o muy tarde”

Las pruebas son vitales en la contención de la pandemia, y el período de incubación del virus incide en la aparición de diagnósticos errados y falsos negativos. ¿Cuál es el momento indicado para realizarse el test y minimizar inexactitudes?

El momento indicado para realizarse la prueba es al presentar síntomas, aunque hay que recalcar que hasta un 40% de los pacientes no los presenta. Por esta presentación asintomática es que es necesario hacer más pruebas en aquellas personas que hayan tenido contacto cercano con un caso positivo. Considerando que el período de incubación va de 2 a 14 días, si uno ha tenido un contacto cercano lo ideal sería que se cumplieran los 14 días de cuarentena y hacer la prueba entre el día quinto al séptimo posterior al contacto, pero independientemente del resultado, debe completar los 14 días de cuarentena. Un resultado negativo en una persona con síntomas o que esté dentro de un periodo de cuarentena no descarta el diagnóstico. Los falsos negativos pueden ser porque la prueba se realiza muy temprano o muy tarde.

Los laboratorios privados cuentan con tres tipos de pruebas: serológica, antígeno covid-19 y PCR. ¿Cuál es la fiabilidad?

Las pruebas que tienen la capacidad de identificar directamente al virus y que al estar positivas son confirmatorias de la presencia del SARS-CoV-2 son las pruebas de antígeno y la prueba de PCR. La prueba de PCR es la más fidedigna, ya que tiene la mayor capacidad de detectar a la persona cuando está infectada, su debilidad es el costo, acceso y tiempo que demora en salir el resultado, que puede ir de 24 a 96 horas. La prueba de antígeno tiene la fortaleza de que da el resultado en menos de 30 minutos y no requiere gran infraestructura de laboratorio, su resultado positivo es confiable, pero si es negativa no descarta el diagnóstico y habrá necesidad de hacer la prueba de PCR de todas formas. La prueba serológica, que se hace en sangre, muy popular y accesible, en realidad no puede ser considerada una prueba diagnóstica, ya que fue diseñada para evaluar si alguien ha estado expuesto al virus. No se recomienda realizar la prueba serológica en una persona con síntomas, en este caso se debe hacer el PCR, ya que la prueba serológica puede demorar de siete a 21 días en hacerse positiva luego de la infección, y no todas las personas necesariamente desarrollan dichos anticuerpos.

'The Guardian' informó sobre un nuevo estudio del Reino Unido, según el cual, los pacientes recuperados de covid-19 podrían perder su inmunidad en meses. Parece que estamos ante un enemigo que no quiere ceder el terreno.

Todos quisiéramos que la inmunidad o la protección fuera duradera luego de haber estado en contacto con el virus, ya que esto daría la esperanza de que una vacuna pudiera controlar la situación. La realidad es que todavía no se tiene el veredicto final, porque aún es muy temprano para comprender la inmunidad del virus, ya que no depende solamente de los anticuerpos (inmunidad humoral), sino también de la llamada inmunidad celular, que es un poco más compleja de estudiar. Lo cierto es que ya hemos tenido experiencia con otros virus cuya protección no es duradera y, de comprobarse, hay estrategias como repetir la vacunación según la duración de la protección. Y mientras no exista la vacuna, hay que enviar el mensaje a las personas recuperadas de que deben mantener las medidas de prevención.

El 'síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico' , asociado al coronavirus, se ha dado en países como Estados Unidos, España e Italia. Una realidad de la que no escapa Panamá. ¿Cuáles son las causas y riesgos de este cuadro?

A la fecha hay al menos cuatro casos del síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico documentados en Panamá, y lamentablemente uno falleció. La causa es una reacción inflamatoria exagerada; se sugiere que es postinfecciosa, de tal forma que la inmunidad reacciona de una manera anormal. Afortunadamente, la mayoría de los niños que se infectan por SARS-CoV-2 presentan formas leves y este síndrome constituye una complicación rara que puede afectar en especial el corazón, producir shock e inclusive la muerte.

Un paciente asintomático representa un gran riesgo y puede propagar el virus fácilmente, ¿cuáles son sus consideraciones?

La transmisión asintomática del virus representa uno de los mayores retos para el control de la epidemia, puesto que puede haber hasta un 40% de personas contagiadas que no presenta síntomas. Fue precisamente el hallazgo de la transmisión asintomática y preasintomática lo que le dio fuerza a la recomendación de que todas las personas debían usar mascarillas. El mensaje es que debemos comportarnos como si fuéramos positivos y tratar a todo el mundo como si también lo fuera, es decir nunca bajar la guardia.

Aunque la principal vía de contagio son las gotículas de manera directa o indirecta, también se habla de la transmisión aérea. Desde la OMS aún no existe un mapa claro y esto podría cambiar los protocolos preventivos en espacios cerrados.

Como bien menciona, este es un virus cuya principal forma de transmisión es de persona a persona, donde las gotículas que se producen al toser, estornudar o hablar son el mecanismo que utiliza el virus para alcanzar a los individuos, ya sea directamente o a través de las superficies contaminadas. Sí, la vía de contaminación aérea a través de aerosoles (partículas más pequeñas) es un mecanismo de transmisión controvertido, aunque en los hospitales se utiliza protección especial cuando se sabe que se realizan procedimientos que pueden generar las mismas. Lo cierto es que hay estudios que demuestran la presencia de material genético del virus hasta durante unas tres horas suspendido en el aire, pero no se ha podido comprobar si ese material es capaz de producir infección o no.

Trazabilidad, uno de los grandes retos. ¿Cómo podría potenciarse la labor del Minsa?

La trazabilidad es un término fácil de decir, pero que conlleva toda una logística detrás. La manera de potenciarla es involucrar a más actores en su realización, sobre todo a los estudiantes de las universidades y a la empresa privada, ya que se puede entrenar a las personas y estos programas deben tener objetivos claros e indicadores precisos. Además, está pendiente la incorporación de mayor tecnología a esta actividad, que es fundamental para el control de la epidemia.

El doctor Kim Woo-joo, quien fungió como jefe del equipo de respuesta rápida cuando el MERS golpeó Corea del Sur, dijo en una entrevista que en aquel entonces fue vital contar con suficientes kits de pruebas PCR para tener diagnósticos rápidos y eficientes, algo que replicaron con la llegada del SARS-CoV-2 y que les permitió lograr dígitos únicos. ¿Está Panamá distante de un abordaje exitoso como este?

Panamá se mantiene dentro de la región como uno de los países que realiza más pruebas por número de habitantes, pero como señala, la clave está en que estos resultados sean rápidos y en que se le hagan pruebas a la mayor cantidad de personas, inclusive a contactos asintomáticos, lo que ayudaría a disminuir el porcentaje de positividad. Es fundamental que el resultado positivo permita lo antes posible el correcto aislamiento del paciente y la trazabilidad de los casos, si estos elementos no van de la mano, no se logra el objetivo de disminuir el número de casos y las muertes. Hay que reconocer que el gobierno está haciendo los esfuerzos pertinentes, pero la situación de pandemia antepone muchos obstáculos, donde hay competencia con otros países por los reactivos de laboratorio, para una prueba que tiene complejidad, y a pesar de esto, es accesible en muchos laboratorio de Panamá, pero aún nos falta más.

¿Cuáles son sus consideraciones sobre los vaivenes de la hidroxicloroquina en Panamá, luego de que en mayo se prohibiera su uso y el pasado 22 de julio el Minsa informara que se autorizó nuevamente en el tratamiento de pacientes con coronavirus?

Definitivamente el tema de la hidroxicloroquina es controvertido; la última palabra aún no está dicha. De hecho, dentro de la sociedad hay diferentes opiniones al respecto, razón por la cual no podemos hacer una recomendación para su uso fuera de estudios de investigación o ensayos clínicos. A la fecha, es un medicamento con el que se tiene experiencia de uso por muchos en el tratamiento de otras enfermedades, por lo que en Panamá queda a criterio médico y aceptación del paciente su uso, aunque no podemos negar que los últimos datos que han surgido, no han demostrado que su uso tenga evidencia de un beneficio.

¿Cuáles son las proyecciones en torno a la capacidad del sistema de salud para atender a la demanda de pacientes, especialmente en unidades de cuidados intensivos?

Las proyecciones actuales nos dan un panorama complicado, ya que con la cantidad de casos activos actualmente (más de 24,000), aunque se esté observando una disminución en el Rt, si no se hace el aislamiento y la trazabilidad adecuada, habrá demasiados casos activos con el potencial de continuar transmitiendo, lo que pone un mayor peso sobre nuestro sistema de salud que ya está cercano al límite.

Es probable que el virus esté con nosotros durante un largo tiempo y tendremos que coexistir sin destruir el ecosistema social ni económico. ¿Cuál es su mensaje?

Efectivamente, tenemos que aprender a vivir con el virus y esto requiere que la población panameña tome conciencia y siga las recomendaciones que nos da el Ministerio de Salud: distanciamiento físico, uso de la mascarilla y lavado de manos. También necesitamos que iniciativas del gobierno, como la trazabilidad y el apoyo económico, lleguen a todas las comunidades donde son necesarios. Es un sacrificio que tenemos que hacer para dar tiempo a que haya algún tratamiento realmente efectivo y se logre la vacuna. Debemos elegir bien nuestra “burbuja social” y cuidarnos unos a otros, y cuando interactuamos con personas fuera de la misma, tratar a todo el mundo como si fuera positivo. Si todos ponemos nuestro granito de arena, algún día superaremos la pandemia.