08 de Ago de 2022

Cultura

Educa bien a tus hijos

Podemos reírnos entre dientes con estas historias, pero como padres, seguro se preguntan: ¿sabrán mis hijos liderar una empresa familiar si ni siquiera saben utilizar una cafetera?

Cuenta la anécdota de una madre que deja una nota a su hijo adolescente pidiéndole que por favor lave la cafetera antes de que lleguen los trabajadores a la empresa. Al rato, la mamá recibe un mensaje que dice: “Mamá, no puedo lavar la cafetera, ya que está dañada”.

Entonces ella piensa: “¿Cómo mi hijo podría ocupar un cargo en la empresa familiar si ni siquiera sabe lavar la cafetera?”.

La historia termina aún peor, pues el muchacho tomó la cafetera, puso café en la parte superior, y agua en la jarra debajo y esperó a que hirviera.

Podemos reírnos entre dientes con estas historias, pero como padres, seguro se preguntan: ¿sabrán mis hijos liderar una empresa familiar si ni siquiera saben utilizar una cafetera?

Es difícil enseñar a los hijos; ellos se quejan, pierdes el control, y luego surgen los conflictos. La autodisciplina es un valor clave a inculcarles. Esta los ayudará a salir de tu lado y los hará unos seres humanos más felices.

La clave es delegar funciones. La delegación:

• Aumenta la efectividad, porque se hace más en menos tiempo.

• Deja espacio para otras actividades.

• Enseña a tomar decisiones.

• Desarrolla las habilidades de iniciativa y competencia. Frecuentemente decimos que los hijos de hoy son distintos de los de antes; sin embargo, tal vez pudiéramos decir que son los padres quienes son distintos. Que los hijos trabajen no es nada nuevo, pero en esta época tiende a verse incorrecto.

Muchos adultos recuerdan haber tenido en su niñez algunas responsabilidades, aunque fueran pequeñas, dentro de la casa, e invariablemente son adultos responsables.

Por otro lado, la existencia de la empresa y el patrimonio familiar crea una zona de seguridad que protege a los familiares, especialmente a los menos capaces de enfrentarse a la realidad de la competencia e incertidumbre laboral.

Conozco muchos casos en los que el complejo de culpabilidad de los padres por no dedicar tiempo a los hijos o la insatisfacción de sus propias necesidades promueven el carácter egoísta y caprichoso en ellos, y dificulta que adquieran el sentido del valor del trabajo, la ambición y la necesidad de logro.

Es difícil, en particular si hemos crecido con carencias, ser objetivos y respetar los límites, pero la ganancia es enorme. Si fuera necesario, te sugiero buscar ayuda fuera de la familia que te asesore en el manejo de estos problemas.

Otra acción que deberías realizar con tus hijos es establecer una comunicación fluida, habitual y espontánea desde la infancia.

Estimular y facilitar la formación de los hijos, promoviendo las vivencias tanto fuera de la familia como de la empresa, les dará la capacidad de formarse un criterio amplio, que les permita enfrentar los problemas de su vida y del negocio.

El proceso formativo es el que forja al adulto que llegamos a ser. Procura ser firme con tus hijos y enseñarles la disciplina y el valor del trabajo. Ellos y la empresa lo agradecerán.