18 de Sep de 2021

Cultura

Gianfranco Iorio: 'Cómo hacer ver los colores a un ciego'

En esta entrega el maestro de la plástica panameña, Aristides Ureña Ramos destaca al artista italovenezolano, quien comienza en la plataforma artística con pasos determinados

Instalación artística presentada por Iorio.Cedida

Como muchos se han percatado, durante los dos años y medio de publicar todos los lunes en Café Estrella he insistido en hablar de los jóvenes talentos que existen en Panamá. Esta tercera entrega -en las anteriores hablamos de Blas Petit y María Herrera- quiere poner a vuestras consideraciones con hechos, que contamos con una cantidad de artistas desconocidos en grado de sublimizar el panorama experimental de nuestro país.

La propuesta de hoy nos lleva a conocer a un joven artista que lleva un mundo dentro de sus venas. En esas venas corre la música de un abuelo italiano que descifraba los jeroglíficos del pentagrama, que encuentra a una caraqueña que abanicaba su casa con los murmullos del joropo venezolano y la música llanera… y de esa unión nace el padre de Gianfranco Iorio artista del cual hoy conversaremos.

Panamá es un país multicultural que abre sus brazos al mundo y la construcción de nuestra nación se debe a la colaboración indiscutible de tantas personas que han abrazado el interés común, por una patria donde cimentar en paz y armonía el crecimiento de sus hijos… y esa diferencia (con los demás países) vive en el corazón del verdadero panameño. Sin odios raciales, tumbando barreras y construyendo una democracia participativa en el respeto del bien común.

Gianfranco hace parte de esos jóvenes artistas panameños, que cuenta con un soporte educativo forjado en nuestro país y con su vivencia personal viaja junto a los miles de talentos que buscan plataformas y apoyo para desarrollar sus inquietudes, en vista del cambio generacional…y es allí donde se encuentran los motivos de esta interesante entrevista.

El lugar es el Museo de Arte Contemporáneo (MAC), que nos brinda el espacio para esta charla. Con dos tacitas de café, ofrecido por María Lucía directora del MAC, veo que Gianfranco parpadea y con gesto nervioso se acaricia la barba, sin dejar de mirar mis movimientos al hacer partir mi computadora portátil. Así iniciamos nuestra tertulia, con la primera pregunta.

Gianfranco eres uno de los participantes del diplomado sobre: 'Los procesos creativos dentro el arte contemporáneo'. ¿En qué te ayudó esta experiencia?

Me proporcionó la entrada a un mundo completamente desconocido para mí. El arte contemporáneo era algo que equivocadamente percibía como incomprensible y muchas veces hasta ridículo; formar parte del diplomado me ayudó a entender su verdadero significado y la gran importancia que tiene para la cultura global actual.

Participante interactúa con la instalación en la exposición.Cedida

Provienes de estudios musicales, ¿cómo conjugas esta disciplina dentro de los nuevos lenguajes artísticos?

Uno de los primeros términos que llamó mi atención cuando estaba en las sesiones fue “artista multidisciplinario”; precisamente ahí es donde radica mi fascinación por este nuevo descubrimiento para mí, que es el arte contemporáneo. En él se presenta un abanico de herramientas de distintas disciplinas que se conjugan entre sí para comunicar un mensaje.

Antes creía que era el cine una de las pocas demostraciones de esta conjugación de disciplinas, pero, he descubierto que cada obra, cada concepto, puede darnos esa oportunidad de multidisciplinariedad.

¿Qué es el arte contemporáneo?

Brevemente explicado, todas las manifestaciones artísticas que han tenido lugar en nuestro tiempo y reflejan la realidad social y cultural que estamos viviendo.

¿Qué significa conceptualizar una obra?

En términos generales, los artistas creamos pensando en el producto final; conceptualizar una obra es precisamente lo opuesto. Lo que importa es la idea, el concepto, todo el proceso previo al resultado y cómo vamos encontrando su significado a través de la experimentación, la investigación y descontextualización de la idea misma y todos sus elementos.

El proyecto que has trabajado en el diplomado se basa en conocer los colores a través de las percepciones. Explícanos eso.

La idea nació de la pregunta: ¿cómo le explicarías los colores a un ciego? Al desarrollar el concepto poco a poco llegué a la conclusión de que los colores no podemos valorarlos como absolutos, para cada uno de nosotros el color es una experiencia, una vivencia que se conecta directamente con nuestras emociones. Aunque podamos ver alguna tonalidad como un mismo color, para nuestros otros sentidos y para nuestra mente es una sensación única y propia de cada persona.

Realización de un video documental sobre la instalación, su concepto y sus participantes.Cedida

Partiendo de ahí quise recrear situaciones concretas que representaran para mí un determinado color y documentar qué colores percibían las otras personas que recibían los mismos estímulos.

Para ti ¿la participación del que observa tu obra es determinante?

Al principio no lo era, pensaba que el resultado debía ser que las personas llegaran a la misma conclusión que yo. Después me di cuenta de que la belleza de toda la obra estaba en la variedad de las respuestas que se podían tener con los mismos estímulos.

¿Crees en el artista multidisciplinar?

Creo absolutamente en el artista multidisciplinar, y ser uno, se ha convertido en una meta personal.

¿Cuáles son los temas que más te entusiasma trabajar?

Todavía no creo que tenga un tema específico, estoy en una etapa de aprendizaje, y experimentación. Sin embargo, los temas sociales siempre han sido muy llamativos para mí.

¿Abandonarás la música?

La música siempre será mi fiel compañera, por más romántico que suene. Ha estado ahí en las buenas y en las malas y siempre estará. Ya sea tocando algún instrumento, creándola o escuchándola, la música siempre formará parte esencial de mi vida.

“Para cada uno de nosotros el color es una experiencia, una vivencia que se conecta directamente con nuestras emociones”,
GIANFRANCO IORIO,
ARTISTA

¿Cuál es tu música preferida y por qué?

Es una pregunta que no podría responder con un solo género, pero, si tuviera que escoger uno, la nostalgia me llevaría al género que lo inició todo: el rock clásico de los 70, 80 y 90.

¿El mejor guitarrista que has escuchado?

Aunque Slash siempre será mi guitarrista favorito, gracias a él empecé con la guitarra; nunca he presenciado algo tan impresionante como el nivel de maestría y dominio que tiene Grisha Goryachev.

¿Qué estudios has realizado?

Estudié Publicidad con énfasis en Diseño Gráfico y también guitarra clásica en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Panamá; no he podido culminar esa todavía.

Cuéntame ¿donde naciste?

Nací en Caracas, pero desde muy temprana edad me fui a vivir a Ecuador y después vine a Panamá en el año 2011.

¿Qué cambiarías de la educación artística en Panamá?

Pienso que una debilidad que tiene es la falta de un método de enseñanza unificado para todas las instituciones que se dedican a la formación artística. A menudo se encuentran artistas de las mismas disciplinas, pero de distintas instituciones, que tienen una diferencia en formación abismal.

¿Cómo sueñas el ambiente cultural panameño?

Lleno de plataformas pensadas para el crecimiento y desarrollo profesional de cada artista panameño, en mi opinión, lo que más nos falta. Hay mucho que desarrollar en la industria.

Tres cosas que harías si fueras el Ministro de Cultura en Panamá.

Trabajaría en la búsqueda de un método unificado de enseñanza. Me separaría de la política partidista que se maneja actualmente y crearía incentivos para la inversión extranjera.

¿Qué es el talento?

Una habilidad innata que alguien tiene para realizar alguna actividad.

Hazte esa pregunta que no te he hecho.

¿Por qué dedicarse al arte? En mi opinión, no hay vida mejor aprovechada, que aquella que está dedicada al arte. A esa búsqueda de uno mismo que termina evocando, a través de nuestras expresiones; emociones y sentimientos en el espectador y que, al final, une nuestros espíritus sin importar razas, identidades o credo.