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24 de May de 2020

Familia

El duelo por una mascota

Especialistas indican que el luto es igual al que produce el fallecimiento de un familiar. Hay que etapas que enfrentar y superar

Cuando Larisa Saavedra llegó a casa la tarde de ese sábado jamás se imaginó que su madre la recibiría con una de las noticias más tristes que le han podido dar, su perrito Picaso había fallecido. Comenta que durante toda la noche no pudo dejar de llorar ni de lamentarse: ‘fue un golpe muy duro , porque a parte de ser mi mascota,era mi amigo y compañero, no verlo en la entrada de la casa a la hora de llegar me causaba un dolor profundo. Por muchos días me fue difícil comer o dormir con tranquilidad pues me sentía culpable por no estar con él en el momento de su partida’.

Lo sufrido por Larissa no es un caso aislado. Una encuesta realizada en Gran Bretaña a 2 mil mujeres arrojó que una de cada diez encuestadas aman más a sus perros, gatos, aves y demás tipos de mascotas sobre sus parejas de muchos años. Esta es la principal razón por la cual la pérdida de ese animal puede ser tan doloroso como la pérdida de un familiar.

Según Fernando Sánchez , psicólogo clínico de la Fundación Spay Panamá, los dueños de las mascotas fallecidas pasan por un proceso de duelo, el cual consta de tes etapas:

La negación: es quizás la más difícil de las tres, pues no todos al momento de recibir la noticia son capaces de asimilarla y se niegan a aceptar la pérdida.

La resignación: poco a poco la persona va aceptado el hecho de que su mascota ya no está a su lado y que la vida debe de seguir su curso.

La aceptación: aunque en algunos casos esta última etapa demora en llegar, el paciente siempre logra adaptarse a esta nueva situación.

AFRONTAR LA PÉRDIDA

Según el especialista, al paciente se le tiene que ayudar a reconocer la muerte de su animal desde el primer momento. Por lo general tienden a culparse o a culpar a alguien más por el hecho ocurrido, creando conflictos emocionales.

‘Llorar, hablar, viajar son cosas necesarias en el momento en que se decide enfrentar esta situación, es importante que la persona exprese su dolor como mejor le parezca. Aunque si la afectación es mucha, Sánchez recomienda la atención psicológica inmediata pues esto refleja un problema de emotividad interno producido por la carencia de atención, en el que no es la mascota la que necesita amor si no la persona.’

En niveles de importancia los seres humanos siempre deben ser primero. El psicólogo indica que las personas que cuentan con una familia deben participar más con ella y no tanto con su mascota.

POBLACIÓN MÁS VULNERABLE

Se puede afirmar que tanto los niños como los ancianos forman parte de un grupo de personas especialmente vulnerables en el momento de afrontar la muerte de sus mascotas, esta situación suele darse por el grado de interacción que existe entre ellos.

En busca de llenar el vacío que esta pérdida deja, muchos padres y familiares optan por el reemplazo del animal fallecido con una nueva mascota, esto puede considerarse como una buena medida de recuperación siempre y cuando no se haga al poco tiempo de su muerte, pues podría resultar contraproducente. Hay que asegurarse que se está preparado para recibir a un nuevo amigo a nuestro cargo y que a su vez este será bien atendido, pues los animales también cuentan con dignidad y al igual que nosotros necesitan una buena alimentación, atenciones médicas y buenos tratos.

Aunque para muchos este dolor puede resultar incompresible, para otros es inevitable, después de todo los animales nos ofrecen lealtad y amor por nada a cambio.