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30 de Sep de 2020

Destino Estrella

Taboga, siempre Taboga

Descubierta por Balboa, fue sitio de refugio para Pedrarias, fundador de la ciudad de Panamá, y Francisco Pizarro, conquistador del Perú

La época de más riqueza para la isla giró en torno a la fiebre del oro en California, en el siglo XIX.Andrés Villa

Taboga  tiene  historia. Fue descubierta por Balboa. Allí se refugiaron  Pedrarias, el fundador de la ciudad de Panamá ; y Francisco Pizarro, conquistador del Perú. Henry Morgan, el  pirata inglés, también se fijó en ella y mandó  a saquearla. Además de su belleza natural, sus claras aguas y sus refrescantes brisas alejaban las enfermedades que diezmaban a los alrededores de la ciudad de Panamá. En el siglo XIX en la época del ferrocarril fue un refugio para los norteamericanos de paso a California a buscar oro y no se diga, fue popular    en los tiempos del Canal  Francés, cuando se moría de fiebre amarilla y del cólera,  enfermedades contagiosas y mortales.

Taboga, siempre Taboga

El disoluto  pintor  francés Gauguin se refugió en Taboga y en una de sus calles se vislumbra una placa que lo recuerda. Por cartas menciona  el paraíso que allí encontró en su camino a las islas de las Polinesia francesa. La isla, por la  cercanía a las orillas de la ciudad, fue muy apetecida  por los norteamericanos en distintas épocas. La reclamaron como indemnización por los daños sufridos por sus nacionales en 1855 cuando se dio el Incidente de la Tajada de Sandía, y luego cuando terminó la construcción del Canal de Panamá.

Los panameños se aferraron a conservarla porque la consideraban muy propia y  gracias a Dios, lo lograron. Hoy Taboga sigue brindando refugio a los turistas, quienes llegan en lanchas —en tan solo 30 minutos— desde la isla de Flamenco, en el Causeway de la Calzada de Amador.

Estos rápidos   transportes náuticos  cuentan con cómodos asientos,   baños y llegan a un seguro y largo muelle que sortea las marcadas mareas que tiene la isla.

Taboga posee playas de arenas doradas y un poblado de pequeñas casas con bonitas fachadas que trepan  por sus laderas.

“Taboga posee playas de arenas doradas y un poblado de pequeñas casas con bonitas fachadas que trepan  por sus laderas”

Las mareas —que suben o bajan en un lapso de seis horas— son   otro de sus atractivos. Observar cómo el agua del mar va alcanzando su máxima altura y cómo se retira dejando la playa desnuda y los arrecifes rocosos es todo un espectáculo que muchos visitantes jamás han visto. Este fenómeno natural del mar lo pueden disfrutar ya sea en playa Honda o en playa  de La Restinga.

Taboga no está sola, a uno de sus costados se encuentra un islote que es un mudo refugio de un bosque  tropical seco. Al llegar a la isla es lo primero que ve el  viajero, además de una gran variedad de árboles que en  verano   pierden sus  hojas. En sus orillas   funcionó  un astillero  y prueba de eso es una gran  rueda de hierro que  allí quedó  como testigo.

Taboga, siempre Taboga

Por su ambiente sano, allí también operaba un hospital. Era en los tiempos de finales del siglo XIX cuando la isla  tenía  más de 3,000 habitantes. Con la marea seca se puede  visitar el islote, pues aparece una lengua de arena que la comunica con la isla principal. Sobre  esa parte de la isla están los viejos tamarindos que alguna  vez pintó  Roberto Lewis, el artista  nacional, y que hoy aparecen en los frescos del comedor de la Presidencia  del República.

Sitios de interés

El poblado tiene muchos sitios de interés, como la Iglesia de San Pedro de Taboga, y de  los tiempos de la colonia. La casa donde nació Rogelio Sinán, famoso escritor que le dedicó  varios de sus cuentos y novelas. Caminando por estrechas callejuelas  se encuentran jardines, y uno de ellos con  una bonita imagen de la Virgen del Carmen, la patrona del lugar cuyos pobladores se dedican a la pesca. Hay  una calle con el nombre de Francisco Pizarro, y otra  que recuerda por dónde subieron al poblado los prisioneros  ticos de la Guerra de Coto  en las primeras décadas del siglo XX.

En la isla  hay pequeños hoteles  como Villa Caprichosa, Taboga Palace y Vereda Tropical . Los restaurantes, todos, tienen vista al mar y es un gran placer comerse una corvina o un pargo entero que hace muy poco estaba nadando en el mar acompañado de crujientes patacones. En los menús  sobresalen ceviches, hamburguesas con papas fritas o camarones al ajillo.

La gastronomía de la isla es sencilla,  pero  notable. Taboga es famosa, tanto que  compositores  panameños  como Ricardo Fábrega  le dedicó  un   rítmico bolero que dice “Taboga  , isla de las flores,  eres mi inspiración. Bajo un manto de estrellas  quiero  vivir y soñar”. Visítela, es verano.

El sitio es hoy un destino turístico

Taboga, siempre Taboga

Economía del lugar

Aún cuando se practican la pesca y otras actividades económicas, el principal rubro de la isla es el turismo. Debido a su belleza y su cercanía con la capital panameña, Taboga se ha convertido en una popular atracción turística. Se puede llegar a ella en lanchas que parten desde el muelle ubicado en la Calzada de Amador o Causeway que tardan alrededor de 30 minutos en llegar a la isla. En el poblado, que todavía conserva su aspecto original, pueden encontrarse cafeterías, bares, restaurantes y hoteles. Al pasar de los años se han construido algunos exclusivos condominios residenciales.