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25 de Sep de 2020

Cultura

La nueva normalidad no será normal

Lo que me lleva al punto de esta nota, es que el mundo prepandemia tenía problemas con el cambio climático, con buscar esquemas económicos sostenibles para el planeta, problemas de inequidad y de necesidad de grandes cambios en los sistemas educativos

La mayoría de los países ha comenzado a levantar las medidas de cuarentena que se implementaron al principio del año. No debemos olvidar que las razones para estas medidas siguen allí. El virus no se ha ido, aún no tenemos una vacuna viable y la necesidad de no saturar los sistemas de salud sigue vigente.

Pero esta nota no será sobre ese tema, quiero centrarme en el hecho del mundo al que hemos de volver. Lo primero es remarcar el hecho de que no nos fuimos, estuvimos trabajando conectados vía digital. Vimos cómo muchas de las plataformas y estrategias de teletrabajo que nos habían dicho que eran imposibles, terminaron implementadas en 30 días. También descubrimos que la brecha digital es una pieza clave para el desarrollo de nuestros países. La telepresencia requiere que nos conectemos de verdad y que nuestros ciudadanos dispongan de las herramientas para ser también ciudadanos digitales.

Lo que me lleva al punto de esta nota, es que el mundo prepandemia tenía problemas con el cambio climático, con buscar esquemas económicos sostenibles para el planeta, problemas de inequidad y de necesidad de grandes cambios en los sistemas educativos. En el mundo prepandemia necesitábamos encontrar nuevos modelos de negocio para nuestros países, necesitábamos integrar el campo con verdaderos campesinos 4.0, nuestros gobiernos necesitaban comprometerse con ser más “abiertos”. En el mundo prepandemia teníamos pendiente el trabajar por mejorar nuestros sistemas de salud, nuestras ciudades debían repensarse para ser más “ciudadano céntricas” y menos “carro céntricas”... en fin, en el mundo prepandemia la cosa no era tan “normal”, más bien habíamos “normalizado” un montón de malas prácticas que debían de ser cambiadas.

Ahora que viene el mundo postcuarentena (pues aún seguimos teniendo una pandemia), debemos ver cómo esta contingencia de la covid-19 fue como un catalizador que nos hizo más evidente la “normalización” en la que vivíamos.

Debemos crear estrategias de “innovación disruptiva” a todo nivel, desde los países, pasando por las ciudades y lo más importante, a nivel personal. Nada de lo que debemos hacer se puede lograr sin una revisión profunda de la manera como hacemos las cosas.

Cuando cambiemos nuestros patrones de consumo, de transporte, de trabajo, las ciudades y los Estados no tendrán más remedio que seguirnos. Eso no quiere decir que no debemos buscar líderes que generen los cambios desde las políticas públicas, pero creo que es más fácil que esos líderes aparezcan, cuando nosotros generemos espacios de cambio.

Por lo pronto les confieso que yo mismo estoy en esa labor de “autoinnovación”, espero poderles contar más en el futuro.