30 de Nov de 2021

Cultura

El gran desempleo panameño vs. La gran renuncia americana

Hay varias razones por las que los trabajadores en estos países deciden renunciar a sus empleos, como malas condiciones de trabajo, temor de contraer covid-19 (países con altos niveles de no vacunados) y epifanías existenciales, por ejemplo, en el sector de salud

Las consecuencias económicas y laborales de la pandemia de la covid-19 difieren mucho en el mundo, sin embargo, el efecto en Panamá es claramente distinto al impacto en economías desarrolladas, por ejemplo en Estados Unidos, y en otros países de primer mundo se está dando un fenómeno llamado “La gran renuncia”, que se refiere a la tendencia generalizada de un número significativo de trabajadores a dejar sus empleos en el ocaso de la pandemia de covid-19, y como consecuencia se ha generado una escasez de mano de obra.

Hay varias razones por las que los trabajadores en estos países deciden renunciar a sus labores, como malas condiciones de trabajo, temor de contraer covid-19 (países con altos niveles de no vacunados) y epifanías existenciales, por ejemplo en el sector de salud, que ha experimentado un éxodo de trabajadores. Más personas están renunciando debido al agotamiento y a la insatisfacción después de haber soportado la peor parte de la respuesta sanitaria a la pandemia.

En el informe más reciente de la Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU., los sectores con más renuncias en agosto de 2021 fue alimentos y hospitalidad, que representaron 157,000 de las 242,000 renuncias totales. En el sector de servicios de alimentos, el 6,8% de los trabajadores renunció, la mayor cantidad de cualquier sector; el segundo más alto fuera del sector del entretenimiento fue el comercio minorista, con un 4,7%. Adicionalmente, en los 12 meses previos a septiembre 2021, el sector privado de EE.UU. sumó 73,3 millones nuevas plazas de empleo y 67,7 millones de personas dejaron o perdieron sus plazas de trabajo. Eso significa que la economía ha agregado 5,6 millones de nuevas plazas de empleo que curiosamente no están siendo fáciles de llenar.

En contraste, en Panamá entre agosto 2019 y junio 2021 se perdieron 265,320 empleos, y se agregaron 71,730 funcionarios, es decir, el sector privado perdió 336,890 empleos formales. En esos 24 meses, el empleo formal privado cayó 39%, la planilla estatal aumentó 24%, y 129,997 personas dejaron de buscar trabajo. También el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC) resaltó que hubo una disminución en la tasa de desempleo de 18,5% (septiembre 2020) a 14,5% (julio 2021). Esta disminución es engañosa debido a que menos panameños están buscando trabajo y la planilla estatal aumentó. Se crearon 23,431 empleos, pero la planilla estatal aumentó en 40,621 funcionarios, lo que implica que la empresa privada perdió 17,260 empleos en nueve meses (septiembre 2020 - junio 2021).

Al analizar el fenómeno de la gran renuncia en el mercado laboral estadounidense, muchos expertos consideran que debería ser llamada la gran revaluación, donde los factores determinantes son:

1. Los trabajadores entendieron que tienen fuerza de negociación para generar mejores salarios y beneficios. Lo anterior, independientemente en un escenario donde no existe la libertad sindical que se da en Panamá, ni seguro social obligatorio para toda la población trabajadora.

2. Las nuevas generaciones de trabajadores al momento de evaluar una oferta laboral ponen mucho énfasis en el balance de vida familiar, salud física y mental, flexibilidad y crecimiento profesional.

3. La tecnología y las nuevas industrias emergentes generan nuevas oportunidades y carreras, pero mucha informalidad ya que desafían la definición tradicional de trabajo.

4. Movimientos populares en varios estados e iniciativas políticas en el senado que buscan crear nueva legislación que tiene como propósito mejorar la experiencia del trabajo. Entre estas iniciativas está la definición de qué es un trabajador (subordinación jurídica y dependencia económica), protecciones para los trabajadores que tratan de organizarse y licencia de maternidad; todo esto ya es ley en Panamá.

Es claro que en Panamá tenemos leyes y reglamentaciones a nivel laboral que son envidiadas en países de primer mundo, como EE.UU., sin embargo, no vemos el mismo efecto positivo o cambio de cultura laboral que se ve en otros países por la falta de mecanismos de medición y evaluación. No tenemos visibilidad de cuáles son los efectos positivos o negativos de las leyes laborales panameñas, lo que no nos permite ser positivos y asertivos en nuestras futuras políticas laborales de reactivación económica.

Consultor laboral